lunes 19 de marzo de 2012

La fórmula preferida del profesor (lectura conjunta)

Nunca había participado en una lectura conjunta hasta que Isi organizó esta. Me decidí porque se trataba de un libro que llevaba un tiempo en mi plan infinito y porque además se sorteaba La residencia de estudiantes, del que me había hablado mi librera. Lo que me hizo dudar  y bastante es que cada participante debe hacer su propia reseña  y no sé como hacerla.  Comprendí perfectamente como se sentían los chavales del taller cuando me decían que no sabían que comentar.


_¿Por qué no empiezas por el exterior? Al fin y al cabo, los libros también nos entran por los ojos. 
Me gusta la portada; la imagen cuadra con el contenido del libro (nada que ver con esta) y el color azul claro refleja la serenidad que impregna el libro. Además, puedes tenerlo en las manos con comodidad mientras lees. Funambulista, es otra de esas editoriales cuyo nombre es sinónimo de calidad.

_ En toda reseña debe haber un resumen del argumento ¿ de que trata?
Es la historia de un antiguo profesor de matemáticas que debido a un accidente, solo es capaz de recordar lo sucedido en los últimos 80 minutos y como a través del lenguaje matemático urde una relación de afecto y amistad con la asistenta que le atiende y su hijo de diez años; se convierten en números amigos. La viuda, es la incógnita que hay que despejar en esa ecuación

_  También debes dar tu opinión sobre la lectura ¿qué te pareció?
  Me encantó, me sucedió lo mismo que con Una temporada para silbar; me puse a leer y no era capaz de dejarlo. Eso sí, al contrario que el de Doig -un libro luminoso-este me dejó un poso de melancolía.

 ¿Por que no mencionas las sensaciones que te produjo la lectura?
 RESPETO –de la asistenta hacia el profesor, de él hacia ella y también hacia Roof, de este último hacia el profesor. CARIÑO, el que claramente existe entre ellos tres; cariño que el profesor percibe y se mantiene a pesar de sus problemas de memoria. . PROFESIONALIDAD, la que demuestra la asistenta a través de los comentarios sobre su trabajo. El motivo por el que decide dedicarse al servicio doméstico me recordó a un personaje de una novela de Agatha Cristhie). MELANCOLÍA, que no puedes evitar sentir porque además de bella es una historia triste. SERENIDAD, la que desprende todo el libro y (la literatura japonesa en general) y la que le gustaba al profesor
No era alegría ni libertad, sino calma lo que sentía al conseguir la solución correcta. Era la calma propia del que tiene la certeza que cada cosa está en su lugar, sin tener que añadir ni quitar una sola coma, y que las cosas van a quedarse así eternamente, como siempre había sido. Al profesor le encantaba aquello.
Por tanto, estar tranquilo era el máximo elogio. (…)

-Estás haciéndolo muy bien (me doy ánimos lo mismo que hace el profesor con Roof o su madre cuando les ayuda a resolver un problema) Supongo que no estaría de más que mencionaras algo que te haya llamado especialmente la atención
La ausencia de nombres. MI HIJO Y YO LE LLAMÁBAMOS PROFESOR. Y el profesor llamaba a mi hijo “Root”, porque su coronilla era tan plana como el signo de la raíz cuadrada., De la  asistenta, que es también la narradora, no sabemos su nombre. En realidad, al profesor tan solo le importa, -¿Qué número de pie calzas? En cuanto a la viuda, llamémosla X
Lo mismo sucede con los lugares. De la ciudad en que viven, conocemos unicamente  que está en el litoral, frente al Mar interior de Seto (en el sur de Japón). La residencia se situaba en un lugar a cuarenta minutos en autobús desde el centro de la ciudad en dirección hacia la costa (…) Tiene lógica porque el único lenguaje que el profesor entiende realmente es el de los números.

