jueves, 18 de julio de 2013

Nos vamos de viaje (sin salir de casa)

Me tomo un pequeño descanso vacacional hasta principios de septiembre  pero antes de irme, aquí os dejo unas cuantas propuestas para disfrutar de unas vacaciones viajeras.

Para todos aquellos, entre los que me incluyo, que este año por el motivo que sea no puedan ir de viaje aquí tengo algunas propuestas que nos permitirán viajar desde el sillón.

  Los autonatas de la cosmopista, de Julio Cortazar. Lo leí hace muchísimos años y me fascinó Cortazar y su mujer emprenden un viaje a bordo de Fafner –una furgoneta Volskwagen- por la autopista Paris-Marsella en que el destino es la propia autopista. Un viaje como los de antes, donde  lo que importa no es llegar rapidamente al destino sino la propia experiencia de viajar.
Guía para viajeros inocentes, de Mark Twain. Esta obra es el relato de su primer viaje por Europa y Tierra Santa. Con su habitual ironía y mordacidad critica tanto a guias de viajes como a los propios turistas, incluído él mismo. No solo nos permite pasar un buen rato sino que nos hará reflexionar sobre nuestra propia forma de viajar.

Amundsen-Scott. Duelo en la Antártida. La carrera al polo sur, de Javier Cacho. Un libro fascinante que nos permitirá llegar al polo sur sin pasar las penalidades que padecen ambas expediciones. Uno de los aciertos de Javier Cacho es que no toma partido por ninguno  de ellos ni intenta convertirlos en heroes; nos muestra a ambos con sus virtudes y defectos. El autor ha participado también en expediciones a la Antártida, lo que enriquece aún más la lectura.

Carrusel siciliano, de Lawrence Durrell. En este libro, que encontré por casualidad en la biblioteca, cuenta el viaje que hizo por la isla siciliana a bordo de un autobús, en uno de esos tours turísticos. Fue un libro que disfruté bastante y que me sorprendió; siempre me lo imaginé como un autor consciente de su importancia y un pelín pedante. La visión que tengo de este autor está distorsionada por la imagen que de él presenta su hermano Gerald en la trilogía de Corfú.

 En Ebano Kapuscinsky nos transmite su pasión por el continente africano. Me he dado cuenta de que siempre o casi siempre que leemos sobre Africa lo hacemos desde el punto de vista de los blancos; este es el gran logro de Kapuscinsky, le presta su voz a los negros.

¿Os apetece dar La vuelta al mundo en ochenta dias? Julio Verne nos invita a acompañarle junto a  Phileas Fogg. Aunque también nos ofrece otras posibilidades ¿qué tal Veinte mil leguas de viaje submarino o incluso un Viaje al fondo de la tierra? Si hay una maldición que pesa sobre el autor francés, que fue un gran visionario, es la etiqueta de juvenil que se ha puesto a su literatura.

Si sois de los que queréis unas vacaciones tranquilas, de sol y playa, también tengo algunas propuestas para vosotros.

Kafka en la orilla, de Murakami. En él, como en todas las obras del japones, se mezcla lo onírico y lo real. Puedo dar fe de que es todo un placer leerlo a la orilla del mar.

La playa de los ahogados, de Domingo Villar. Los libros de este autor huelen a mar y leyendo este os trasladaréis a Vigo y a Panjón, descubrireis oficios olvidados como los carpinteros de ribera o podréis observar el funcionamiento de la rula

¡Disfrutad del verano! Nos  vemos  leemos en septiembre

En el rincón musical un ritmo que marcó algunos de mis veranos locos.

jueves, 11 de julio de 2013

De uno en uno, de dos en dos.

Durante los meses de abril a junio decidí que para evitar situaciones como esta  esta vez iría leyendo los libros de uno en uno; al final, terminé haciéndolo de dos en dos pero eso tampoco está tan mal  ¿verdad?

El abuelo que saltó por la ventana y se largó, de Jonas Jonasson. Lectura de abril del club de lectura de la Esfera. Me gustó el repaso que da a la historia del siglo XX y la visión tan poco ortodoxa y muy humana de los grandes líderes de esa época.

