martes, 31 de diciembre de 2013

Adiós año viejo; Hola, Año nuevo

Estos últimos meses  he estado bastante ausente de la blogosfera y  De libro en Libro ha ido un poco a trompicones.  Entre mis propósitos para el 2014 que vamos a estrenar en pocas horas- está corregir eso pero antes. ..... ¡Feliz año nuevo!




El rincón musical también os desea que empecéis el 2014 bien

domingo, 22 de diciembre de 2013

The last chance : review

 Uno de los requisitos imprescindibles de todo buen readathon que se precie es el english (or american)  breakfast.  ¿Quién no recuerda esos desayunos tan agatachristianos con Riñones con tocino o un huevo pasado por agua y tostadas que  una doncella con cofia  les llevaba a la cama?
  En mi caso no hubo ni doncella ni riñones con tocino ni tampoco té; necesito comenzar el día con una gran, gran taza de café. Además, pomelo -lo prefiero al zumo de naranja- y unos scones con mantequilla (aquí tenéis la receta) y mermelada de higo.

my english breakfast

 Ahora, tras el opíparo desayuno, me vuelvo un rato a la cama a leer (uno de mis pequeños placeres) porque ayer fue un día muy poco fructífero en ese aspecto. No conseguía concentrarme -debe ser que tras dos comilonas seguidas, no apetece demasiado leer un libro que trata precisamente sobre  la comida.

(12: 45)¿Hay lecturas más adecuadas para unas horas del día que otras? Me parece que Cooked es un libro matutino. Ayer no podía concentrarme y sin embargo esta mañana no he tenido ningún problema y por fin lo he acabado. Me ha parecido muy interesante, a ver si consigo hacer una reseña o comentario sobre él.

   Ahora no sé muy bien si irme a dar una vuelta -a estas horas de medio día está bastante agradable- o empezar con The carillon.  Chimes. Creo que voy a hacer esto último; después del viaje y de una semana llegando a casa tardísimo me apetece un día relajado.


(22.30)   Hoy ha sido uno de esos días que llamo de  compensación (y que en realidad significa vaguear vilmente ) y que suele pedirme el cuerpo después de una temporada de no parar. Y  vagueando, vagueando no retomé el reto hasta la hora de la merienda en que  me puse con Dickens. Acabo de terminar The Chimes y creo que voy a dejar para la tarde de  Navidad el otro cuento; en su lugar  me pondré ahora con un libro de Pessoa -escrito por él en ingles, of course- Lisbon: What the tourist should be que había empezado el otro día (sigo con la mala costumbre de empezar muchos libros)


  Supongo que casi todos habréis visto ¡Qué bello es vivir! de Frank Capra -un clásico navideño- que es en realidad una película bastante negra. Algo asi es este cuento de Dickens; bajo el ropaje de un cuento de navidad -con los espíritus o fantasmas , tan  propio de las navidades inglesas- y la noche de Año Viejo, se esconde uan dura crítica social de Dickens.

  Me vuelvo al readathon. Mañana actualizaré por última vez la entrada y  di´ré lo que me ha parecido al experiencia de lso readatahones
 
Y como hoy fue el sorteo de la lotería de Navidad, No hay mejor rincón musical para esta entrada que los niños de San Ildefonso cantando el gordo de este año.

sábado, 21 de diciembre de 2013

No hay dos (readathones) sin tres



¿Como decir que no a este último readathon y perderme la excusa perfecta para un opíparo desayuno british? (O eso espero, voy a probar a hacer scones).

  De momento os enseño los libros que voy a leer. Por un lado está Cooked, que tengo empezado hace un readathon  -y os aseguro que  no hablo en sentido figurado. Me quedan tan solo unas sesenta páginas pero es que no encuentro el momento de retomarlo. 

los adornos navideños son "made in home " de inspiración vienesa
 Y aunque en principio iban a ser otros los libros elegidos para este last readathon, tendran que esperar a la convocatoria del próximo año.  En su lugar  serán dos cuentos de Dickens, The Carillon y The Haunted Man que acompañan a  A Christmas Carol.  Creo que entre los dos superaré las 250 o 300 paginas.

