ENERO NEGRO


 El enemigo de la lectura  no es la falta de tiempo como muchos arguyen, sino la de tranquilidad. Sin llegar al grado de Alan Parks que tilda a enero de sangriento, resultó un mes bastante complicado. En estas ocasiones me resulta muy difícil concentrarme y lo único que puedo leer es novela negra; a veces, ni eso. Derivada de esta intranquilidad y falta de concentración y relacionada con la poca o nula capacidad de leer está la de escribir.  A lo largo del mes intenté escribir varias entradas, pero no fui capaz de sacar adelante ninguna

  Por otro lado, llevaba tiempo rondándome la idea de que bajo el amplio y vago término de novela negra, albergamos a autores y obras muy diversas; unos mucho más negros (y de mayor calidad, que no  necesariamente éxito) que otros. Para muestra,  mis lecturas de este  periodo.

  En primer lugar y tras un montón de meses postergando su lectura, Art et decés, de Sophie Henaff. La última aventura de los poulets grillés, o la brigada de Anne Capestan, aún no ha sido publicada al castellano.  Mi exiguo a la par que oxidado francés, unido a la cantidad de argot que salpica la novela no me impidieron comprender la mayor parte de la historia.

  Ha pasado un año o año y medio desde la resolución del último caso. Anne está de baja maternal; mientras tanto, Rossiere, que trabaja en la adaptación al cine de su último guión, se ve envuelta en un asesinato, del que ella es la principal sospechosa.  

  Me ha parecido una novela más madura que las anteriores; los personajes se han hecho más maduros. Tras el tiempo transcurrido y una cierta disgregación, el equipo vuelve a formarse con naturalidad. Permanece intacta su capacidad para aceptar como lo más normal hechos tan poco convencionales  como comentar el estado de la investigación mientras vigilan o juegan con Sophie  el bebé de Capestán.  O ser actores en la película que se estaba rodando cuando sucedió el crimen al mismo tiempo que investigan dicho asesinato.  

  Espero con ansia no solo la traducción al español de esta novela, sino la serie de televisión que estaba prevista. Y que Sophie Henaff tenga más historias de esta loca pero capaz brigada.

  Abandono el polar (con humor) francés y lo cambio por un giallo, esa vez de la mano de Gianrico Carofiglio. La versione de Fenoglio es la tercera y por el momento, última aventura del maresciallo dei carabinieri, Pietro Fenoglio.  Más que enfrentarse a la resolución de un caso concreto, reflexiona sobre su trabajo en general y como se lleva a cabo.

 En su día dediqué una entrada al avocato Guido Guerrieri, primer personaje serial creado por Carofiglio  Tras conocer a Fenoglio en  L’estate fredda, pensé que se merecía su propia entrada negra. Sigo creyéndolo y espero poder publicarla en los próximos meses.

  Mientras tanto diré que creo que ambos personajes,Guerrieri y Fenoglio, se complementan. Si con el primero, Carofiglio nos daba una visión de cómo funciona la abogacía en Italia, a través de Fenoglio podemos ver la forma en que se llevan a cabo las investigaciones.

   Sea en castellano o en italiano, recomiendo la lectura de este autor cuya producción no se limita al género negro. Hace unos meses Anagrama publicaba Las tres de la mañana.

  El club del crimen de los jueves, publicada por Planeta, es la primera novela de Richard Osmon. Se nota que el autor es productor de televisión, además de presentador, porque mientras leía podía imaginarme perfectamente la adaptación a la pantalla de las aventuras de estos cinco jubilados que viven en una de estas residencias modernas y que se reúnen todos los jueves para intentar resolver viejos crímenes . De repente, tendrán la ocasión de investigar un asesinato recién cometido, lo que sacará a la luz muchos secretos. .  

  Te hace pensar en series de televisión como Diagnóstico asesinato o Se ha escrito un crimen, pero evoca también a las novela de Agatha Christie. Son personajes vitales, que después de una vida activa, no se resignan a esperar a que  pase el resto de su vida;

 Hace años tenían que madrugar porque había mucho que hacer y el día tenía un número limitado de horas. Ahora madrugan porque hay mucho que hacer y la vida tiene un número limitado de días.

 Es el tipo de novelas negras “blancas” -no hay psicópatas, torturas ni ningún otro tipo de truculencia- que me gusta leer de vez en cuando. Si como  asegura Pedro, de El búho entre libros, habrá nuevo título de este grupo, me animaré a leerlo

  Son muchas las veces en que he mencionado a Juan Carlos Galindo como el inductor de muchos de mis descubrimientos de novela negra. Fue un artículo suyo el que me llevó a la novela anterior  y de nuevo seguí su consejo y metí en mi vida a Mickey Fitzpatrick, la protagonista de El largo rio de las almas, de Liz Moore, publicado por AdN y traducida por Javier Calvo. Me convenció sobre todo su argumento de que se escapa del molde con que últimamente se cortan la mayoría de los libros  publciados (de este género). 


