sábado, 10 de enero de 2009

Los derechos del lector (segunda parte)

Tras mi particular homenaje al dia de Reyes, continúo con los derechos del lector y mis reflexiones sobre ellos.

5. El derecho a leer cualquier cosa
Hay quien tan solo ve los documentales de la dos y jamás lee un best-seller; o eso dicen, Particularmente, me parece que hay sitio para todo y hay ocasiones en que lo que te apetece es algo ligero e incluso previsible. Exactamente igual que un día me como una hamburguesa en el Mc Donals y eso no quiere decir que solo me alimente de comida basura.
Ese derecho es aplicable también a saltarte esas divisiones de lectura infantil, juvenil, de adultos. Este verano leí a Harry Potter y disfruté como una enana y espero leer los libros de Cornelia Funke, que teóricamente son infantiles.
6. El derecho al bovarismo (enfermedad de transmisión textual)
No estoy muy segura de haber entendido este derecho. Lo interpreto como el derecho a dejarnos llevar, identificarnos con el personaje o soñar despiertos.
7. El derecho a leer en cualquier lugar.
Completamente de acuerdo. Y creo que como complemento estaría el derecho a llevar siempre un libro, “por si acaso”. ¿Recordáis que os preguntaba a donde ibais con libro?: se puede leer en la playa, en la peluquería –o aprovechar la ocasión para leer las revistas de cotilleo, porque TODOS las leemos- en la consulta del médico, en el metro. Incluso en la cola de embarque del aeropuerto. Y no nos olvidemos del W.C.
8. El derecho a hojear
Hojeamos un libro para decidir si nos interesa o no; lo hojeamos en busca de una referencia; lo hojeamos de forma abstraída, en busca de nada en concreto pero sabiendo que encontraremos algo.
9. El derecho a leer en voz alta
No suelo leer en voz alta; quizá porque no lo hago bien. Pero si creo que la lectura en voz alta es fundamentalmente una forma de compartir.
10. El derecho a callarnos
[… ] lee porque se sabe solo. Esta lectura es para él una compañía que no ocupa el lugar de ninguna otra pero que ninguna otra compañía podría sustituir. No le ofrece ninguna explicación definitiva sobre su destino pero teje una apretada red de connivencias que expresan la paradójica dicha de vivir a la vez que iluminan la absurdidad trágica de la vida. De manera que nuestras razones para leer son tan extrañas como nuestras razones para vivir. (Daniel Pennac en Como una novela)

Ismael me preguntaba si esos derechos no conllevaban deberes. Se me ocurre uno importantísimo. El deber de recordar que leer es, ante todo, disfrutar

Os dejo el enlace a una entrevista a Daniel Pennac, tras la publicación de Mal de Escuela, libro con el que lo conocí y que además me llevó a Como una novela (porque un libro siempre nos lleva a otro)

http://www.elpais.com/articulo/semana/torpe/Pennac/elpepuculbab/20080906elpbabese_3/Tes

(Esta entrada, como casi todas, tuvo que ser editada)

11 comentarios:

Anónimo dijo...

pues yo nunca leo en voz alta..... porque entonces dejaría al descubierto mi secreto derecho a saltarme las palabras,líneas o párrafos que no considero importantes.... y así conseguir leer a la velocidad que leo... que es lo que me encanta.Angeles

Anónimo dijo...

¡¡¡Evidentemente!!! He pasado por distintas etapas de mi vida con distintos gustos literarios. Desde que tengo hijos he vuelto a releer libros de mi infancia(algunos autores me decepcionaron tremendamente) Mi madre hizo lo mismo con nosotros y lo ha hecho con sus nietos. ¡Qué envidia me daban cuando los tres comentaban a Harry Poter! Por cierto tengo que leer el último y antes quiero releer alguno. Aún no he tenido tiempo.
A mi padre sus hermanos lo llamaban "polluela" porque se iba a "incubar" al baño cargado de libros. Ese gen lo heredamos en casa y yo se lo transmití a mi hijo.
Esta tarde todavía estuve leyendo en voz alta; se aprende mucho...No es lo mismo "Ver" que "oir". En voz alta hay que esforzarse en entonar, así el texto "suena", y las palabras adquieren su verdadero significado.
EL derecho nº 10 no sé si lo entiendo. Tendré que ir a la fuente.
LESCAUT

Anónimo dijo...