Pero sobre todo me hizo ver las matemáticas, que jamás me gustaron, con otros ojos. Darme cuenta de que el 0, lejos de ser un “cero a la izquierda” tiene una importancia fundamental. O ser consciente de que están presentes en todos los aspectos de nuestra vida (incluso en la receta del bizcocho )
Sentí envidia de Root y su madre,  me hubiera gustado tener un profesor como este. (…) Los problemas de cálculo que el profesor me enseñaba me entraban sin dificultad. No porque yo intentara –como asistenta- adaptarme al interés de mi patrón, sino porque el sabía enseñar. Sus suspiros de admiración ante una fórmula, sus palabras alabando su belleza, el brillo de sus pupilas, eran muy significativos. Está claro que el entusiasmo es contagioso, incluso en cuestiones matemáticas.

_Una buena reseña incluye alguna cita  ¿Cual elegirías?
 Escogería  dos:
Él siempre trató a Root igual que a un número primo. De igual manera que los números primos son primordiales para formar todos los números naturales, él pensaba que los niños eran los átomos necesarios e imprescindibles para nosotros, los adultos. Creía que su existencia, aquí y ahora, se debía también a los niños.
Y esta otra, en que la fragilidad del profesor se hace patente sin disimulos:
Cada mañana al despertarse y vestirse, le sentenciaban la enfermedad que padecía a través de las notas escritas por él mismo. Le obligaban a enterarse de que el sueño que había tenido no era el de la noche anterior sino el de la última noche que podía recordar, hace muchos años. Lo anonadaba saber que su yo del día anterior había caído en el abismo del tiempo, del que no podría recuperarse nunca más. El profesor que había protegido a Root de la pelota fallida estaba ya muerto en el fondo de si mismo. Yo nunca había pensado que el profesor recibía tal sentencia cruel cada día, solo en su cama.

-¿Ves como no ha sido tan difícil? Ya puedes hacer tu reseña


 Lo que si resulta difícil es  pensar en un rincón musical para esta entrada ¿qué os parece el final de Madame Butterfly ?


A continuación el enlace a la reseña del resto de participantes por orden de publicación
Reseña de M
Reseña de Korua-do
Reseña de Patricia
Reseña de Laky
Reseña de Raquel
Reseña de Deigar
 Reseña de Carol
Reseña de Ana
Reseña de Lourdes
Reseña de  Margari
Reseña de Carmen 
Reseña de Montse:
 Reseña de Asun
Reseña de L.
 Reseña de Loque
Reseña de  Marina
Reseña de Lupa
Reseña de Little Emily
Reseña de Pablo
Reseña de Tatty
Reseña de Cartafol
Reseña de Soledad
Reseña de Luisa
Reseña de Isi

martes 13 de marzo de 2012

La verdad, toda la verdad y nada más que la verdad

Es lo que los testigos de las películas y series americanas juran decir y  debería ser el juramento “hipocrático” de todo bloguero literario. ¿A qué viene esto? A que hace algunas entradas me llamó la atención que un comentarista le agradeciera a Alice Silver la sinceridad de su opinión (siempre lo es)  sobre un determinado detective. Me acordé además de una entrada que Elwen había escrito hacía algún tiempo (no he podido encontrarla)  y que también trataba este tema.


Si leo y sigo blogs literarios (otro día hablaremos sobre ¿A qué llamamos blogs literarios?) es precisamente porque busco opiniones sinceras de lectores normales y corrientes.Con todos los respetos hacia los críticos, no me fío de ellos -la maravillosa sátira de la burocracia francesa no me pareció que mereciera el dinero que pagué por ella; aún recuerdo que “la gran obra maestra de Paul Auster” que era  Viajes por el Scriptorium me pareció un ladrillo que abandoné a las pocas páginas.

Es cierto que además de opiniones sinceras necesito que estén argumentadas. No me vale con un “es buenísimo, me encantó” si no va seguido del por qué te lo pareció. De la misma forma quiero que me expliques lo que no te gusta de determinado autor o título.

Alguna vez hablamos, también en la mencionada entrada de Alice Silver, sobre que no siempre resulta fácil ser sincero. Cuando se trata de un amigo, un autor novel o vas a hablar sobre un libro que te han regalado. Es cierto; en un par de ocasiones me he visto en esa tesitura y te sientes un poco "obligada".  Aún así, creo que también a ellos les debes sinceridad, lo que no significa un “allá va, qué te preste”.


