domingo, 23 de febrero de 2014

Sin novedad en el frente

Hoy domingo se acaba la semana y con ella, se van los aires bélicos que han soplado en el blog. Eso sí, se despide a lo grande, con una excelente novela.
Este libro no representa ni una denuncia ni una confesión. Pretende únicamente mostrar una  generación que fue destruida por la guerra, aunque escapara a las granadas-

   Aunque terminé de leer esta novela hace unos días, comencé a leerla hace bastantes años. La teníamos en casa, en una edición creo que de la colección Reno aunque puede que fuera de Bruguera. Recuerdo  que ejercía sobre mí una extraña fascinación, y que la leía a hurtadillas, con la sensación de que no debería estar leyéndola.

   No  sé muy bien hasta donde llegué, pero de alguna forma esas páginas leídas las interioricé. Cuando comencé Vida y destino –otra lectura abandonada para un tiempo mejor que aún no ha llegado- pensé  que hablaba de la guerra como el libro de Remarque. De alguna forma, la novela, no me abandonaba.

  En el reto de Meribélgica del año pasado, había que leer, entre otros, el libro preferido por nuestro padre. Este fue el elegido por mí;  es curioso que aunque no recuerde haberle visto con él en las manos y si con otros, lo tenga tan asociado a él.  No llegué a completar el reto y la novela de Remarque siguió esperando su momento, ¡hasta ahora!

  Hay lecturas sobre las que me cuesta trabajo hablar; esta es una de ellas.  Decir que es una obra excelente es casi como no decir nada. Habla sobre las vidas robadas, las de esos chicos de 18 o 20 años que se alistan para luchar en una guerra sin saber en realidad lo que significa. Del desarraigo que sufren, convirtiéndose en  extraños para su propia familia y sus amistades de antes de partir al frente.
   Desde que estamos aquí, nuestra vida anterior ha quedado atrás sin que nosotros hayamos tomado parte en ello. A veces intentamos tener una visión general y una explicación para esa vida, pero no lo conseguimos. Precisamente para nosotros, chicos de veinte años, nada está claro; para Kropp, Müller, Leer, para mí, para todos aquellos a quien Kantorek señala como la juventud de hierro.

De la camaradería y unión que se forma con los compañeros; con los cuales, a quienes en otras circunstancias  probablemente ni se hubieran llegado a saludar.

 (…) ¿Qué sabe él de mí? ¿Qué se yo de él? En otro tiempo, ninguno de nuestros pensamientos hubiera coincidido; ahora nos sentamos frente a un ganso, sentimos nuestra existencia y estamos tan cercanos el uno al otro que ni siquiera queremos hablar de ello 

   Es una novela dura pero no se regodea en ese dolor ni el sufrimiento. Hay una aceptación de los hechos- quizás la expresión correcta sea  fatalismo- que resulta desgarradora. Es una novela emotiva sin ser sensiblera; es cruda sin ser gore (lo siento, pero ahora no encuentro la palabra adecuada en español)

   Tengo el libro lleno de marcas señalando párrafos, como este:

  Soy joven, tengo veinte años, pero no conozco de la vida más que la desesperación, el miedo, la muerte y el tránsito de una existencia llena de la más absurda superficialidad a un abismo de dolor. Veo a los pueblos lanzarse unos contra otros, y matarse sin rechistar, ignorantes, enloquecidos, dóciles, inocentes. Veo a los más ilustres cerebros del mundo inventar armas y frases para hacer posible todo eso durante más tiempo y con mayor refinamiento. Y, al igual que yo, se dan cuenta de ello todos los jóvenes de mi edad, aquí y entre los otros., en todo el mundo; conmigo lo está viviendo toda mi generación ¿Qué harán nuestros padres si un día nos levantamos y les exigimos cuentas? ¿Qué esperan que hagamos cuando llegue una época en que no haya guerra? Durante años enteros nuestra tarea ha sido matar; ese ha sido el primer oficio de nuestras vidas. Nuestro conocimiento de la vida se reduce a la muerte. ¿Qué más puede suceder después de esto? ¿Y qué será de nosotros?

