martes, 22 de abril de 2014

¿tienen derecho los herederos de un escritor a "revivir" a su personaje?


  Cuando llevaba escrita media reseña sobre La rubia de ojos negros me di cuenta de que en realidad estaba planteando una serie de cuestiones que guardaban relación tangencial con el libro. Mi primer impulso fue darle a la tecla supr  pero lo cierto es que son preguntas que me hago y sobre las que me gustaría que me diérais vuestra opinión.

   La rubia de ojos negros es el resultado de la propuesta  que los herederos de Raymond Chandler le hicieron a Benjamin Black (seudónimo con el que John Banville escribe sus obras negras); que escribiera una nueva obra con el famoso detective como protagonista.  Pero no es este un caso único.

      En 2009  Drake Stopler,  retomaba al famoso vampiro creado por su bisabuelo y escribía  Drácula el no muerto.  Hace algo menos, era  P. D. James quien retomaba  los personajes protagonistas de Orgullo y prejuicio, y escribía la  Muerte llega a Pemberley.   Está a punto de publicarse una nueva aventura de Poirot, escrita por  la inglesa Sophie Hannah a petición de los herederos de nuestra querida doña Agatha

  Ante ello no puede uno por menos que plantearse   ¿Cuáles son los motivos que llevan a los herederos de un escritor que ha creado un personaje famoso  a encargar un nuevo libro? ¿Qué lleva a un escritor de reconocido prestigio a  retomar las andanzas de uno de esos personajes? Habría además que plantearse otra ¿Es capaz el nuevo autor de captar el espíritu del personaje?

¿La nueva Agatha Christie?
   Esta claro,al menos para mí, que lo que impulsa a los herederos es sobre todo una cuestión crematística. El caso de los escritores es más complicado; ni P.D. James ni John Banville Benjamin Black tienen nada que demostrar a estas alturas. Creo que en su caso les pudo sobre todo la admiración por el escritor.  En cuanto  a  Sophie Hannah, sé que estoy prejuzgando –no he leído nada suyo- pero pienso que le sobra presunción 

  Pero la cuestión realmente importante es la que tiene que ver con la obra en si misma. Su calidad literaria y sobre todo, ya que se trata de personajes tan conocidos y universales, si estas continuaciones mantienen el espíritu y la esencia del personaje. Y si se tiene  derecho , moral –legal es obvio que sí- a ello. Porque pensándolo bien, los verdaderos herederos no son los descendientes del escritor sino los lectores que amamos y disfrutamos con estos personajes.


¡El debate está abierto!

viernes, 18 de abril de 2014

En Semana Santa; una saeta

La crucifixión, de El Greco
No podemos concebir  la Semana Santa andaluza sin las saetas que  se cantan desde los balcones, al paso de la procesión.  Nuestro rincón de la poesía se transforma en balcón en el que suena una de las saetas más famosas,  la que Antonio Machado dedicó al Cristo de los gitanos.

La saeta
¡Oh, la saeta, el cantar
al Cristo de los gitanos,
siempre con sangre en las manos,
siempre por desenclavar!
¡Cantar del pueblo andaluz,
que todas las primaveras
anda pidiendo escaleras
para subir a la cruz!
¡Cantar de la tierra mía,
que echa flores
al Jesús de la agonía,
y es la fe de mis mayores!
¡Oh, no eres tú mi cantar!
¡No puedo cantar, ni quiero
a ese Jesús del madero,
sino al que anduvo en el mar!



A esta saeta, como a tantos otros poemas del maestro, le puso música Joan Manuel Serrat.



jueves, 10 de abril de 2014

Herta Müller: una escritora (menos) desconocida


 (entrada editada y corregida)

  Hace un par de años me di cuenta de que no  había leído ningún autor actual  de los países del este. Desde entonces he leído algunos autores y Herta Müller es uno de ellos.

¿Que se siente cuando vives permanentemente espiado, bajo la sospecha o el miedo de que te puedan detener o delatar? ¿Cuando vives sometido a todo tipo de estrecheces, sin sitio para la belleza, el amor o la ternura?¿Con miedo a acostumbrarse a la felicidad? 

 La protagonista de Hoy hubiera preferido no encontrarme a mí misma, ha intentado huir de todo eso y para ello escribió papelitos diciendo “cásate conmigo” que cosió en los forros de trajes que  serían enviados a Italia. Tras descubrirse su acción, fue despedida de la fábrica y desde entonces sometida a  continuos interrogatorios. 