No confundamos la sinceridad con la falta de educación, la descalificación o la simple soberbia (me viene a la cabeza aquel domingo). Por supuesto, sinceridad significa no limitarse a copiar el contenido de la contraportada; para eso ya tengo al propio libro o la página de la editorial. Mucho menos resulta válido hacer una reseña sin haber leído el libro o plagiando el trabajo de otro bloguero (que más de un caso se ha dado)

Relacionado con esto está también la cuestión de si debes hablar solo de los libros que te han gustado o deberías hacerlo de todos Creo que eso tiene mucho que ver con como te plantees el blog; hay quien lo ve como una memoria de lecturas y quien tan solo trae a colación aquellos que le parecen más destacados

Recordemos además que el que a alguien le guste o no determinado autor o libro no significa que los demás tengan que opinar lo mismo. Y por supuesto que no tenemos que sentirnos culpables porque un autor muy prestigioso no nos guste o no querer reconocer que leemos literatura “de evasión” pero eso del orgullo y prejuicios se merece otra entrada

Por mi parte espero que De libro en libro cumpla con las premisas anteriores y que leerme os sirva de algo. Ah, y por supuesto que os veáis libres de llevarme la contraria cuando vuestra opinión no coincida con la mía -porque al fin y al cabo el contraste e intercambio de opiniones es lo que realmente importa.



El rincón musical de hoy nos dice que todo esto es True

jueves 8 de marzo de 2012

Ellas son las protagonistas

 Tomando como excusa que hoy es el Día internacional de la mujer, traigo una relación de libros protagonizados por mujeres, que  no necesariamente escritos por ellas. (No  creo en la “literatura femenina” como no lo hago en la “masculina”, de “médicos”,  “arquitectos” o  “amantes del kung-fu”. Hay buena y mala literatura y buenos y malos escritores, independientemente de su sexo o profesión)

 Madame Bovary, de Gustave Flaubert. Releí este libro ante las continuas referencias que a él hacía un compañero de embarque durante unas vacaciones; mi percepción de madame Bovary cambió completamente tras hacerlo. Me pareció que Emma era una victima de su educación y, en cierto modo, también de su marido. Charles estaba tan ocupado y satisfecho por tener lo que él quería que no se paró a preguntarse ni preguntarle que era lo que quería ella (las relaciones son cosa de dos)
Maitena no podía faltar en una entrada como esta

La lluvia antes de caer, de Jonathan Coe. ¿Libro para mujeres?  Libro sobre mujeres. Tanto Oesido,  por quién conocí y leí el libro como Teresa e Isi le dedicaron sendas reseñas.  Además de un título sugestivo, tiene una magnifica y sorprendente forma de enlazar la historia -20 fotografías a partir de las cuales se va contando la historia de una vida (recogida en otras tantas cintas magnetofónicas)

Orgullo y prejuicio, de Jane Austen. Según Ismael, que lo leyó a instancias de su hija, una novela rosa. Según yo, una crítica cargada de humor sobre la situación de la mujer en la sociedad inglesa de la época, cuya única salida era el matrimonio.

Jane Eyre, de Charlotte Bronte.  A raiz de la charla con Ismael sobre Jane Austen y Charlotte Bronte (había leído también la biografía que sobre ella escribió Elisabeth Gaskell, muy buena) le recomendé que leyera este libro.  Heroínas fuertes, trabajadoras e independientes… pero que también terminan casándose con el hombre de sus sueños -en aquella época, no había otra opción-.


La evolución de Calpurnia Tate, de Jackeline Kell.  Concebido como un libro juvenil terminó siendo leído por el público adulto.  Cuando finalicé (algunos dirían finiquité) su lectura no pude por menos de sentir pena de Calpurnia  quien a pesar de sus deseos de convertirse en científica tendrá que conformarse con estudiar cocina, piano y todas las demás materias que la convertirán en “una señorita y futura esposa”.


