Fred Vargas, (premio) princesa de Asturias

  Mi relación con Fred Vargas antes de esta primavera había sido más bien exigua. La conocía sobre todo por las polémicas que en  torno a ella se daban en el blog Mis detectives favoritos. Los asiduos estaban claramente divididos en varguistas y antivarguistas. La conclusión que yo saqué era que la odias o la adoras pero no te deja indiferente.
fotografía sacada de aquí

  Leí el primer libro hace unos cuatro años cuando me regalaron  El ejército furioso, que aun contradiciéndome a a mi misma, no me sirvió para decantarme por uno de los bandos.

  En el mes de abril, pocos días antes de que el jurado le concediera el premio, me regalaban Cuando sale la reclusa. Luego durante el verano, releí El ejército furioso y después de esto ya tuve claro a que sector pertenecía: había caído atrapada en la escritura de Fred Vargas (¡Lo siento, Alice Silver); o al menos me había vuelto adamsberguista.

A finales de agosto, mientras daba una vuelta por la Casa del libro en Vigo compre entre otros Huye rápido, Vete Lejos  y ya en septiembre en una  visita a la biblioteca, a petición de mi hermana que me acompañaba y también se ha hecho fredvarguista- saqué prestado Tiempos de hielo.

   Adamsberg tiene un aspecto muy poco policial. Casi todos los que lo ven por primera vez se sorprenden al saber que es  comisario . Su capacidad para ensimismarse y dejarse llevar por las ideas inconexas que pululan por su cerebro, en muchas ocasiones exaspera hasta el límite a sus hombres, hasta hacer que en alguna ocasión el equipo esté a punto de romperse en dos. 

  En los libros, al menos en los que leí, aparecen también a modo de cameo los tres evangelistas, protagonistas de otra serie de esta misma escritora. Adamsberg los conoce precisamente en Huye rápido, Vete Lejos, cuando busca un especialista sobre la historia de la peste negro.  Porque otra característica de esta autora es que la historia, especialmente la medieval y las leyendas se imbrican con la investigación pero lo hace con total naturalidad. Así, ya dijimos que en Huye rápido, ... es la peste negra; en Tiempos de Hielo, la revolución Francesa y Robespierre o en El ejército furioso una especie de Santa Compaña

   Huye rápido, Vete lejos, me pareció  el menos maduro de todos e incluso pensé que debía ser el primero de la serie. Luego, repasando la entrada en el blog de Alice Silver comprobé que aunque de los primeros, había tres anteriores.  En cualquier caso se nota un gran salto cualitativo entre este  y los otros que he leído, en que el personaje de Adamsberg está mucho mejor construido.

Y antes de acabar me gustaría traer a colación las declaraciones de Mario Vargas Llosa, tras la entrega de los premios que decía a la prensa que no estaba seguro de que esta autora estuviera a la altura del galardón  Y yo me pregunto y casi que me respondo ¿Por qué no lo está? ¿Acaso porque precisamente escribe novela negra? Eso sería dejarse llevar por los prejuicios que consideran que la novela policiaca y/o negra (hay quien diferencia entre una y otra o quien considera que son la misma cosa) es un subgénero literario. En este como en el resto de los géneros literarios hay excelentes escritores y otros que son pésimos.  Pero su calidad viene marcada por su escritura y no por el género al que hayan decidido dedicarse. 

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