   La protagonista sufre cada vez que recibe un aviso de muerte por sobredosis en la radio de su coche patrulla, pensando que puede tratarse de su hermana, a la que hace tiempo que no ve.  

  Se van alternando capítulos en el momento presente con otros en que va desgranando su vida anterior, desde que eran pequeñas, lo que nos servirá para entenderlo todo. el momento actual, en que Mickey trata de investigar la muerte por sobredosis de varias prostitutas con  otros capítulos

 Sea por la historia, por el escenario… o porque sí, durante casi toda la lectura estuve acordándome de la serie The Wire

  Il re di denari, de Sandrone Dazieri cumple con todos y cada uno de los tópicos del thriller, empezando por el que se está convirtiendo en requisito obligatorio de que sean trilogías (En España, publicada por Alfaguara). No faltan los protagonistas traumatizados, el asesino psicópata y todo tipo de  torturas y truculencias varias.  

  Aunque no había leído los libros anteriores,  hay suficientes referencias a lo largo del libro que te permiten hacerte una idea de lo sucedido en ellos.  Reconozco la capacidad de enganche de estas obras y su facilidad de lectura, pero me producen un hartazgo infinito (salvo excepciones)   

La costola di Adamo es el segundo de los libros protagonizados por Rocco Schiavone, personaje creado por Antonio Manzini. Desterrado a una ciudad en el valle de Aosta, en plena zona alpina,  el protagonista añora su amada Roma y se resiste a cambiar sus Clarks  por un calzado más adecuado para la zona. 

  Un poco borde  y con un particular sentido de lo que está bien y está mal, tiene tendencia a  comparar las caras de las personas con animales. Poco a poco y a pesar de sus maneras, no siempre adecuadas, de enfrentarse a la resolución del caso,  Schiavone te va atrapando.  

  Este es un ejemplo de lo que comentaba en la entrada anterior, de como  un libro te lleva a otro  Aquí se investiga un suicido que resulta ser asesinato y tras el que se esconde un caso de maltrato doméstico. El comentario de Manzini al final del libro sobre los casos de maltrato femenino en Italia me llevo a recordar Donne, de Camilleri y su apunte final sobre el por qué de su publicación.  Tampoco pude evitar acordarme de la Soga, de Hitchcock (película que os recomiendo si no la habeís visto) 

 Materia negra, de Philip Kerr fue la lectura de transición de mi enero negro a un febrero algo más  tranquilo. A Philip Kerr lo conocemos sobre todo por  la serie protagonizada por Bernie Gunter (aqui os dejo la excelente entrada de Alice Silver si no lo conocéis

 Una de las tendencias que últimamente tiene más auge dentro del género negro es, junto con el true crime,  la novela histórica -ejemplos muy buenos de ello son Bajo las llamas o 1793 y el último premio Planeta (otra entrada que me quedó en el tintero) pertenece a este género híbrido. 

  Hace años  estuvieron de moda las novelas de detectives  históricos, que se ambientaban en el antiguo Egipto, Persia o la Edad Media. Pienso en Christian Jacq, Steven Saylor y sus excelentes novelas,  protagonizas por Gordiano el sabueso o tantos otros. En el blog comenté la estupenda y poco mencionada Venganza de Nofret  de Agatha Cristhie  

  El protagonista es el mismo Isaac Newton que ha sido nombrado administrador de la Real Casa de la Moneda en una epoca en que Inglaterra está en guerra con Francia. Los hechos están narrados por el que sería ayudante de Newton en ese periodo el (a la sazón) joven Ellis. Forman una pareja que  evoca a la formada por Sherlock y Watson; la capacidad analitica y deductiva de Newton e sorprende una y otra vez a su ayudante. 

  Aunque hay investigación de muertes y de fraude monetario, es casi la excusa para desarrollar todo lo que tiene que ver con las religiones -el arrianismo, los hugonotes, el odio hacia los papistas de los ingleses, ... 

   Para no extenderme aún más, dejo aquí el enlace a las reseña que han hecho críticas polares  y las lecturas de Guillermo

    En resumen, enero ha sido un mes de  lecturas que, bajo la aparente uniformidad del negro han sido bastante diversas.  

  Empiezo febrero con lecturas mucho más coloridas 




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