lunes, 14 de noviembre de 2011

Lecturas húngaras (y algo más)

La literatura húngara fue, además de una excelente forma de preparar mi viaje a ese país, todo un descubrimiento; pero también hubo otras nacionalidades en mis lecturas de septiembre y octubre.

Josefina leyendo, de Antonio López
Compré la edición de Relatos completos de Stevenson porque buscaba  El ladrón de cadáveres y decidí llevarmelo de vacaciones para releer El extraño caso del Doctor Jekill y Mister Hyde durante las vacaciones. En su lugar leí  Más mil y una noches;  una serie de cuentos protagonizados por el príncipe Floricel de Bohemia quien, disfrazado y acompañado por su hombre de confianza, desvelará los misterios que se narran en El Club de los suicidas y El Diamante del rajá. 

Anna la dulce, de Dezko Kosztolanyi. Ya me había hablado de este autor Maribel pero tras leer lo que sobre él escribe Márai en Tierra, Tierra, se acrecentaron las ganas de leerlo. Cuando fui a la biblioteca a por mi lectura para la estancia en Hungría, junto a mis candidatos estaba este libro y no pude resistirme.

Un autor decimonónico  en el mejor sentido del término, que describe de forma magistral a la burguesía húngara y lo hace con gran ironía. Su equivalente español, podría ser Galdós . Es curioso como tratando el mismo tema que La Puerta , de Magda Szába – la relación entre una señora y su criada- son dos libros tan opuestos (tan solo tienen en común que ambos merecen la pena ser leídos)

El hombre que se esfumó, de Maj Sjowall y Per Walhoo . Lectura “in itinere” que me había recomendado Alice Silver ya que gran parte de la novela transcurre en Budapest. Segunda novela protagonizada por el subinspector Martin Beck. Citando a mi madre “se deja leer”. Aunque en su momento tuvo que ser rompedora con la novela policiaca que se escribía, tras haber leído todo Wallander (claramente inspirado en este personaje) no resulta novedosa.

Codigo de barras lineal, de Krisztina Tóth. Este libro lo compré en la Feria del libro de Madrid, en la caseta dedicada a Hungría. La chica que me atendió, que curiosamente es una de las traductoras del libro, también me había recomendado La Puerta. Me comentó además que  El último encuentro, uno de los libros de Márai más apreciados en España no lo es especialmente en su país. Sobre él hablo en La Esfera Cultural.

Drácula, de Bram Stoker. Llevaba tiempo queriendo releerlo y como el conde está basado en Vlad Tepes, personaje transilvano  ¿qué mejor momento que precisamente mi viaje a Hungría?

Los días Contados, de Miklós Bánffy. El primero de los títulos que componen esta Trilogía Transilvana y último de los libros elegidos para acompañarme en el viaje y como lectura “de estancia”. Me gustó mucho aunque esperaré a leer los otros dos antes de comentar.

(*)La celda de la muerte y (*) El misterio de los tres robles, de Edgar Wallace. Me apetecía una lectura ligera así que me acordé de estas novelitas de E.Wallace que estaban en la lista de espera desde hace un año. Quiero dedicarle una entrada negra a este autor así que a ella os remito.

 (*)Nueve cuentos, de J.D. Sallinger.  El guardián entre el centeno fue un libro que me desconcertó; sigo pensando que hay algo en él que se me escapó. Como en El guardián (…) hay protagonistas que son niños muy maduros (como pequeños adultos), problemas mentales, insatisfacción. Generaron en mí la misma sensación de desconcierto, de que  algo se me escapa. 

Los hermanos Felgueroso y la minería asturiana, de Carlos Roces. Una  de esas lecturas obligatorias de las que ya habíamos hablado y que tiene que ver con un proyecto en el que me he embarcado con un compañero de trabajo: un libro sobre los parques  y jardines del concejo

 El rincón musical lo ocupa Liszt con su Rapsodia Húngara, nº  2

P.D: En septiembre visité también la exposición antológica  de Antonio López que incluía el cuadro Josefina Leyendo; de ahí que lo eligiera para ilustrar esta entrada.

13 comentarios:

maribel dijo...

Qué decirte, Lammermoor, hablas, ya lo sabes de un tema, la literatura húngara que me apasiona, ilustras la entrada con un cuadro que acabo de admirar ayer en la exposición de Antonio López..., le pones sonido con Liszt...(su mujer tuvo que dejar el piano porque no podía seguir las exigentes partituras creadas por él, algunos cuentan que se destrozó los ligamentos en el intento...).
Una entrada que toca mis sentidos...

Veo, que como yo, aprovechas cualquier circunstancia para que alguien del país te recomiende libros...
Por cierto, en el encuentro sobre estos autores al que acudí en Szeged ,los alumnos húngaros, que conocían bien a Marai, se quejaban de la falta de nivel de la conferenciante española "experta en literatura húngara" en nuestro país. El libro de Marai hay que ponerlo en contexto, ya que aquí hemos tenido acceso a este escritor muy tarde.

Nota, yo también me perdí algo en El guardian...en la segunda lectura mejoró, pero poco....jejeje.
estoy deseando que cuentes más de Bánffy
Un abrazo ;-)
El Guisante Verde Project

Teresa dijo...

