lunes, 10 de junio de 2013

Todo lo que era sólido

  En su última obra -un ensayo en que reflexiona sobre  la historia reciente de España-  Antonio Muñoz Molina nos demuestra que todo lo que creíamos era sólido  tenía la consistencia de una pompa de jabón.  Es este un libro cuya lectura no te deja indiferente y que creo altamente recomendable pues nos invita a algo  muy necesario y poco practicado en estos últimos tiempos de gritos y premuras, la reflexión.

   Me resulta dificil seleccionar algún fragmento del libro para transcribirlo, fundamentalmente porque  serían demasiados.  He elegido algunos párrafos del final del libro porque en estos momentos en que la realidad nos aplasta y el desánimo nos paraliza, quizá nos ayuden a encontrar las fuerzas para levantarnos y corregir nuestros errores.


Dice Antonio Machado: Qué difícil es / cuando todo baja / no bajar también. En un ambiente donde la corrupción es normal es más fácil ser corrupto, y donde no reina la exigencia ni se reconoce el esfuerzo costara mucho más que alguien dé lo mejor de sí, o incluso que descubra sus mejores capacidades.

(fotografía sacada de internet)
Pero lo contrario también es cierto, y la excelencia puede ser emulada igual que la mediocridad , y la buena educación se contagia igual que la grosería. Por eso importa tanto lo que uno hace en el ámbito de su propia vida, en la zona de irradiación directa de su comportamiento, no en el mundo gaseoso y fácilmente embustero de la palabrería.

Que cada uno haga su trabajo, decía Camus, que tuvo siempre tan poca paciencia para las abastracciones, al contrario que casi todos sus colegas de la intelectualidad francesa. Que cada uno elija ser un ciudadano adulto en vez de un hooligan o un siervo del líder o un niño grande y caprichoso, o un adolescente enclaustrado en su narcisismo. El estudiante que estudie, y si no quiere estudiar que aprenda un buen oficio y disfrute poniendo toda su inteligencia en el trabajo de sus manos. El profesor que enseñe, el padre y la madre que sean padre y madre y no aspirantes a colegas o halagadores permanentes de sus hijos. (…)


Cada uno, casi en cada momento, tiene la potestad de hacer algo bien o de hacerlo mal, de ser grosero o bien educado, de tirar al suelo una bolsa estrujada o una botella o una lata de refresco o depositarla en un cubo de basura, de dar un grito o bajar la voz, de encolerizarse por una crítica o detenerse a comprobar si es justa.

(Muñoz Molina, Antonio: Todo lo que era sólido)

No sabía muy bien que rincón musical podría venirle bien a este libro pero mientras lo enlazaba en el Facebook me vino a la mente una antigua canción de Mecano -Aire.

8 comentarios:

Antonio F. Rodríguez dijo...

Excelente reseña. Creo que da pistas suficientes como para no perderse el libro.

Salud y libros.

Rocío dijo...

Tenía ganas de leer algo de Muñoz Molina después de lo que nos has contado de este libro me lo apunto. Un beso

Teresa dijo...

Yo lo leí hace un poquito y me impactó. Realmente sigue siendo mi escritor favorito, por como escribe, como reflexiona y como es.
Un abrazo
Teresa

naomi-chan dijo...

Interesante libro el que comentas. La verdad es que no soy mucho de leer ensayos pero este me ha llamado la atención. Lo tendré en cuenta para más adelante :D Besos!

Isi dijo...

Yo tampoco soy muy asidua a los ensayos, pero si es de Muñoz Molina y tú lo recomiendas, como que me animo más, jaja.
En todo caso, la pequeña parte que has puesto es muy cierta: todos decidimos qué queremos ser, o por lo menos qué no queremos ser, y actuamos en consecuencia.

lammermoor dijo...

Antonio gracias. Si que creo que es una lectura necesaria.

Hola, Rocío si te animas, espero que te guste. :)

Teresa fue tu comentario sobre el libro lo que me llevó a él. :D

Naomi-chan no resulta nada farragoso, al contrario. Y toca un montón de asuntos muy interesantes, o al menos eso ma pareció.

Isi seguro que te gusta, además en algún momento menciona La noche de los tiempos, aunque sea tangencialmente. Y además se lee muy bien. Te serviría para el reto de Meribélgica :D

Carmen Forján dijo...

Suelo leer libros de este género, el ensayo, y cuando, como en este caso, invita a la tan sana y recomendable reflexión, me lo apunto de muy buena gana.
Un abrazo,

lammermoor dijo...

Carmen reitero mi petición de disculpas. En cuanto al libro, creo que realmente merece la pena su lectura y por supuesto, la reflexión posterior.
Un beso