Mujer leyendo una carta, de Vermeer
El pensionado de Neuwelke, de José C. Vales. Un libro con el que me las prometía muy felices –me encanta la literatura gótica, Orgullo y Prejuicio y también las menciones a la jardinería- Sin embargo, el ambiente algo opresivo de la novela (o eso me pareció) unido a mi estado de ánimo bastante bajo hicieron que me costara mucho leerlo. Tanto fue así que después de haber renovado el préstamo y haber rebasado con creces el periodo de gracia para la devolución, no pude terminarlo. Lo dicho, no era el momento adecuado.

Un paraiso inalcanzable, de John Mortimer. Casi podría calificarlo de libro medicina; ¿Qué es lo que lleva a un sacerdote socialista a nombrar heredero a un lider conservador dejando de lado a sus propios hijos? La búsqueda de esta respuesta nos hará repasar la historia de los últimos cuarenta años de Inglaterra y también del partido conservador. Con un toque de humor inglés, el personaje de uno de los hermanos me recordó un poco al Lawrence Durrell que su hermano describe en Mi familia y otros animales.

Don de Lenguas, de Rosa Ribas y Sabine Hofman. Un libro escrito a cuatro manos y dos lenguas; sin embargo, nada de eso se nota cuando lo lees. Es una historia policiaca –Rosa Ribas es la creadora del personaje Cornelia Webber-Tejedor- pero a la vez es también una historia que destila amor por la lengua y la literatura. Ambientado en la Barcelona de los años cuarenta, se trata de un libro que se lee de un tirón.

Todo lo que era sólido, de Antonio Muñoz Molina.  Tal como os comenté, coincidió que estaba leyéndolo cuando el jurado del Premio Principe de las letras 2013 decidía otorgarselo al jienense.

Bridget Jones,Sobreviviré de Helen Fielding. Como decía en el título de la entrada que le dediqué, a veces lo único que quieres es reirte y con este libro lo conseguí.

En la orilla, de Rafael Chirbes. Un libro que en cierto sentido puede considerase como una continuación de Crematorio; o como el complemento al libro de Muñoz Molina. En él, Chirbes hace un repaso a los últimos años de España, a lo que nos llevó a esta crisis y las consecuencias que tiene. Chirbes demuestra no solo su espíritu crítico sino su maestría narrativa.

Los mares del sur, de Vazquez Montalbán. A excepción de El premio, que leí hace bastantes años, es este mi primer Carvalho –ya confesé que la serie protagonizada por Eusebio Poncela me marcó para mal con el detective. Es curioso ver como una novela escrita en 1979 es ya entonces tan crítica con la transición.

Por cierto, en el taller de lectura municipal (por eso lo leí) una de las bibliotecarias señalaba que Montalbán usaba la comida para definir a las personas. También señaló que frente a los otros detectives fartones (Jaritos, Montalbano, Caldas), Carvalho además cocina.

Hablar solos, de Andres Neuman. El círculo se cierra; el último, como el primer libro, es la lectura de junio del club los 1001 lectores. Un libro en que se reflexiona sobre la muerte y la enfermedad terminal y como enfrentarse a ella. Es curioso que en la charla en el Niemeyer Muñoz Molina hablara de que hay otro tipo de, el que supone enfermar; cuando te diagnostican, te conviertes en un exiliado A los pocos días leía:

“(…) desde el día que te dan el diagnóstico el mundo se divide en inmediatamente en dos, el grupo d ee los vivos y el grupo de los que van a morirse pronto, todos empiezna a tratarte como si ya no formaras parte de su club, ahora eres del otro, en cuanto me di cuenta no quise decirle nada a nadie, yo no quería compasión, lo único que quería era un pcoo de tiempo, en el trabajo, por ejemplo, si lo dices en el trabajo, los compañeros dejan de hablarte de sus problemas, dejan de pedirte cosas aunque todavía puedas hacerlas, dejan de comentarte los planes para el año que viene, en fin, te borran de los asuntos del club, no es sólo la enfermedad, los demás también te quitan el futuro (…)”

Para terminar otra cita del libro que  me dio mucho que pensar.

