sábado, 19 de diciembre de 2009

Con otros ojos

Es frecuente que al leer un libro nos preguntemos hasta qué punto el autor se refleja en lo que escribe (algo de eso nos contaba Zeberio Zato en esta entrada); incluso discutimos si es bueno o malo, que esto sea así. Pero pocas veces nos hacemos la pregunta inversa ¿cuanto se refleja uno mismo al leer? En una reseña de Carmina sobre un libro de Camilleri salía ya esta cuestión. Reconocía que le había gustado mucho porque (además de aficionada a la novela negra) se había sentido muy identificada con los protagonista (había visto reflejado en ellos su formación y experiencia como periodista).
Otras veces sucede que cada lector se centra o ve con mayor nitidez determinados aspectos que a otro le pasan por alto: a Lescaut, una de las cosas que más le llamó la atención de Frankenstein es que el doctor consiga dar vida al monstruo a partir de la electricidad. Ese aspecto a mí me pasó casi desapercibido. Como soy muy aficionada a las plantas, me fijé en que el comisario Gunnastranda (personaje de K.O. Dahl) también lo es
Algo de todo esto se comentó en una entrada anterior: Cerca, lejos. Al leer entra en juego nuestra cultura, procedencia, formación, experiencia vital, etc. Y eso hace que de un mismo libro haya tantas posibles lecturas como lectores. Pero … (ya estoy con la preguntita ) ¿Qué sucede cuando los ojos que se enfrentan al libro no son los de otro lector sino los nuestros y el encuentro es más bien un reencuentro?
¿Por qué se me ocurre plantearme estas cuestiones? Pues aparte de por ser tremendamente preguntona (quizás debería decir que tengo una mente inquisitiva, suena mejor), porque más de una vez me sorprendí ante las diferentes lecturas o nuevas interpretaciones que hice tras releer un libro.
La primera vez que leí El señor de los anillos, en la adolescencia, me pareció un libro de aventuras fantásticas, sin otros significados. Años después, cuando ya llevaba un tiempo trabajando cerca de políticos, encontré una descripción clarísima de cómo el poder corrompe–incluso Frodo sucumbe al poder del anillo, tal como comentaba a nuestro trotalomas-y las luchas a las que la gente se entrega por conseguir o mantenerlo. También me pareció un canto a la tolerancia; tememos y despreciamos a los que no son iguales que nosotros o a los que no conocemos.
Aunque había leído muchas veces Orgullo y prejuicio, no fue hasta la última vez que me di cuenta del humor y la crítica a la sociedad inglesa y al papel que la mujer debía jugar en ella, que destila el libro de Jane Austen. Algo similar me sucedió con 1984 , en mis primeras lecturas lo referente a la neolengua y al poder manipulador y distorsionador del lenguaje me había pasado desapercibido
No se trataba en estos casos que cito (podría mencionar algún otro) de las distintas interpretaciones entre dos personas distintas, cada una con sus gustos particulares ¿Pero realmente era así? ¿Era en ambos casos la misma lectora? Dejo la pregunta en el aire


Desde el Rincón Musical nos miran los Sad eyes de Bruce Springsteen
Notas: ¿Como no ilustrar una entrada en que se habla de ojos y miradas, con los ojos más guapos del cine?
Como no sé incluir (aún) entradas relacionadas os dejo aquí el enlace a esta entrada de Discreto Lector
Edito la entrada para recomendaros que leáis o releáis este post (y los comentarios posteriores) de Mi librería

26 comentarios:

Isi dijo...

Pues no creo que fueras la misma; cada día somos diferentes. Es igual que cuando leemos un libro y decimos que "no es la época más adecuada para leerlo" porque sabemos que, con un punto de vista que en este momento nos falta, nos iba a gustar más.

jo, ahora que lo pienso, yo apenas he releído ningún libro...

Azote ortográfico dijo...