   No sé que tal lleváis vosotros la lectura,  pero aún no he empezado. Esta mañana estuve de spa -hace unos días fue mi santo y me regalaron un tratamiento facial- y luego, comida familiar (ayer fue la de navidad en el trabajo ... ) y luego hubo que hacer las fotos y, muy importante, dormir la siesta.  Pero en cuanto  publique la entrada me pondré a ello; la editaré a última hora para contaros si he conseguido acabar Cooked y dar mis impresiones sobre el reto  pero ahora ....

¡A leer!


miércoles, 18 de diciembre de 2013

¿Para que quiero cuatro mil libros?


     Mientras alguien me hablaba de su  biblioteca calibre en la que tenía almacenados 4000 libros, pasaban por mi mente estos pensamientos: ¿para qué quiero cuatro mil libros? ¿ cuantos de ellos realmente me interesan o merecen la pena ser leídos?  
   Lo primero que me llamó la atención fue la cantidad exorbitante de libros: CUATRO MIL. Si calculamos un promedio lector de cien libros al año –cifra  muy elevada incluso para lectores compulsivos como nosotros, tendríamos lectura para los próximos cuarenta años, CUARENTA. 
 
  ¿Qué pasará con los libros publicados a partir de esa fecha? ¿con esos que nos encontramos por casualidad y que nos atraen irremediablemente?  Si ya tenemos cuatro mil libros ¡para que queremos más! Ah, pero es que no ocupan espacio así que “me lo bajo” –una amiga me comentaba que muchos de los libros que se bajaba en realidad no le interesaban pero era una especie de adicción.
  Viendo el listado de títulos tan heterogéneo, donde lo mismo aparecía Dostoievsky que Aristófanes o Daniele Steele, pensaba que dudo mucho que  quien lea best sellers dudo lo haga también con Marco Aurelio. Reconozco mi error en cuanto a esto último: muchos  lectores son omnívoros –yo misma este verano leí  Hécuba (tragedia griega) El peor viaje del mundo (libro de viajes) y Mi hermana vive en la repisa de la chimenea (best seller) además de 1984 (clásico contemporaneo)
  Asumámoslo, todos o casi todos los lectores somos omnívoros; pero también es cierto, que todos, o casi todos, tenemos autores o géneros que no nos interesan nada. Daniele Steele, Sánchez Dragó o las memorias de Belén Esteban no me interesan  así que ¿para qué las quiero?
   Ya, ya sé que no hay problemas de almacenaje pero si que hay problemas de recuperación. (Asoma aquí la deformación profesional)  Por lo poco que he visto, he llegado a la conclusión de que si bien los programas  pueden ser muy buenos convirtiendo ficheros para que sean compatibles con los diferentes tipos de lectores, dejan bastante que desear a la hora de recuperar la información.
     
  ¿Novelas que transcurran  en Berlín durante la época de los nazis?  Para mi reciente viaje a Viena ¿títulos que me sirvan para ir preparando el viaje? ¿Y si lo que ando buscando es algún autor inglés del siglo XIX? ¿Cuántos de esos cuatro mil libros son novela negra escrita por autores americanos?   No son preguntas tan descabelladas.  Hace dos o tres semanas andaba yo buscando novelas negras que transcurrieran en Viena y algún libro o autor que me sirviera como lectura durante el viaje.

   No tengo lector electrónico AÚN (remarco lo de aún, porque simplemente se trata de pereza) pero estoy segura de que  si hiciera un repaso a esos 4000 libros, probablemente de ellos  solo me interesaran ¿400? Los otros 3600 simplemente “harían bulto” y dificultarían la búsqueda  y recuperación de los anteriores (de nuevo asoma la profesional)
A  pesar de todo, creo que el libro en papel y el electrónico convivirán
 
 Reconozco sus ventajas: facilidad de transporte, posibilidad de leer con luz o de aumentar el tamaño de la letra (¡que poco me queda para tener que leer con gafas ¡) pero también le veo otros problemas, además del ya citado del sistema de búsqueda- Porque no se si se ha resuelto ya el problema que algunos usuarios de kindle tenían: libros comprados legalmente y que al cabo de un tiempo desaparecían de su lector.