 La puerta, de Magda Szaba. Este libro nos cuenta la relación entre una señora  y su criada. Esta última es una persona de fuerte personalidad que  debe decidir si quiere trabajar con el matrimonio “porque no le lava las  camisas a cualquiera” No solo nos habla de la estrecha relación de cariño y amistad que se forja entre ellas sino que también nos muestra un poco de la vida en Budapest durante el comunismo o incluso de la  época anterior.

La Conspiración de las lectoras,de Jose Antonio Marina y Mª Teresa Rodríguez de Castro. Libro que descubrí por casualidad en una de las librerías-quiosco de Barajas. Es un ensayo en que los autores nos hablan de una institución bastante desconocida que existió en España entre 1926 y el principio de la Guerra Civil: el Lyceum Club Femenino -una especie de versión femenina de la Institución Libre de Enseñanza. Os aseguro que es un libro muy interesante pero si no os fiais de mí podéis leer la reseña que Carmina le dedicó

Los gozos y las sombras
, de Gonzalo Torrente Ballester.  Aunque es una novela  en que son muchos los personajes principales, la incluyo porque uno de los femeninos -Clara Aldán- me impresionó mucho y es quien primero me viene a la mente cuando pienso en esta obra.   En los tiempos en que TVE hacía buenas series  también hizo su adaptación con Charo Lopez en el papel de Clara.


En el Rincón Musical una de las protagonistas del recopilatorio de jazz Eternas: Dinah Washington con Unforgettable

sábado 3 de marzo de 2012

Sin solución de continuidad

así fueron mis lecturas de los dos primeros meses del año. Lecturas empezadas  o libros reservados en la biblioteca en el 2011 y que leí ya en este 2012.

     Stoner, de  John Williams. Recomendado por  el librero de La Buena Vida ; es un libro melancólico que nos cuenta la historia de Stoner, un profesor de literatura en una universidad de Texas. Carmen y amig@s le dedicó esta entrada

      Una temporada para silbar, de Ivan Doig  Luminoso, un auténtico libro medicina así diría en Twitter. En La Esfera Cultural dije algo más

Mujer leyendo, de Pieter Janssens
       Los laureles del Cesar, de Steven Saylor. Tras terminar Una temporada para Silbar no sabía que leer; necesitaba algo diferente  y pensé en Gordiano. Con este libro termino la serie Sub Rosae,  protagonizada por este detective, o espía como se llamaban en la época. Altamente recomendable no solo por los casos que Gordiano debe desentrañar sino por la estupendísima ambientación histórica de la época. Por cierto que leyendo este libro me vino a la mente la película Cleopatra y esa escena en que Liz Taylor entra en Roma, sentada en esa gran carroza.  ¿Empezaré de nuevo un programa doble?

     (*)De ratones y hombres, de John Steinbeck.  A pesar de su brevedad -lo leí mientras esperaba en el hospital, aunque, para variar, esta vez no era yo la paciente- te conmueve la historia que nos cuenta y te deslumbra  la maestría del autor; como  va llevándonos hacia ese final tan duro y tan lleno de amor al mismo tiempo, de que forma va graduando los actos y preparándonos para ello aunque no nos demos cuenta hasta que lo hayamos leído.  Una joyita (y  primer punto en mi reto: LISTA DE ESPERA).

      Un arbol crece en Brooklyn,  de Betty Smith. Trata sobre la capacidad de sobrevivir en condiciones adversas, como los arboles que crecen en Brooklyn. Me gustó aunque sin entusiasmarme; es posible que si no tuviera tan reciente el libro de Doig mi valoración hubiera sido más positiva.

   La fórmula preferida del profesor, de Yoko Ogawa. Primera lectura conjunta que organiza Isi y primera en la que participo. Me corresponde publicar la reseña el día 19

  La lista de los catorce, de Nacho Guirado. Una  de mis lecturas “de territorio”. Hablé sobre ella en Maldito Karma y también en La Esfera Cultural.

