lunes, 7 de diciembre de 2009

Cerca, lejos


Cualquier motivo hace que me lance a divagar, y este verano uno de ellos fue la lectura de un integrante de mi biblioteca portátil: El palacio azul de los ingenieros belgas, de Fulgencio Argüelles, (publicado por Acantilado, editorial que no me canso de ensalzar por su rigor y calidad).
Nalo, el protagonista, desde la atalaya y la perspectiva que le da su trabajo de jardinero en el palacio azul de los ingenieros belgas, observa los acontecimientos y la vida y puede comprender a unos y a otros. Suele repetir que cada momento se rompe y se divide en muchos momentos a la vez. Lo mismo sucede con esta novela, que es muchas historias a la vez.
Sin pretender ser una novela histórica o sobre "la revolución del 34”, el propio título nos da la pista sobre el marco temporal en que transcurre. La etapa del desarrollo siderúrgico y minero, con la llegada de capitales y empresarios que venían a Asturias en busca de negocio. Una época y un área geográfica que me resultan muy cercanos por mi trabajo.
Mientras leía me preguntaba -alguien que no sea de aquí o que conozca esta etapa de la historia ¿Podrá entender el libro? ¿Captará todo el significado de lo que aquí se cuenta? ¿Qué lectura harán?
Yo misma me respondí: -Pero vamos a ver, L. ¿No acabas de leerte hace poco un libro ambientado en China (Una noche sin luna)? ¿Y qué sabes tú de ese país? Apenas nada, ¿Verdad? ¿Te impidió eso disfrutar de la lectura? Por el contrario, te sirvió como acercamiento a su historia y cultura, de la que desconoces casi todo.
Lo que está claro es que la cercanía o alejamiento (por proximidad geográfica, experiencia vital o conocimientos) con respecto al contenido de la novela hará que nuestra lectura sea diferente.
Hace un par de semanas aproximadamente, leyendo Tras las líneas de Daniel Cassany, encontré que el autor aludía a este misma cuestión. Habla de la lectura intracultural: la que ocurre entre un autor y unos lectores que comparten a una misma cultura(…)Tienen una historia, unos referentes, unas tradiciones y un marco geográfico e histórico comunes
En cambio, en la lectura intercultural el escritor y los lectores poseen culturas distintas. No comparte los referentes culturales, el marco geográfico o histórico o los valores y las actitudes ante la vida y el mundo. (…) Es mucho más complejo interpretar lo dicho y situarlo en el marco apropiado.
Cassany también matiza la respuesta que me había dado a mí misma: incluso aunque conozcamos el dato cultural, geográfico o histórico, un lector intracultural aporta al texto su experiencia personal, repleta de emociones y sensaciones viva.
¿Estáis de acuerdo con Cassany? ¿Alguna vez os lo habíais planteado?

Y ya que hablamos de referencias culturales, un clásico de Barrio Sésamo en el Rincón NO-Musical: Coco, explicándonos la diferencia entre cerca y lejos.

13 comentarios:

loquemeahorro dijo...

Otra vez sale Tristram Shandy, porque para mí es el libro en el que más he notado que me perdía cosas (como un 60%) porque desconocía los parámetros en los que se movía el autor, tanto los de su época, como los de su extensísima cultura latina.

Y sí, supongo que efectivamente todos aportamos nuestro particular punto de vista y experiencias a lo que leemos, por muy lejano que pueda parecer que está de nosotros.

Y sí: grande-grande-grande Felipe y ¡¡Coco!!

lammermoor dijo...

Loque, efectivamente conocer el contexto en que se escribió la obra ayuda a entender la obra.

Respecto a lo que dices de que todos aportamos nuestro particular punto de vista a lo que leemos.... Precisamente sobre ello tengo una entrada en elaboración (en ella incluiré a Paul Newman, ya verás por qué)

Me encanta Mafalda aunque no había encontrado el momento para traerla al blog. En cuanto a Coco, sabía que te gustaría este Rincón NO-musical.

Gww dijo...

Coincido con Cassany puesto que la LIteratura llama a los sentimientos, a la parte más intuitiva del lector. Creo que el lector intercultural (que tan bién nominas) puede comprender una historia (y por extensión, si el libro es bueno, la Historia que en él subyace) precisamente por esa capacidad intuitiva y emocional.

Un saludo y gracias por hacerme reflexionar sobre ello.

Saludos.

Isi dijo...