 Eso por no hablar de la obsolescencia del formato electrónico ¿hasta cuando  será legible nuestro "libro"? -de nuevo asoma la profesional - Porque, no nos engañemos, una biblioteca electrónica es perecedera; claro que la mayor parte de los libros que tengamos en ella probablemente entren dentro de lo que he dado en llamar literatura yogurt 

El rincón musical también se pregunta si ha llegado el Time to say good bye al libro en papel

domingo, 1 de diciembre de 2013

Mis detectives No tan favoritos

 Cuando dediqué una entrada a mis detectives favoritos, quedaron fuera algunos de ellos. Pensaba incluirlos en una segunda parte pero en he terminado yéndome al otro extremo y preguntándome cuales son  los que peor me caen. 

    Agatha Christie es la autora de de dos de los detectives por los que siento un gran cariño, Miss Marple y sobre todo Hercules Poirot -  pero también es la creadora de algunos de los que me despiertan una antipatía profunda:  Tupppence y Tommy Beresford, el Matrimonio  de Sabuesos.  Aparecen por primera vez en El misterioso señor Brown donde aún son tolerables, pero luego se vuelven cada vez más insoportables, como en El cuadro hasta llegar a ser completamente insufribles en El misterio de Sans Souci  
  
   No es este matrimonio el único que me genera animadversión; está también el prepotente, snob, carente de encanto personal y arrogante Philo Vance.  A pesar de tan pobre opinión sobre él le dediqué una entrada.  
 
No sé muy bien en que punto a Patricia Corwell empezó a írsele de las manos Kay Scarpetta ; en los  primeros libros era un personaje que me gustaba pero luego poco a poco, sin generarme un profundo rechazo, dejó de gustarme. 
 
 Ya que estamos con forenses y aunque en este caso me refiero a una serie de televisión, cito a Temperance Brenan, "Bones". No sabría  dar un motivo justificado pero es un personaje que nunca me inspiró simpatía.   

        Los detectives medievales, salvo alguna excepción, me resultan bastante tediosos. Las novelas protagonizadas por Fray Cadfael y Sor Fidelma, especialmente las del primero, me parecen bastante repetitivas.
    Lo mismo sucede con las novelas protagonizadas por el  comisario Pitt. Aunque en realidad de quien tendría que hablar es de su creadora Anne Perry  -como decimos por aquí: "se repite más que la morcilla"- Todas sus novelas, incluso las ambientadas en la Primera Guerra Mundial mantienen la misma estructura.  De tener que salvar a a uno de sus protagonistas, sería a Monk pero aún así ¡qué cansina me resulta!

   El comisario Maigret y  el Padre Brown ocupan una zona gris en mi ranking detectivesco. No  se si es por  el carácter tan prosaico  con que los personajes están construido, pero  sus libros no terminan de entusiasmarme ni generar rechazo. 

    No puedo dejar de aludir  al  desinterés completo que siento por las Assa Larson, Camila Landberg, Anne Holt y demás  autores sobrevenidos por el efecto Millenium.  El topico del detective nórdico, deprimido, alcohólico, con problemas familiares y que  tiene que enfrentarse a psicópatas resulta ya  demasiado manido. 

  Pensaba que iba a resultar una lista de detectives NO favoritos mucho más larga pero parece que después de todo son muchos más los que me gustan (incluidos más de un nórdico deprimido y/o alcohólico) que los que me disgustan. Eso está bien

El rincón musical de hoy da en hueso (B.S.)

Shakespeare & Cervantes

   Este año estamos de doble aniversario, se cumplen 400 años de la muerte de Shakesperare y Cervantes por lo que desde diferentes institu...