   El extraordinario caso del doctor Jekill y Mister Hyde, de Robert Louis Stevenson. Uno de mis libros favoritos y del que quiero escribir uan entrada hace ya tiempo.

   (*) Muerte en escarlata, de Walter Mosley. Segundo en salir del montón; copio el comentario que dejé en la entrada que Alice le dedicó: Tal como decía después de leer El demonio vestido de azul, que el detective (y el autor) sea negro es esencial porque nos cuenta la historia desde su punto de vista en una época en que aún estaban sometidos a los blancos (...)Me gusta mucho porque nos permite ponernos en su lugar y comprenderlos. Y dejando de lado eso y centrándonos en lo policiaco es una novela negra (no quiero hacer chistes) al estilo clásico. Mundos más o menos marginales, perdedores,.. Relación tensa con la policia. Lo único que creo que no tiene es la botella de whisky en el cajón de la mesa del despacho.

 El ejército furioso, de Fred Vargas . Libro que nos recomedaba Domingo Villar y que fue uno de mis regalos sorpresa de Reyes -muchísimas gracias, Amando-.  A esta autora se la odia o se la ama pero me temo que aún no sé en que bando quedarme. La trama me enganchó y hubo momentos en que esos caracteres normando con sus rodeos y sus huidas de las preguntas directas me recordaron a los gallegos.  Por otro lado, no empaticé demasiado con Adamsberg y sus compañeros; los encuentro un poco prosaicos de más. Creo que a este comisario lo voy a poner junto a su compañero Maigret, no me entusiasman pero tampoco los detesto.

En el rincón musical, un poco de Blues

domingo 26 de febrero de 2012

SHERLOCK

Sherlock Holmes nunca  ha pasado de moda – a pesar de los esfuerzos de  Sir Arthur Conan Doyle  por acabar con él, sigue lleno de vida-  pero este  mes de enero ha sido especialmente holmesiano. La BBC estrenaba la segunda temporada de su magnífica serie sobre el detective; quince días después podíamos verla en España a través de la cadena  TNT. Por su parte, Antena 3 se decidía a emitirla tras varios meses de retraso.
El joven Sherlock (El secreto de la Pirámide)
   Coincidencia o no,  más o menos por las mismas fechas se estrenaba  Juego de Sombras, la segunda parte de  Sherlock Holmes,dirigida por Guy Ritchie.  El día de Reyes, veía en la televisión  El secreto de la Pirámide, en que Spielberg nos presenta a unos jovencísimos Sherlock  y Watson.  Conseguí además,  por un precio irrisorio La vida privada de Sherlock Holmes, de Billy Wilder (de ella hablaré en otra entrada). Definitivamente, enero fue el mes del detective de Baker Street
 
 Tal como dije más arriba, en El secreto de la pirámide  Spielberg nos presenta a un jovencísimo Watson que conoce a Sherlock en el internado al que asiste. Como no podía ser de otra forma el narrador de ese encuentro y el misterio que investigan es el propio Watson.  El director nos da las claves de algunas de las características futuras de nuestros personajes: el motivo de que W. se haga médico (su padre lo era); el por qué de la gorra que usa nuestro detective y la pipa que fuma; o lo que le llevó a cerrarse al amor –la muerte de Elisabeth  Hardy,  de la que estaba enamorado y a la que no pudo salvar-. Incluso al final nos deja entrever que el profesor Rathe  se convertirá, si no lo es ya,   en Moriarty.
Cartel de la película de Guy Ritchie
  Las escena con los sacrificios y la mención a un sacerdocio egipcio  me recordaron más a las aventuras de Indiana Jones –no recuerdo ninguna mención a cultos egipcios en el canon holmesiano. Me hicieron recordar también la lucha final en la película de Guy Ritchie, quién es posible que se inspirara en parte en estas secuencias.
  En cuanto al Sherlock Holmes de Guy Ritchie, vaya por delante que no he visto Juego de Sombras aunque los comentarios que leí y escuché sobre ella no son nada buenos.  Sí vi la primera, que me pareció  muy entretenida y con un  Watson francamente guapo. Contenía algún guiño a nuestro querido Holmes –el violín, el uso del opio o los disparos de revólver a la pared- pero poco más.