Yo también creo que te puedes meter en la historia aunque seas un lector intercultural, pero claro, algunas veces es difícil. Como ya se ha puesto el ejemplo de Tristam Shandy, voy a poner yo otro, como es el de La insoportable levedad del ser, en el que se habla del comunismo y lo que supuso para los protagonistas. Además de mi nulidad para las ciencias políticas, casi no podía entender cómo no se resignaban a lo que estaba sucediendo, ya que nada podían hacer para cambiarlo, así que me perdí una parte del libro, quizás muchos más importante para el autor que la historia de amor en sí que nos relata la novela.
Otro ejemplo, por supuesto, La historia de Genji, de la que casi no puedes entender ni empatizar con nada: por decir alguna cosa, cuando alguien muere no puedes velar a su lado ni acercarte al cadáver, porque te "contaminas" ¿quién puede entender realmente eso?
En fin, no se me ocurre qué más decir, de momento.

Carmina dijo...

Siempre he pensado que los lectores aportamos nuestra experiencia y el bagaje cultural que tenemos a las lecturas, de ahi que siempre afirme que hay tantos libros como lectores, o lo que es lo mismo un mismo libro tiene tantos significados como lectores lo hayan leido, y para ello tiene su importancia el compartir una misma cultura, pero tambien el desconocerlo todo de ella, si la conocemos porque introducimos nuestra experiencia y las viviencias de los seres que conocemos, si no la compartimos ni la conocemos porque sin querer nos dejamos arrastras por prejuicios y lo que hemos leido o alguien nos ha comentado de la misma. Por eso dicen que para gustos los colores, por eso a algunas personas una obra les entusiasma en exceso mientras que para otras es muy mala. Un buen post, espero a ver las divagaciones que tienes ya en el horno cocinandose

milibreria dijo...

Me ha gustado mucho el tema, nos hace pensar. Es importante considerar la lectura como un acto personal, como una pintura, en la que cada cual se apropia de lo que considera esencial y como dijo Carmina, hace su propia interpretación. Hay de todo en la viña del señor: textos que aportan a tu enriquecimiento cultural, textos que nada de nada y textos que desvirtúan y alejan de la realidad, ahí es donde entra a valer nuestra propia cultura.
Buen temita, eh?
Saludos,
AD.

xGaztelu dijo...

Yo estoy completamente de acuerdo con ese caballero (y contigo): cuando no conoces nada de nada sobre aquello que lees, es difícil –a veces muy difícil- entender correctamente las cosas, las situaciones, los sentimientos: aprendes sin posibilidad de valorar, todo que te dicen es nuevo. Cuando tienes cierto conocimiento previo, cabe también cierta valoración, que depende de lo que uno sepa y de la capacidad crítica del lector. Y cuando conoces en directo, no sólo entiendes perfectamente, sino que valoras y filtras aquello según tu propia experiencia: te posicionas. En cualquier caso, si uno acierta con los libros leer siempre enriquece.

xG

lammermoor dijo...

Gww aunque soy la acuñadora de algún término "blogosférico, no puedo atribuirme la autoría de lectura intra e intercultural.Los tomo así como la definición, del libro de Cassany.
Es cierto que un lector intercultural puede entender la historia e incluso la Historia gracias a su capacidad intelectual y emocional (pienso por citar un ejemplo distinto al que pongo en la entrada, en Mil soles espléndidos o El librero de KAbul; con la situación de las mujeres en Afganistán) pero aún así, siempre habrá matices y cosas que se me escapa
En cuanto a lo de reflexionar, confieso que escribí el post con esa intención. ¡Espero haberlo conseguido!

Isi, también es cierto que en unos casos el lector intercultural podrá empatizar más que en otros (dependerá de los conocimientos o referencias que tenga). Es un poco lo que te pasó a tí con la Historia de Genji o el motivo por el que a veces un libro no nos gusta -porque nos parece totalmente ajeno a nosotros.

Carmina, a tí no voy a contestarte; más que nada porque si lo hiciera me estaría metiendo ya en el otro tema que tengo en preparación. Sí remarcaría algo que me parece muy interesante en lo que has dicho: cuando comenzamos a leer, siempre "tomamos posición" aunque no seamos consciente de ello.
Intentaré no demorar la entrada en cuestión (aunque estoy dándole vueltas a varias sin terminar de definirlas.
Me alegro de que te guste el post porque el tema me parece muy interesante.

