martes, 26 de noviembre de 2013

Noviembre: Doris Lessing

Doris Lessing recibiendo el Premio Principe de las letras
FABLE

When I look back I seem to remember singing.
Yet it was always silent in that long warm room.

Impenetrable , those walls , we thought,
Dark with ancient shields. The light
Shone on the head of a girl or young limbs
Spread carelessly. And the low voices
Rose in the silence and were lost as in water.

Yet, for all it was quiet and warm as a hand,
If one of us drew the curtains
A threaded rain blew carelessly outside.
Sometimes a wind crept, swaying the flames,
And set shadows crouching on the walls,
Or a wolf howled in the wide night outside,
And feeling our flesh chilled we drew together.

But for a while the dance went on -
That is how it seems to me now:
Slow forms moving calm through
Pools of light like gold net on the floor.
It might have gone on, dream-like, for ever.

But between one year and the next – a new wind blew ?
The rain rotted the walls at last ?
Wolves’ snouts came thrusting at the fallen beams ?

It is so long ago.
But sometimes I remember the curtained room
And hear the far-off youthful voices singing.



 
FÁBULA

Cuando miro hacia atrás me parece recordar el canto.
Sin embargo, siempre fue silencioso en aquella larga y cálida habitación.

Impenetrables, esas paredes, que creíamos
oscurecidas por escudos antiguos. La luz
brillaba sobre la cabeza de una niña o jóvenes extremidades
estirándose al descuido. Y las voces débiles
se elevaban en el silencio y se perdían como el agua.

Sin embargo, pese a que era tranquila y cálida como una mano,
si uno de nosotros corría las cortinas
una lluvia continua soplaba afuera despreocupadamente.
A veces entraba el viento, moviendo las llamas,
y haciendo que las sombras en la pared se encogieran,
o un lobo aullaba afuera en la noche inmensa,
y sintiendo que nuestra carne se helaba nos amontonábamos.

Pero durante un tiempo el baile continuó—
Esto es lo que me parece ahora:
siluetas lentas moviéndose en calma a través
de charcos de luz como una red dorada sobre el piso.
Podría haber seguido, como un sueño, para siempre.

Pero entre un año y otro— ¿sopló un viento nuevo?
¿La lluvia pudrió las paredes al fin?
¿Los hocicos de los lobos llegaron empujando los rayos caídos?

Fue hace tanto tiempo.
Pero a veces recuerdo la habitación con cortinas
y escucho las lejanas voces juveniles cantar.


(Poema sacado de aquí )

miércoles, 20 de noviembre de 2013

La verdad sobre el caso Harry Quebert

  Este libro ha sido uno de los fenómenos editoriales del verano y posiblemente lo sea también de estas navidades.Reconozco que los comentarios leídos en la prensa e internet además de esa portada tan sugerente (todo un acierto la elección del cuadro de Hopper) despertaron mi curiosidad. Después de reservarlo y esperar dos o tres meses, por fin conseguí leerlo.



  En la contraportada  del libro comparan al autor con Stieg Larsonn, Nabokov y Philip Roth.  Tal como  sucedía en El hombre que no amaba a las mujeres,  tenemos una chica desaparecida hace muchos años sin dejar rastro.  Una quinceañera muy desarrolada para su edad y que mantiene un idilio con un hombre mayor.  En cuanto a Roth, Harry Quebert tiene algo de los personajes de este. Profesor universitario, vive solo y  no se relaciona demasado con sus vecinos.  

   Sin embargo no mencionan cierto regusto televisivo que desprende el libro.  –un cruce entre  October Road, con las películas de sobremesa  dominical que programa Antena  3 ( Protagonista regresa, después de más o menos años,  al pueblo en el que ha vivido o como este caso, ha pasado largas temporadas. El protagonista atraviesa una crisis (sentimental, económica o laboral)  Se reencuentra con viejo amigo. Bien el protagonista o su amigo es acusado de algún crimen por lo que nuestro protagonista tendrá que esclarecer el asunto para saber que ha pasado realmente.  Suele contar con la colaboración de algún policía o detective local, con quien termina  forjando una amistad o en pareja 

Esta novela, al modo de las muñecas rusas, contiene en su interior otras novelas: la que Marcus está intentando escribir, la que le dio fama a Harry,  … Pero sobre todo  hay dos novelas,o quizás sea más correcto llamarlas historias, que Joël Dicker va entrelazando a lo largo de la obra. 

   Menciono en primer lugar la policial porque es sobre ella sobre la que incide la crítica y la campaña de marketing de la editorial. No diré que es previsible pero sí adivinable.  No me resultó difícil  anticipar algunas de los giros de tuerca finales que el autor nos ofrece.   

