martes, 21 de enero de 2014

La misteriosa desaparición de una dama de provincias

  La dama de provincias es inglesa, vive en el campo junto con Robert, su poco expresivo marido, y sus dos hijos –Robin, que está interno en un colegio, y Vicky. Además, en la casa está la Mademoiselle francesa, q ue se ocupa de la niña, además de desesperar a la madre, y la cocinera, siempre al borde de la amenaza de despedirse.

   Envidia un poco a su amiga Rose que vive en Londres, libre de los continuos conflictos con el servicio doméstico; asistiendo a todo tipo de actos culturales y  relacionándose con gente la mar de sofisticada e importante. Nada que ver con la mujer del vicario, quien siempre comienza diciendo que no puede quedarse porque tiene prisa a pesar de lo cual  no se marcha. O la odiosa Lady B., que siempre se las arregla para dejar en evidencia a nuestra dama de provincias.  

  La dama de provincias lleva un diario en el que recoge las vicisitudes de su vida diaria, llena de pequeñas tareas rutinarias y nada sofisticadas, pero que le exigen un montón de tiempo y energía. Eso sí, el cansancio y los problemas económicos  no hacen mella en su sentido de la ironía.

  Hace unos días me encontraba un poco plof (resultaría ser el preámbulo de una gripe) así que pensé que la de la dama de provincias podría ser una buena compañía. Tal como imaginé, resultó ser un auténtico libro medicina.  Pero  poco después,… la dama de provincias desapareció.

     Después de dos días en la cama, con gripe, el tercero me encontraba algo mejor. Tenía cita en el médico y como la biblioteca pública está muy cerca de la consulta –no creo que a más de 500 mtrs. –pensé que 
podría aprovechar y devolver ese y otro libro que ya había leído.

     Los libros en cuestión, estaban colocados en un banco que hay junto a la entrada y donde suelo poner las cosas que no quiero que se me olviden. Cogí los libros para marcharme; mientras cerraba la puerta con llave, sonó el móvil. Atendí la llamada mientras bajaba por las escaleras; atravesé el portal y me dirigí al coche, aparcado delante de casa-  Cuando aparqué  y me dispuse a coger los libros para ir al médico y a al biblioteca me encontré con que la dama de provincias no estaba, supuse que, después de todo, lo habría dejado en casa.  Lo curioso es que, una vez de vuelta, el libro no estaba en el banco ni en las estanterías ni en ninguno de los otros sitios en que miré.

  Bajé de nuevo por las escaleras para ver si por casualidad se me había caído en el trayecto. Pregunté a la presidenta de la comunidad si le habían entregado algún libro; miramos en el cuarto de la limpieza por si la limpiadora lo había encontrado. Pregunté también a otros vecinos –uno de ellos, con muy buen criterio, me comentaba que si me hubiera caído, debería haberlo oído.    Por supuesto, también revisé el coche, no una sino dos ocasiones. No será la primera vez que pierdo el movil  o las gafas de sol y terminan apareciendo debajo de uno de los asientos. ¡NADA! ¡EL LIBRO NO APARECE!

  En todos los años, y son muchísimos, que soy socia y usuaria de la biblioteca jamás había perdido un libro.  Mucho menos de esta forma tan misteriosa; podría entender que lo dejara olvidado en un tren  o en la sala de espera de una estación; o que durante un viaje, me hubiera quedado en la habitación del hotel pero no que se volatilice sin más.


   Me quedan dos días antes de que finalice el plazo de devolución y dispongo también de los seis días de carencia (no te penalizan)  así que aún tengo esperanza de que aparezca y no necesite reponer el libro. El problema es que ya no se me ocurre donde buscar ¿Tenéis vosotros alguna idea de lo que le puede haber pasado a al dama de provincias?

¿Será este un misterio digno del olfato de nuestra particular investigadora?

9 comentarios:

Mariuca BOLAÑOS dijo...

Espero de verdad que lo encuentres. Yo nunca he perdido ninguno pero te reconozco la culpabilidad que me ha entrado en el cuerpo solo cuando he tenido que renovar por falta de tiempo para terminarlos.
A veces el sitio más lógico es donde suelen estar las cosas que buscamos.
Haznos saber.
Un saludo.

Ana Blasfuemia dijo...

Oh!! Este misterio está a la altura a los calcetines que se comen las lavadoras... Espero que se solucione.

Por cierto, me gusta eso de "libro medicina". Creo que es lo que necesito ahora. Y de hecho tenía el libro a la vista (es mío, es mío) ;)

Besos y suerte!

Alice Silver dijo...

Yo perdí uno en una avión y hice tantas llamadas para encontrarlo y gasté tanto esfuerzo psicológico, que más me hubiera valido reponerlo a la primera y no darle tantas vueltas. Así que ese es mi consejo :)

lammermoor dijo...

Mariuca suele suceder que después de buscar algo desesperadamente, termina apareciendo en el sitio en el en el que estás segura de que habáis mirado ya varias veces :)

Ana Blasfuemia mi lavadora no suele tragar calcetines pero tengo en casa un agujero negro que siente predilección por las llaves.

Alice es lo que voy a hacer. Estoy convencida de que algún vecino está disfrutando de la compañia de la dama de provincias o de que esta aparecerá en cuanto haya repuesto el libro a la biblio .... Seguro.

Marie dijo...

Oh Lammermoor, si es que tenía que pasarte con La dama de Provincias; siempre dispuesta a armar algún lío sin quererlo ni beberlo.
Que pena, espero que lo encuentres por que imagino la aprehensión que debes tener en este momento. Nunca me ha pasado perder un libro de la biblioteca, pero si acumular algún retraso. Me sentía fatal después pensando en la gente que habría podido estar esperando el libro.
Ojalá puedas encontrarlo a tiempo.
Bueno te quedará el consuelo de haber disfrutado de la Dama de provincias :)
Un beso y suerte en la búsqueda!

Filias Y Fobias dijo...

¡Vaya faena! Espero que se haya quedado detrás del banco, a la espera de que lo encuentres, o que finalmente se aburra de jugar al escondite contigo... Nunca me he visto en esa situación, ójala lo encuentres pronto.
Besotes

Anónimo dijo...

No se si te servirá de algo,pero si el tamaño del libro no es muy grande ,volvería a mirar en el coche ,hay huecos que pasan desapercibidos en los laterales y bandejas debajo de los asientos que dan verdaderos quebraderos de cabeza… a ver si hay suerte.

lammermoor dijo...

Marie la verdad es que si hay un libro al que le pegue semejane lío es precisamente a la dama de provincias :)

Cuando llamé a la biblioteca para explicarles lo que me había pasado, esperaba que me pusieran verde pero parece que es algo que pasa con cierta frecuencia. En cualquier caso, fueron muy amables.

Filias ya sabes como son estas cosas. O no aparecen nunca más o lo hacen en el sitio en el que habías mirado por primera vez.

Gracias por la sugerencia Anónimo he mirado en todos los resquicios posibles del coche; incluso en el maletero aunque no lo había abierto. ¡Me he rendido!

bibliobulimica dijo...

Querida Lammermoor:
espero que la dama de provincias la esté pasando bien, y que cuando regrese se sienta culpable por haberse ido sin avisar.
Me alegro que, mientras estuvo contigo, hiciera tu gripa llevadera.
Yo también tengo un hoyo negro donde las llaves se pierden/cambian de lugar/desaparecen. Mi mamá decía que ese portal se había abierto una vez que su mamá, jugando, encerró a un hermano en un ropero y perdió las llaves y el hermano fue rescatado desmayado del susto. Que era nuestro karma, decía.
Un beso,
Ale.