Es rara la vez que se relee un libro que no cuenta cosas nuevas. Incluso mis favoritos (Dubliners, de James Joyce, El Señor de los Anillos, que he leído cuatro veces o La Historia Interminable, entre tantos otros) siempre sugieren algo que se escapó en la lectura anterior, ya sea porque lo miramos con otros ojos, como bien dices, o simplemente porque no somos los mismos que lo leyeron antes.

Un abrazo.

Carmina dijo...

Ahora entiendo porque no me contestabas el comentario de la entrada anterior. Pero por partes, en cierta manera con la relectura como la trama ya la conocemos nos permite centrarnos en aspectos que pasaron desapercibidos en la primera pendientes de otros menesteres, de como se desarrollaba la acción, un personaje... o temas varios. Es en la segunda lectura o posteriores, cuando nuestra curiosidad esta saciada es cuando somos capaces de entrever algunos matices y darles algunos significados a la lectura que tenemos entre manos. Cada vez que releemos un libro ha pasado un tiempo determinado en el que nuestras experiencias han cambiado y sobre todo hemos madurado, como dice Isi cada dia tenemos un animo diferente, y no es que seamos una persona distinta pero si encaramos la vida de una forma diferente, y eso nos hace que aportemos a la lectura experiencias distintas. En fin no se si me habre liado, si se me entendera, o he sido incluso demasiado explicita.

Carmina dijo...

Por cierto menudos ojos los del Newman no?, has tenido gusto con la foto a elegir, pocos luceros llaman tanto la atencion y seducen como los azules de este autor

Inma dijo...

L., yo es que soy del equipo de Heráclito y pienso como él que "no podemos bañarnos dos veces en el mismo río porque el río no es el mismo como tampoco lo somos nosotros".

Y por supuesto que la identificación es muy importante para meterte en el libro.

Buen domingo.

Alice Silver dijo...

Muy interesante... yo leyendo a Dahl sólo me fijé que Gunnastranda comía fatal, ni recuerdo lo de las plantas... En cuanto a volver sobre los libros no puedo opinar, casi nunca releo. Preciosos los ojos de Newman.

milibreria dijo...

Toda la razón para ti. Hace dos días, tuve en mis manos el libro Cien años de soledad, de GGM.,y empecé echándole un vistazo, cuando me di cuenta que necesitaba leerlo de nuevo, habían pqasado mil años de la lectura anterior. Y todo fue nuevo para mí, especialmente el tratamiento del lenguaje, en el que no había reparado la vez anterior.
Algo de esto escribí una vez por mi blog, me gusta el temita.
Saludos,
AD

lammermoor dijo...

Isi, comienzo a contestarte por el final. Lo de releer o no es algo que "te pide el cuerpo". Por ejemplo, con motivo del reto releí varios libros -quizás de otro modo no lo hubiera hecho.
También creo que los libros tienen su momento y que los leamos en el momento inadecuado puede tener mucho que ver en que no nos guste.
Y sí, tu respuesta es bastante cercana a la mía.

Azote, que alegría volver a tenerte "en activo" (es un decir, sabemos que estás muy, muy, muy ocupada). Coincido contigo en que en cada relectura descubrimos cosas nuevas.

Carmina, te has explicado estupendamente. Es cierto lo que dices, al releer, como al visitar de nuevo una ciudad o ver un cuadro, podemos "permitirnos" observar detalles que la primera vez , en la "visión de conjunto", se escaparon.
Me alegro de que te guste mi elección de ilustración para la entrada. Estaba buscando imágenes de ojos o miradas cuando pensé ¿Qué mejor que los ojazos de mi adorado Paul Newman podían ilustrar esta entrada?

Inma, un comentario similar lo hice en algún lado. Las personas estamos en continua evolución -todo lo que vivimos, estudiamos, compartimos, leemos, ... hace que vayamos cambiando.
Y sí, también tienes razón: el sentirnos identificados nos ayuda a "meternos" en el libro; pero a veces, que sea algo completamente ajeno no nos impide poder acercarnos a ello aunque sea de una forma limitada.