  La novela –apenas doscientas páginas- transcurre en uno de esos días que es convocada a la central de inteligencia para ser interrogada. Desde que se levanta temprano y coge el autobús para ir hasta allí y el regreso a casa, con Paul, su marido –el interrogatorio  de ese día es obviado-  Sus recuerdos se van entremezclando con las imágenes y las personas que ve durante el trayecto- el conductor, el padre con el niño pequeño, la señora mayor que va al mercado, … 

   Ese encadenarse de sus pensamientos, unos con otros, queda reflejado también en la propia estructura del texto o a así lo entiendo yo. es para mí la explicación de que el libro esté escrito en un continuum.  Herta Müller no divide su novela en capítulos sino que, para marcar el nuevo giro en el discurrir del pensamiento de nuestra joven protagonista, recurre al uso de cursivas en las dos o tres primeras palabras del párrafo y a veces, no siempre, a pequeños espacios en blanco (dos o tres lineas), de la que no llegamos a  saber el nombre aún cuando compartamos sus más intimos.

   Es una novela dura pero lo es sobre todo porque en ella no hay sitio para la felicidad  Corrijo, es en esa sociedad donde no hay sitio para la felicidad; en la que se castiga a quienes intentan buscarla: como su amiga Lilli y su novio; ella muerta cuando intentaban abandonar el país y él en prisión por ello. O como Paul y ella; ambos despedidos de su trabajo, ambos acosados, …  Es también una novela sobre la  supervivencia, sobre el tesón por  resistir, no dejar que ni las circunstancias ni los interrogatorios la dobleguen.. Como dice al final Sobre todo no acabar demente.

  Si queréis saber algo más sobre Herta Müller, Ana Blasfuemia le ha dedicado esta entrada dentro del reto Escritoras Unicas que organiza junto con otras dos blogueras .

Seguro que la  protagonista e incluso la propia Herta Muller más de una vez dijeron I will survive. 

sábado, 5 de abril de 2014

Leyendo con R


Durante estos tres primeros meses del año he leído con la r de leeR,  de Reto(S) y también de Readathon

Me levanté temprano y saqué al perro, de Kate Atkinson. Una buena forma de empezar el año y una estupenda novela negra. Si sois amantes del género, estais hartos de escritores nórdicos de segunda fila y de asesinos sicópatas os la recomiendo.

algunas de mis lecturas con  R
Comme un roman, de Daniel Pennac. Primer libro del reto de Isi.  Aunque ya lo había leído en español, disfruté un montón con él.  A los derechos del lector les dediqué uno de mis primeros adjuntos (que tiempos aquellos) Podeís leerlo  aquí y aquí.

Diario de una dama de provincias, de E. M. Delafiel. Ya sabéis como acabó mi relación con ella.  

Los dos ases, de Edward Wallace. Tres historias cortas de un escritor de novela policiaca de principios del S.XX que ahora está olvidado.

La tregua, de Mario Benedett. El primer libro para el reto de Carmina, pero del que aún tengo pendiente la reseña.   

Sin novedad en el frente, de Erich Maria Remarque.  Primera lectura y reseña  para los retos sobre la primera  guerra mundial  

La caída del museo Británico, de David Lodge.  Esto fue lo que me pareció. 

The adventures of Huckleberry Finn , de Mark Twain. Si sigo escogiendo libros como este para el reto de Isi, no llegaré ni siquiera a los diez.  Casi quinientes páginas y un lenguaje, sobre todo cuando habla Jim, muy  costoso de entender.

El muñeco de nieve, de Jo Nesbo. Un reencuentro con uun autor que más que nórdico es norDamericano.  Os remito a la excelente reseña que hicieron en el Club de los mil y un lectores.  

14, de Jean Echenoz. Una  novela que nos da una visión de la Iª Guerra Mundial .

Emma, de Jane Austen Como dice David Lodge, todos creen que las novelas de Jane Austen van de buscar a don perfecto pero no es así. Tengo pendiente el comentario
avance de las próximas lecturas

Chanching places, de David Lodge.Mi otra lectura del readathon, de la que también tengo pendiente el comentaro.

El cocinero perfeccionista, de Julian Barnes. Un divertimento y una reflexión sobre los avatares de quienes se embarcan en el proceloso arte de la  cocina.

Hoy hubiera preferido no encontrarme a mi misma, de Herta Muller.   En unos días os comentaré que me pareció.


Para el rincón musical DAvidl Lodge ha elegido a Areta Franklin.