   Toca ya hablar de la serie. Tras el éxito conseguido por Guy Ritchie con su película, la BBC decidió rodar una serie sobre nuestro detective consultor. -Estamos acostumbrados a las magníficas adaptaciones televisivas que hacen  de clásicos de la literatura, propios y ajenos-. La genialidad  está en que decidieron presentarnos un Sherlock del siglo XXI, mucho más auténtico que otras versiones lo sitúan en  su tiempo “real”.  A diferencia de la mayoría, tiene un reducido número de capítulos, tres por  temporada,  aunque de mayor duración cada uno (90 minutos).
El London Eye se ha convertido en el símbolo del Londres del S.XXI
    La adaptación es genial.  Las deducciones que Sherlock hace sobre el hermano (aquí hermana)  de Watson cuando se conocen. se basa en un teléfono móvil en lugar de un reloj de bolsillo.  Watson sigue siendo médico militar pero ha sido herido en Afganistan; escribe un blog. Los irregulares de Baker Street son ahora “sin techo”. También hace guiños a la teoría sobre la  relación homosexual entre Holmes y Watson, que me parece absurda si bien es cierto que no supe hasta muchos años después que Epi y Blas eran pareja.
   En la primera temporada mezclan varios episodios en cada capítulo.  Estudio en rosa está basado en Estudio en Escarlata y también en El valle del terror.  Si las deducciones de Sherlock de Sherlock sobre el hermano de Watson se basan en el móvil, el cochero asesino de El valle del Terror será un taxista (de nuevo la actualización)  
  En el segundo episodio, El banquero ciego, de nuevo mezcla varios episodios. El signo de los cuatro- sustituye la India por China; eso sí, mantiene la cerbatana-y la aventura de los bailarines –ahora los dibujos que contienen mensajes son graffitis
  El último de esa temporada, en que Moriarty se presentará en persona ante Holmes, está basado en Los planos del Bruce –Parkington  ahora contenidos en un USB ( y seguro que dibujados con AutoCad). Aquí los irregulares de Baker Street son "Sin techo"; también incluye elementos de otros  casos como la lista que Watson escribe sobre los conocimientos tan irregulares de Sherlock.
  En la segunda temporada esta “fusión” no se da y cada episodio está basado en un solo relato. El primero, Escándalo en Belgravia, en Escándalo en Bohemia aunque ahora Irene Adler es una dominatrix. Este es el capítulo que menos me gustó; lo encontré un poco enredoso, probablemente porque el relato original no daba para un episodio de 90 minutos y hubo que hincharlo. La adaptación de “El Sabueso de los Baskerville” que me parecía dificilísima, la hicieron de forma brillante y en cuanto a La caída de Reichenbach, (El problema final ) ¡que mejor forma de acabar con alguien en estos tiempos que destrozando su imagen pública!
   Benedict Cumberbatch compone un Sherlock Holmes, un pelín histriónico, arrogante y muy poco dado a las emotividad pero muy, muy creíble.  Martin Freeman nos presenta a un Watson alejado del tonto bonachón que nos ofrecen en otras películas (la misma de Spielberg);   pone la humanidad que le falta a nuestro detective y se preocupa por él.
  Si no la habéis visto no podéis perdérosla. Los demás estamos de suerte ¡habrá tercera temporada! Me muero de ganas de ver como se las arreglan para el reencuentro entre los dos amigos. Ah, y a Martin Freeman podremos verlo en El Hobbit.