Alice, sobre lo de la relectura te digo lo que a Isi. Y sobre lo de las plantas... Gunnastranda precisamente conoce a su novia en una conferencia o evento similar relacionado con ellas.

AD me alegro de que te guste el tema. Ahora que lo dices si que había una entrada muy interesante, que dió lugar a una conversación que no tenía desperdicio. Voy a ponerle un enlace en la entrada.

maribel dijo...

Hola Lammermoor
preciosos esos ojos, ya recuerdo cuando buscabas una excusa para incorporar a Newman a tus divagaciones, he de reconocer que esta vez la excusa es buena, y apoyo la moción ;-)

Siempre que releo un libro otras aparecen facetas que no había visto, o entendido la primera vez.
Claro que somos distintos, tenemos otras expectativas, otro momento vital , otro estado de ánimo y sobre todo, hemos leído más, hemos indagado, comparado...

Creo que las mismas dudas, yo también soy inquisitiva, más bien interrogadora de la Gestapo..., surgieron con un libro de Isabel Allende que leyó mi hermano y con la interpretación tan diferente a la mía que tenía él, no entendía como me podía haber pasado por alto lo que el veía...

Es magnifico ver con otros ojos, con los vuestros, los detalles de esos libros y autores favoritos, el comentario de Inma me lleva a Sidharta de Herman Hesse, como dice Isi Cada día somos distintos, y estoy con Azote, La historia interminable hace honor al título, siempre encuentras cosas nuevas, como en Virginia Woolf o en John Dos Pasos, o como dice Ade releyendo a Gabo..., y con respecto a K.O. Dahl, como Alice, me fijé en la comida, pero también recuerdo como tú lo de las plantas...

Me gusta lo que dice Carmina de tener la curiosidad inicial saciada y apreciar los matices, voy a releer!!!
Un abrazo ;-)

(Por cierto, ¿qué era eso de la jornada chino-japonesa?, Qué suerte que hayas estado con Loque y con Alice, ¿para cuando una excursión a León y visitamos a Isi?

loquemeahorro dijo...

Sí que es un tema interesante, pero es que solo podía mirarle a ÉL, y a esos ojos, que ... las sales, las sales. Vale, ya se me ha pasado.

Yo releía más antes, y ahora mucho menos, las cosas que me encantaron con 15 años ¿Me van a gustar tanto ahora? ¿A los... esto...27? Pues a mi edad real, menos todavía.

Temo mucho la decepción de cosas que me han encantado, que ahora les vea "el truco", y por otra parte ¡Hay tanto que leer!

Aunque ahora que lo pienso... Paul Newman me gusta desde siempre, con esos ojos, esos ojos... ¡Otra vez! ¿Dónde habré dejado las sales?

loquemeahorro dijo...

Ah, Maribel: Como participante de ese macro encuentro en la cumbre, te diré que fue un éxito de crítica y público, que pena cierta compañía aerea no contribuyera mucho al evento.

Hombre... yo eché de menos unos cacahuetitos, y quizá algún viaje en el tiempo...

Zeberio Zato dijo...

¡Qué ilusión que te acuerdes de mí, lammermour!

La verdad es que es interesante las maneras en que nos acercamos a los textos escritos por otros, pero hay algo que aún me parece más fascinante: la forma en que leemos nuestros propios relatos conforme pasa el tiempo.

Tengo la estúpida manía de escribirlos y dejarlos reposar, aunque me hayan parecido una mierda. Resulta que, cuando pasa el tiempo y releo algo que de antemano recuerdo que era horrendo, descubro detalles y hallazgos que me sorprende haberlos escrito yo. ¿Será que cambiamos nosotros, o que están vivos y son ellos los que cambian en la nevera?

Isi dijo...

Siiiiiiii
Podéis venir a visitarme!!
Pero por dios, cuidado con las carreteras; estamos aquí alucinados: creo que todos sabíamos que iba a nevar y a helar ¡menos el ayuntamiento! que tardó dos días en echar la sal. Ayyy Lammermoor, Loque, Guisantes, todos; me muero de frío. En cualquier momento se me va a caer un dedito de un pie por congelación.