Me gustó mucho más la otra historia, la metaliteraria ; en ella, Docker nos adentra en el proceso de escritura de una novela y, lo que resulta tremendamente interesante, de su edición. Por momentos, además de considerar a Marcus como una especie de alter ego del autor, me preguntaba  si esta novela no es la forma elegida por el autor para reírse un poco de si mismo y del mundo, cada vez más mercantilizado, editorial

  (…) Tú eres un escritor, digamos… moderno. Gustas porque eres joven y dinámico… Y estás de moda. Eres un escritor de moda. Eso es. La gente no espera que ganes el Premio Pulitzer, les gustan tus libros porque estás en boga, porque les entretienen, y eso también está muy bien. 

   Esa madre que no toma en serio a su hijo y lo único que quiere es verlo casado ; los saltos temporales o utilizar un “pie” que abre cada capítulo  son elementos ya utilizados  -Aquí se trata de los 31 consejos que Harry le dio a Marcus sobre cómo escribir una novela- ya los hemos visto en otras obras o autores.Si es original en la forma de enunciarlos, en una especie de cuenta atrás.

  Utilizando un símil gastronómico podemos decir que Dicker ha cogido de la despensa  ingredientes habituales pero ha sabido cocinarlos sin que resulten tediosos o manidos. Ha sabido darles su toque personal. 

    En definitiva, parafraseando al editor de Marcus, creo que  Joël Dicker  es un escritor de moda y La verdad sobre el caso Harry Quebert  gusta porque nos  entretienen, y eso también está muy bien.

lunes, 11 de noviembre de 2013

The monuments men

Cuando estaba empezando con el blog, una amiga me sugirió que cuando no supiera de que hablar, recomendara un libro.  Voy a hacer caso de su propuesta, no tanto porque no se me ocurran temas sobre los que escribir, como porque últimamente estoy muy perezosa para hacerlo.

   Seguro que todos o casi todos habréis oido la noticia  de la que se hacían eco la semana pasada, periódicos y noticiarios: 1500 (de las) obras robadas por los nazis aparecían enun apartamento en Munich.  Al leerla, inmediatamente pensé en The monuments men, de Robert M. Edsel.

  El libro de Edsel, publicado en España por Destino nos habla de un batallón de soldados muy especial; compuesto por museólogos, bibliotecarios y archiveros, su misión era en un principio proteger el patrimonio artístico y cultural de Europa aunque iría evolucionando  hacía la recuperación de las obras robadas por los mandos nazis.

   Los hombres que componían este batallón no solo tenían que enfrentarse a la codicia y afán
coleccionista de los mandos nazis, también al desconocimiento de sus compañeros

Posey y Kirstein enseguida pusieron en práctica un plan para que los soldados cobraran conciencia de las maravillas de la ciudad. Las notas históricas de Posey sobre Nancy y Metz habían sido muy bien acogidas, de modo que para cuando el 3º Ejército entró en Tréveris, él y Kirstein habían compilado un tratado sobre la historia y la importancia de la ciudad y sus edificios. Temían que las tropas, al encontrarse en territorio del enemigo, se mostraran menos respetuosas con los monumentos históricos y más inclinados al saqueo. Los oficiales de Monumentos esperaban que dándoles a conocer la gran cultura alemana prenazi despertarían el interés y aprecio de los soldados, lo cual se traduciría en una buena conducta.[1]

Y a la falta de medios con los que contaban

  El 7º Ejército acariciaba la gloria de hacerse con un gran depósito y, no obstante, se negaba a destinar un solo hombre _aparte de Rorimer_ Para garantizar su seguridad[2]

  Se trata de un libro que descubrí por casualidad pero que  me llamó la atención inmediatamente Aunque intenté resistirme  -como siempre, demasiados libros pendientes de leer- terminé por volver a la biblio para sacarlo en préstamo. Si queréis conocer un aspecto muy interesante pero muy poco tratado de la Segunda Guerra Mundial, os recomiendo su lectura. Aunque basado en la recuperación de las obras de arte robadas, también nos muestra, aunque tangencialmente, otras facetas de la guerra. Por si no fuera suficiente, se trata además de un libro muy ameno. 

  Casi al mismo tiempo que descubría el libro, me enteraba de que  se estaba rodando la adaptación cinematográfica. Dirigida y protagonizada por George Clooney, junto a él estarán Matt Damon, Bill Murray o Cate Blanchet.  Tengo una gran curiosidad por verla aunque tendremos que esperar hasta la próxima primavera –en EE UU se estrenará en febrero.


  Hoy, en lugar de un rincón musical os dejo un trailer de la película.





[1] Pg. 313 Cap. El mapa del tesoro
[2] Pag.382 Cap. 40. La mina inundada

Shakespeare & Cervantes

   Este año estamos de doble aniversario, se cumplen 400 años de la muerte de Shakesperare y Cervantes por lo que desde diferentes institu...