Me encanta leer, pero odio hacerlo en voz alta. Me pierdo, no me concentro en lo que leo, no me gusta nada. Quizá sea consecuencia de los años que me he pasado leyendo a mis hijos cuentos en voz alta (cuando más cansada estaba y menos me apetecía hacerlo), declamando con distintas voces según los personajes o exagerando los tonos según los sentimientos que quería transmitir. ¿He conseguido con ello que mis hijos se apasionen con la lectura? Quizá sí, pero no con todos ellos.
De todas formas, también estoy de acuerdo completamente con Angeles. Yo también leo a veces "en diagonal", a toda pastilla... pero siempre siguiendo la narración. Y es que ¡hay tanto que leer y tan poco tiempo!

lammermoor dijo...

También hay pecados del lector, como nos hacía ver Coqui en los comentarios a la versión adjuntos:
un pecado del lector, anotar o subrayar un libro en algo que no sea lápiz, no lo soporto, los libros son para compartir y lo
que uno piense no tiene que quedar reflejado para la posteridad como si fueramos un premio Nobel
Estoy de acuerdo con ella. Me molesta especialmente cuando los libros que saco en préstamo de la biblioteca están llenos de notas o subrayados con bolígrafo o rotulador.Si encima los "ilustran" ya ni os cuento.

Hilario dijo...

Yo tampoco suelo leer en voz alta. Además, no me gusta que me lean, sino leerlo yo mismo, a mi manera, a mi ritmo...
¡Que alegría cuando leí el 5º! Es el que mas he utilizado en mi defensa, cuando algunas personas me han dicho que debería leer cosas "mejores".

lammermoor dijo...

Me alegra ver que entradas antiguas están recibiendo nuevos comentarios. A mis amigos les insisto que no tienen que comentar únicamente en las entradas recientes; todas están ahí esperando ser leídas, releídas (ojalá) y comentadas.
Efectivamente, la lectura debe ser un placer y ello pasa por leer lo que te apetezca y cuando te apetezca.
Te recomiendo que leas "Mal de escuela"; no solo es un libro muy ameno sino que además te hace reflexionar.

bibliobulimica dijo...

Yo estoy como Hilario, defendiéndome con el quinto. Creo que cada quien -obvio- lo que le interesa y gusta. Y que pasamos por etapas...un libro que hoy no nos gustó, al releerlo mañana puede apasionarnos. Y viceversa. Leer siempre debe ser un placer. Tengo un cuñado que dice -y me parece muy sabio- que en esta vida hay que sufrir lo menos que se pueda. Y creo que leer lo que me no me gusta sería sufrir.

El sexto me encanta. Yo de pequeña me sentía la cenicienta, e iba diciendo los diálogos del cuento de Perrault; y luego quería ser como Jo, la de Muchachitas y tenía mi diario y quería formar con mis hermanas una compañía de teatro.

En fin, estoy disfrutando mucho tu blog. ¡gracias!

lammermoor dijo...

Ale, te contesto aquí a tus dos comentarios sobre los derechos del lector. Todos estamos en nuestro derecho de leer lo que nos apetezca; y de no leer si no queremos. Vuelvo a insistir, la lectura debe ser ante todo disfrutar. Y le doy la razón a tu cuñado.
Estoy poniéndome como un pavo; me encanta que disfrutes con el blog. Yo disfruto escribiéndolo y me gustaría que mis lectores disfruten también.

bibliobulimica dijo...

¡haces bien en ponerte como un pavo! ¡faltaba más! yo lectora, estoy disfrutando...

Marsar dijo...

¡Hola! Geniales estos derechos del lector:

Con lo que comentas al #1 no puedo estar más de acuerdo. Las lecturas obligatorias han destrozado a muchos lectores en potencia, me temo :-(.

Soy incapaz de hacer el #3, aunque me lleven años (me ha pasado) suelo acabar los libros que empiezo: la satisfacción por el reto superado será...

Con respecto al #5, solo tiene relación indirecta pero, ¡no soporto los documentales de La 2! ¡Hala! Ya lo he dicho, y me he quedado más a gusto...

Y el #9 y el #10, preciosos: dos maneras de leer perfectamente compatibles :-)

¡Saluditos! :-D

lammermoor dijo...

Marsar gracias por repasar estos derechos. A mi me costó mucho poner en práctica el 3 pero cuando lo cnseguí resultó un alivio.
En cuanto a los documentales de la 2 -y esos libros "importantes" pero coñazos- son muchos a quienes tampoco les gustan aunque no lo quieran decir.

¡buen domingo! ;)