Os dejo el enlace a la entrada que le dediqué al personaje y a El sabueso de los Baskerville, además de la que Alienor  le dedicó a la serie y la de Nienor sobre la película de Billy Wilder. Alice Silver habló del detective de Baker StreetGolem sobre Estudio en Escarlata,


En el rincón musical, como no podía ser menos, unos acordes de violín

martes 21 de febrero de 2012

Carnaval, Carnaval

En mi primer carnaval bloguero pensaba hablar de libros y terminé dando la receta de los frixuelos –típicos de estas fechas- No sé muy bien por que he vuelto a pensar en títulos relacionados con el carnaval, aunque con poco éxito; no he conseguido más referencias literarias que las que entonces obtuve

El baile de Carnaval, de Evaristo Valle
A pesar de que el Carnaval ha sido motivo pictórico (recordad a Evaristo Valle) o musical, no parece que la literatura le haya prestado demasiado atención -tan solo fui capaz de encontrar cuatro títulos de los que hablaré más abajo. Resulta curioso porque los bailes de máscaras o de disfraces son un motivo recurrente en muchas novelas policíacas (doña Agatha “cometió” más de un asesinato al amparo de ellos. De forma insistente me viene a la mente La  casa del ídolo de Astarté, aunque hubo más).

No solo se cometen asesinatos bajo una falsa identidad. Cuantos encuentros con amantes que no eran tales sino alguien que llevaba el mismo disfraz (equívoco que resultaba casi siempre el inicio de otro amor) o cuantos intercambios de información entre espías hechos en uno de esos bailes.

Tal como os decía más arriba, tan solo fui capaz de encontrar cuatro obras dedicadas al carnaval. La primera es la Batalla entre don Carnal y doña Cuaresma que nos relata el Arcipreste de Hita en El libro del Buen Amor.

Otra obra en la que creo que todos pensaremos es El mundo todo es máscaras. Todo el Año es Carnaval, de Mariano José de Larra. Artículo ácido y cargado de pesimismo como todos los suyos.

El diablo cojuelo, de Vélez de Guevara. Novela picaresca (y estupenda) que siguiendo un orden cronológico debería haber mencionado antes. Si la incluyo tras el artículo de Larra es porque tiene mucho en común con él. Asmodeo –el diablo cojuelo- a cambio de su libertad –un astrólogo lo tiene prisionero en una redoma- lleva a Cleofás, un estudiante que llega a esa buhardilla por accidente, por los cielos de Madrid, levantando los tejados de las casas y enseñándole las miserias y trampas que se esconden en ellos.

El último título con el que pude dar es Cleopatra, un relato de Mario Benedetti que está incluido en sus Despistes y Franquezas.

Además de sugerirme más títulos sobre el Carnaval si es que los conocéis, también podéis contarme como se celebra en vuestras ciudades o cuales son los platos típicos de allí –Aquí en Asturias, además del pote y los frixuelos, también son típicas las casadiellas o bollinas. En Galicia, las filloas (frixuelos) y las orejas.


Aunque el rincón musical parecía estar condicionado por el título de la entrada, mejor decir, como  Ariel Rot, Adios, Carnaval.  (En realidad la que me gusta y me pone de buen humor es Celia Cruz)


viernes 17 de febrero de 2012

Elogio de la sencillez

Mientas ojeaba un libro de Benedetti en busca de un relato que quería repasar para la próxima entrada, me reencontre con este ¿microrrelato? que volvió a hacerme sonreir y me apeteció publicarlo

LINGÜISTAS
Tras la cerrada ovación que puso término a la sesión plenaria del Congreso Internacional de Lingüística y Afines, la hermosa taquígrafa recogió sus lápices y papeles y se dirigió hacia la salida abriéndose paso entre un centenar de lingüistas, filólogos, semiólogos, críticos estructuralistas y desconstruccionistas, todos los cuales siguieron su garboso desplazamiento con una admiración rayana en la glosemática.

De pronto las diversas acuñaciones cerebrales adquirieron vigencia fónica:
¡Qué sintagma!
¡Qué polisemia!

¡Qué significante!

¡Qué diacronía!
¡Qué exemplar ceterorum!

¡Qué Zungenspitze!

¡Qué morfema!

La hermosa taquígrafa desfiló impertérrita y adusta entre aquella selva de fonemas.

Sólo se la vio sonreír, halagada y tal vez vulnerable, cuando el joven ordenanza, antes de abrirle la puerta, murmuró casi en su oído: ''Cosita linda".

(Benedetti, Mario:  publicado en Despistes y Franquezas)