Lammemoor he visto el cuadro de Josefina leyendo y he pensado, este no es mi blog hablando de escritores que apenas conozco jeje.
He tomado nota de algunos.
Bonita exposición ¿no?
Un abrazo
Teresa

Gww dijo...

Leí recientemente Los días contados y la verdad es que lo disfruté enormemente. Espero la reseña prometida.

Saludos.

Denise Nagy dijo...

Ojalá en Argentina se encontraran todos-todos en las librerías y no en perdidas bibliotecas. Algunos los leí, otros los intuí tras los comentarios, que no es poca cosa...

lammermoor dijo...

Hola, Maribel ¿verdad que la exposición de Antonio Lopez es impresionante?
Márai sigue siendo para mi poco conocido aunque mi primer encuentro con él no haya podido ser más fecundo.
Szeged es una ciudad que estaba en mis planes iniciales pero luego no pude visitar. ¡La próxima vez!
Estoy intentando escribir una entrada en que relacione mi viaje y mis lecturas pero no sé si podré

Habrá que releer el Guardián :)
Besos para mis arbeyinos

Teresa desde que supe que la Thyssen organizaría la exposición de Antonio Lopez me acordé de tí. Tenía especial interés en ver este cuadro que fue el que hizo que te conociera y a traves tuyo a todos los bibs.
Me hubiera gustado poder volver a ver la expo pero fue imposible.
Si tengo que recomendarte un solo libro, elijo Anna La Dulce.

P.D: no tengo ordenador así que tengo difícil comentar pero sigo leyéndote y tomando notas.
Otro abrazo para tí.

Hola, Gww yo también lo disfruté. Estoy a punto de empezar la segunda parte: Las almas juzgadas y espero que me guste tanto.
Recuerdo tu reseña, tan buena como siempre, y que prometí volver a comentar cuando lo hubiera leído.

Denise bienvenida. No te creas, que muchos de ellos los saqué de las bibliotecas y además cada vez voy ampliando el radio de acción; ya no me conformo con las de mi ciudad y lugar del trabajo

Carol dijo...

Gracias por las recomendaciones, la verdad es que no he leído nada de literatura húngara y me gustaría comenzar, apunto las recomendaciones. En cuanto a Nueve cuentos, bueno, Salinger es uno de mis autores favoritos, esos niños adultos no son más que el deseo de no crecer nunca que tuvo el autor, siempre dijo que no se entendía con los adultos y sí con los niños de los que envidiaba esee mundo al que él ya no podría pertenecer, creo que refleja en esos personajes esa parte de sí mismo que seguía dentro de él a pesar de ser adulto. Bsos

lammermoor dijo...

Carol para mí ha sido un descubrimiento. La editorial Funambulista está reeditando las obras de Lazos Zilahy, al que tengo pendiente de leer pero creo que también merece la pena.

Gracias por la aclaración sobre Sallinger. Qué conste que a pesar de esa sensación, me gustaron sus nueve cuentos.

xGaztelu dijo...

Todo tiene buena pinta, pero por ahora me quedo con la Trilogía de Bánffy: anda rondando mi cabeza desde hace meses ...

xG

loquemeahorro dijo...

Me quedo con ganas de leer "Anna la dulce" y compararlo con "La puerta", aunque me temo que las bibliotecas que yo visito no estén tan bien surtidas.

Los cuentos de Salinger los leímos y comentamos en el curso de escritura que formaba parte de ese magnífico premio (que no recuerdo más de 3 veces al día).

En mis tiempo leí El guardían.

Resumiento: Me parece un autor sobrevalorado de registro único.

Describe muy bien la insatisfacción, el trauma post-traumático y lo que quieras, pero más de ahí, no se le puede sacar.

pd. Ahora cuando llegue a casa, esta David Champman esperando para pegarme un tiro, qué te apuestas.

Natalia D. dijo...

Conozco muy poquito la literatura húngara, así que tomo nota de tus lecturas, de las que, por lo que comentas, me parece especialmente apetecible Dezko Kosztolanyizco. A mí también se me escapó algo de “El guardián”, así que mi autoestima ha mejorado al ver que no soy la única.

lammermoor dijo...

xGaztelu En total vienen a ser unas 1500/1600 páginas. Mañana´iré a la biblio y me pondré con Las almas juzgadas.

P.D: aprovecho para decirte que he leído Pensar la arquitectura y me ha encantado. Te he dejado un comentario en la entrada que escribiste en su día.

Loque una de mis amigas comparte tu misma opinión sobre El Guardián...
Estoy segura de que Anna la dulce te gustaría. No puedo dejartelo porque tanto ese como La puerta los saqué de mis biblios:(

Natalia antes de este verano la literatura húngara era para mí una absoluta desconocida. Fue todo un descubrimiento.
Me alegra ver que no soy la única que se "perdió cosas" con El guardián.

Un beso.

Victoria dijo...

Respecto a la literatura húngara, yo tengo esperando en mi plan infinito "La historia de mi mujer", de Milán Füst, que es un libro ya publicado allá por mediados del siglo pasado, del que me han hablado muy bien y que tiene una pinta estupenda. Ya os contaré cuando consiga llegar a leerlo (siempre se interpone algún otro más urgente). Por las reseñas que he leído, debe ser divertido.

lammermoor dijo...

Victoria tomo nota del libro. Mi librera me ha hablado de otro, polaco, que tiene muy buena pinta. Me parece que lo voy a pedir a los reyes. :D