Y lo tengo que decir (que no me oiga/lea homo libris): ¡¡joder con el calentamiento global!!

lammermoor dijo...

Ya que hablamos de ojos y miradas, os contaré que no con otros ojos sino con los propios comprobé que Alice Silver y Loquemeahorro son “de verdad”.
Tras una excelente planificación del evento –margen de tiempos suficientes, elección de la exposición que iríamos a ver y decidirn en que restaurante comeríamos, teníamos perfectamente sincronizados nuestros relojes.
Sin embargo,… todo se fue al carajo (perdonen la expresión, pero el sábado eran palabras mucho más fuertes las que resonaban en mi mente). Resulta que todo esto surgió con motivo de mi viaje a Lisboa y que, dado lo “bien” comunicada que está Asturias casi cualquier viaje te obliga a pasar por Madrid. A la vuelta llegaba temprano y tenía margen suficiente para poder quedar con ellas; o eso pensaba.
No contaba con que el Comandante del avión que debía traernos a Madrid se fue de copas el día anterior y esa mañana no se presentó a la hora (esa es la forma en que traduzco el “Rogamos disculpen el retraso (de cinco horas) debido a las limitación de horas de vuelo del comandante)
Total que ni exposición ni “na de na”; conseguí llegar a las tres de la tarde, con la maleta a cuestas al restaurante y la jornada “oriental” quedó convertida en una cita express.
Una pena que no tuvieramos unos “arbejinos de acompañamiento” pero, yo prometí volver –con quesos asturianos para Loque y sin maleta.

Tras este momemto "portera" dejo para más tarde contestaros. No sabeis el apaño que tuve que hacer para no escribir sentada en el suelo. (En el trabajo me han robado los dos muebles que tenía. Pero eso os lo cuento por la noche)

lammermoor dijo...

Isi, para rematar la vuelta a casa,creí que iba a quedarme a dormir en alguna cuneta, dentro del Alsa, porque el Huerna iba a estar cerrado por la nevada.
En Madrid esta mañana, recomendaban no utilizar el vehículo particular.

Por mí cuando querais,¡que León está más cerca!

xGaztelu dijo...

Interesante asunto el que planteas, LAMMERMOOR: somos y no somos los mismos ... Yo releo poco –aunque hay una novela de la que no me canso nunca- y cuando lo hago, antes aseguro que aquello vale la pena (es verdad que hay tantas cosa que leer, que hay que estar muy seguro para repetir): en cualquier caso, cuando releo siempre disfruto más que la primera vez, e indudablemente veo cosas que antes me había perdido. Citas EL SEÑOR DE LOS ANILLOS: es de las que he leído unas cuantas veces, un tesorazo, una historia de primera, un clásico.

xG

Alice Silver dijo...

Abundando en el momento portera, la tercera participante del encuentro chino-japones que se quedó en "comemos en el chino" manifiesta que también fue un placer conocer a las otras convocadas y que no olvidará el momento en que vió la lubina con ojos de guinda y el pajarito de zanahoria que colmó las espectativas artísticas insatisfechas por la exposición que no pudieron disfrutar debido a la cogorza del comandante.
Lammermoor, con tu aclaración recordé lo de las plantas de Dahl.

El Guisante Verde Project dijo...

Que rica la lubina, me recuerda a una carpa fucsia que nos comimos en China.. :-D

Rb.

Isi dijo...

Ayyy Lammermoor, menudo fastidio!
Bueno, por lo menos llegaste, que por ejemplo creo que hoy estaban suspendidos los vuelos... :S

¡¡pero conociste a Loque, que es lo importante!!

loquemeahorro dijo...

Bueno, bueno, lo importante es que nos conocimos las tres: Lammermoor, Alice Silver, una servidora y que todas pudimos observar con nuestros ojitos a la lubina con ojos tan dulces (hablando de ojos) y el pajarito artístico.
Pero comimos muy bien y la compañía fue inmejorable. La próxima, más y mejor.