Busco a Gorer(…) localizo la cita, “hoy la muerte y el duelo son tratados con la misma mojigatería con que en el siglo diecinueve se trataban los impulsos sexuales”


Si queréis saber  por qué el rincón musical de hoy es el Caballero de la Rosa  tendréis que leer Don de Lenguas. Mientras

jueves, 4 de julio de 2013

Verano en English Creek

Hace poco me preguntaba a que huele el verano; el mio, predominantemente a mar. El vernao en English Creek huele a hierba recien segada, a espacios abiertos, a días soleados, incluso tórridos, a humo, a  libertad,... 


Cuando reservo un libro en la biblioteca, contando con que tendré que esperar mucho por él y mientras tanto podré terminar lo que tengo entre manos, la ley de Murphy hace que esté disponible enseguida. Uno de esos casos fue Verano en English Creek por lo que estuve a punto de devolverlo a la biblioteca sin leer; sin embargo, decidí esperar. Después comprendí que el libro, más perspicaz que yo, -sabía que el momento adecuado era tras finalizar Tormenta de Espadas. Nada mejor para combatir tanto frío y violencia que trasladarnos al soleado, a veces tórrido,  verano de Montana.

En la contraportada del libro comparan a Ivan Doig con Stevenson. Desde luego el libro desprende un aroma al escritor escoces y no solo porque los primeros McCaskil vinieran de tierras escocesas sino porque Verano en English Creek te hace pensar en La Isla del tesoro. Ambos protagonistas son muchachos que vivirán una serie de aventuras junto a adultos (en la novela de Ivan Doig, tan solo aparecen otros dos chicos y tienen un papel secundario); los dos nos cuentan esta experiencia desde la distancia que dan los años. Incluso ambos tienen nombres muy similares, Jick y Jim-

Detecto una ligera nota de Wallace Stegner y su Angulo de Reposo. El libro también nos habla de los pioneros, los colonos, esas personas que se fueron al oeste para volver a empezar. Hay una frase que la madre de Jick pronuncia en un determinado momento que me pareció cargada de fuerza, cito de memoria : (…) su historia, como la de todos los colonos, comienza en otras tierras

Puedes sentir el sabor a uvas, a Las uvas de la ira de Steinbeck La novela está ambientada durante la gran depresión, aunque ya al final de la misma. Aún así, el discurso que la madre de Jick pronuncia durante la fiesta del cuatro de julio de la madre de Jick es un resumen de lo que el crack del 29 supuso. Colonos que perdieron sus propiedads y tuvieron que irse, alugnos incluso se suicidaron. Bancos se han hecho con esos ranchos y ahora los explotan para su beneficio. Comparten también la presencia de la solidaridad y la colaboración entre todos para salir adelante, como en el trabajo de la siega o en la lucha contra el incendio.

Es también una novela del oeste o al lmenos  encontramos en ella todos los elementos arquetípicos de los westerns: el rodeo, el baile, el saloon, la chica “mala”,o las cabalgadas por los espacios abiertos y el conteo del ganado.

Es un libro verde, y no solo por el color de la portada, sino porque Ivan Doig también reflexiona sobre los incendios forestales, su prevención y como muchas veces los encargados de combatirlos (el padre de Jick es guarda forestal) deben luchar no solo con el fuego sino con el recorte de medios o con la falta de personal o con personal inexperto. -¿Os resulta familiar?-

Jicks nos dice al principio del libro que ese fue el verano en que todo cambió; ya nada volvería a ser igual. En su familia se abre una brecha tras el anuncio de su hermano de que no piensa ir a la universidad y pretende casarse con una chica del lugar; pero el mayor cambio vendrá al final del verano, cuando se enteren de que ha estallado la segunda guerra mundial. Si,  efectivamente, ese fue el último verano antes de que todo cambiara.
EL HOGAR ES UNA IDEA QUE SOLO APRECIAN PLENAMENTE LAS NACIONES DE LOS SIN TECHO Y QUE SOLO COMPRENDEN QUIENES NO TIENEN RAICES

Wallace Stegner

 En el rincón musical, una música que podría sonar de fondo mientras los protagonistas cabalgan por las praderas de Montana.

(A quienes participen en el reto de Meribélgica 2013 les  informo de que podéis usarlo para la lista de recomendaciones)

Shakespeare & Cervantes

   Este año estamos de doble aniversario, se cumplen 400 años de la muerte de Shakesperare y Cervantes por lo que desde diferentes institu...