AD, te digo lo mismo que a Gww - con el post pretendía hacer pensar- y que a Carmina- no te contesto porque entraría ya en algunos asuntos del próximo post (aunque todavía estoy peleándome con él ya tiene título, Con otros ojos -a veces me sale el título incluso antes de èmpezar a escribir)

xGaztelu has hecho un resumen excelente al que no tengo nada que añadir.

Homo libris dijo...

Hasta cierto punto, creo que con la literatura ocurre como con la música. Alguien puede disfrutarla aunque no la comprenda del todo (por ejemplo, la letra, o todo el significado que puede encerrar aquella), y abrirse a descubrir nuevas músicas (o letras) vinculadas a la que descubrimos y nos gustó.

Por supuesto, creo que cada lector aporta su propia experiencia al libro, sea inter o intracultural. El libro que escribió el autor y el que leemos cada uno de nosotros es forzosamente distinto, aun cuando pertenezcamos a una misma (o similar) cultura. Por supuesto, es posible que disfrutemos más de la lectura cuanto más seamos capaces de inferir de ella, de cavar en su continente y contenido, pero no creo que por pertenecer a culturas distintas perdamos toda la esencia de la literatura.

Una genial entrada, y una editorial de la que tomar nota. Acantilado me llama la atención cada vez más, por cuanto publica (hay varios títulos suyos que tengo pendientes para mi PI) y por todo lo bueno que decís Alienor y tú de ella.

¡Un abrazo grande!

jagc dijo...

Interesante entrada. Además de lo que habéis dicho, yo creo que la lectura intercultural es una magnífica manera de conocer otros países y tener ganas de visitarlos, con el no menor efecto de que se te vaya quitando el polvo de la dehesa.
Otra cosa distinta, aunque relacionada, es la del escrtor que escribe sobre culturas ajenas.
Por un lado están los libros de viajes como "La vuelta al mundo de un novelista" de Blasco Ibañez. Cuando lo leí (de niño) estaba impaciente por viajar a china y otros lugares.
Por otro, están las novelas ambientadas en lugares exóticos.
ahí hay petardos sonoros como el Belver Yin de Jesús Ferrero.

lammermoor dijo...

Homo Libris, toma nota de la editorial porque no tiene desperdicio. Otra que también está muy bien es Libros del Asteroide.
En cuanto al contenido de la entrada; es cierto que cada lector hace suyo el libro de una forma determinada.
Tu comentario me hace pensar en la pintura. A veces pensamos que si "no entendemos" estamos capacitados para sentir o disfrutar del arte. En absoluto; pero si es posible que con conocimiento puedas hacer una lectura más profunda y disfrutar más.

Jagc, si que la literatura "intercultural" sirve para conocer nuevos paises y otras culturas. No leí Belver Yin, aunque andaba por casa; me tienta más el de Blasco Ibañez.

maribel dijo...

Joooo!,
Lammermoor
antes de salir de viaje, había dejado aquí un comentario inspirado y molesté a la nave nodriza, snif ...

Me llamo la atención precisamente que publicases esta entrada cuando ibamos a colgar la de Japón, que parte precisamente de esta discusión que planteas.

Me llamó especialmente la atención el título de El palacio azul de los ingenieros belgas y te decía que me acordaba de la lectura de Verdes Valles, colinas rojas de Ramiro Pinilla, que cuenta la historia en Vizcaya de las primeras minas
(Ya sé, ya sé tu eres la abanderada de Salmón y yo venga a hablar de Pinilla, jejejeje)

En mi caso, yo estoy segura de que el lector añade su carga de experiencias y emociones al libro, he comprobado en ocasiones como cada uno de nosotros leyendo incluso la misma página, ponemos el énfasis en una frase distinta (es muy evidente en las citas elegidas de los libros, a veces dices, es verdad, me encantó y otras ¿he leído el mismo libro?), nuestros conocimientos influyen, aunque las emociones pasan por delante...

Vamos, que ahora entiendes porque enfadé a la nave nodriza.
Un abrazo ;-)

lammermoor dijo...

Hola, Maribel. Si que fue casualidad que publicaramos las entradas casi a la vez.
Sobre lo que dices no puedo menos de darte la razón. Aludo a ello en otra divagación que, si no hay problemas técnicos, saldrá publicada el sábado.
El libro que mencionas lo anoto y además también sirve para un juego que estoy preparando. ¡Ya os hablaré de él!