Hubo un párrafo en concreto que me hizo pensar no solo en Paul –el narrador de la historia, del que no sabemos su nombre hasta mediada la novela- y el resto de sus compañeros de batallón sino en los otros Paul que lucharon en la 2º Guerra Mundial, en Vietnam o  en Irak o Pakistán…

  (…) Todo lo que ahora, mientras combatimos se hunde en nuestro interior como una piedra, emergerá de nuevo cuando la guerra termine y entonces será cuando empiece el conflicto a vida o muerte.
  Los días, las semanas, los años vividos aquí volverán, nuestros camaradas muertos resucitarán y marcharán con nosotros, nuestras mentes recuperarán la lucidez, tendremos un objetivo. Y así marcharemos, a nuestro lado los compañeros muertos, los años del frente a nuestra espalda ¿Contra quién marcharemos?


El rincón musical de hoy guarda silencio

10 comentarios:

Carmina dijo...

Las novelas bélicas me cuestan, quizás porque no llegue a entender que los impulsa a alistarse,y el cambio que al final experimentan, y las consecuencias posteriores, llamalo cobardía, posiblemente lo sea no voy a decirte que no, pero me cuesta encararlas, tu al final has sabido encontrarle el momento adecuado, no se si yo lo lograré

Mariuca BOLAÑOS dijo...

Me gusta sobre todo los párrafos que has escogido y el principal el del chicho de 20 años que nos descubre lo que ha vivido. No he leído el libro pero te aseguro que lo voy a leer. Necesito libros de este tipo que me digan algo y me recuerden más.
Un saludo.

lammermoor dijo...

Carmina Paul explica el motivo que les llevó a alistarse. Supongo que a esas edades, hay un poco de inconsciencia y un mucho de presión.
Si te animas, te aseguro que merece la pena

Mariuca te encantará. No sé si definirla como una novela bellamente triste o tristemente bella. En cualquier caso, vuelvo a repetir que merece la pena :)

Buen comienzo de semana para ambas.

Agnieszka dijo...

Me pasó algo parecido con "El obelisco negro"- me costó muchísimo leerlo y tardé 2 o 3 años en terminarlo. Y sin embargo "El arco de triumfo" fue una novela de esas que no quieres que terminen nunca...

Bea Mendes dijo...

Me parece un libro sumamente interesante, más que nada por el tema que trata. Lo tengo pendiente desde "siempre", como quien dice. Solo me falta el empujoncito -o el tiempo- para ponerme, pero no dudo de que me gustará.

Isi dijo...

Es uno de mis eternos pendientes, y me pasa eso que comentas de que no encuentro el momento adecuado para leerlo. Pero supongo que llegará ;)

Filias Y Fobias dijo...

Tu reseña es muy buena, y dan muchas ganas de leerlo, pero me conozco y me va a dejar muy tocada. Así que lo apunto para darle el momento más adecuado.
Besos

lammermoor dijo...

Agnieszka esta es la única obra que conocía del autor. Ahora que has mencionado esas,las buscaré :)

Beaes muy interesante y está muy bien escrita. Merece la pena que le hagas un huequecito.

LLegará Isi, mirame a mí. Es una estupenda opción para los retos de la I.G.M.

Gracias, Filias Casualidad o necesidad inconsciente a continuación, leí un libro de David Lodge con el que me reí un montón.

Ricardo dijo...

Era unos de los libros más queridos de mi padre y siempre agradeceré su insistencia en que lo leyera.
Coincido absolutamente con tu comentario y encuentro acertadísima la selección de párrafos que has hecho.
Otro libro que trata de las desgracias de la guerra y que recomiendo, a quien no lo conozca,es Iman, de RJ Sénder.

lammermoor dijo...

Es un libro magnífico. No conocía el de R. J. Sender; apuntado queda