Homo libris dijo...

En efecto, yo también pienso que cada vez que nos acercamos a un libro lo hacemos con ojos distintos. Ocurre, en cierto modo, como con un río: nunca un mismo hombre podrá cruzar dos veces el mismo río; ambos cambian de una vez a otra, y con los libros ocurre otro tanto.

También recuerdo que mi primera lectura de El Señor de los Anillos fue más la de la aventura y, con el tiempo, fui profundizando en él, lectura tras lectura. Además, de una forma muy especial, pues a través de la Lista Tolkien fuimos muchos quienes compartimos nuestra particular visión de este libro de infinitas lecturas. Con El nombre de la rosa y con tantos otros títulos me ha ocurrido lo mismo durante estos años.

Un abrazo.

Deborah dijo...

Me encanta tu frase sobre los politicos y Frodo sucumbiendo ante el anillo... Muy buena.

Carmina dijo...

Feliz Navidad preciosa, nos vemos a la vuelta de estas fiestas, o más bien nos leemos que la distancia es mucha

lammermoor dijo...

Comenzaba a parecer que me había ido a comprar tabaco.

MARIBEL, tienes buena memoria. Efectivamente buscaba una excusa para traer a Paul Newman al blog.
Una de las cosas buenas que tiene compartir las lecturas es que como cada uno percibimos determinados aspectos del libro, así, gracias a los demás, podemos percibir detalles que por nosotros mismos no veríamos.

LOQUE, la relectura, como la lectura, nunca debe ser una imposición. A mí también me ha pasado; releer un libro y pensar ¿como me pudo gustar tanto? Pero también lo contrario.

ZEBERIO, por supuesto que me acuerdo de tí. Sobre lo que dices de los escritos propios: mi teoría es que, si los dejamos reposar y volvemos a ellos un tiempo después, hemos establecido la suficiente distancia como para que podamos juzgarlos.

ISI, pobrecilla. La verdad es que estos días está haciendo mucho frío.

xGAZTELU, por supuesto que no todos los libros admiten una relectura. Pero los buenos, los "clásicos",son de esos.

P.D. en breve espero volver a releer El señor de los anillos.

ALICE, el toque artístico del menú fue inenarrable.

ROBERTO ¿una carpa fucsia? ¿Estaba rica?

ISI, si que después de todo tuve suerte. ¡Qué gusto cuando por fin pude decir MI CASA!

HOMO LIBRIS, me gusta eso de "Libro de infinitas lecturas".

Pues sí, DEBORAH; para mí, Frodo y el anillo es la perfecta metáfora de los políticos y el poder. Espero que también ellos (los políticos) tengan su Sam.

CARMINA, Feliz Navidad¡Quién sabe! Quizás podamos conocernos algún día. Hasta entonces, nos leemos.

bibliobulimica dijo...

Voy poniéndome al día con todo lo que no pude leer en su momento y me voy enterando no sólo de esta magnífica entrada (que me ha gustado muchísimo) sino de ¡ese encuentro en vivo y directo de Lammermour, Loque y Alice!¡que envidia!y que poca verguenza de ese capitán de veras.
En fin, que ya quisiera yo haber estado ahí también, aunque hubiera tenido que ver el cadáver de la lubina en un plato ;-)
Sobre las relecturas, uno no es el mismo (por tantas cosas, pero dejémoslo en que los años vividos nos van cambiando) y por lo tanto, el libro también será distinto.
Isi ¡a moverse! no queremos que pierdas un dedito (¡que frío ehhhh!)
Un abrazo a todos,
Ale.

lammermoor dijo...

Ale, aquí encajaría eso de "me miras (o me lees) con buenos ojos".
Coincido en que cada vez que leemos somos otros -cada vivencia, conocimiento nos va transformado- y por eso cada relectura es una nueva lectura-
El capitán fue un impresentable que nos chafó la jornada "oriental" que teníamos programada. Pero no estuvo mal.