viernes, 13 de abril de 2012

Orgullo y prejuicios

¿Por qué todo el mundo dice que ve los documentales de la 2 pero nadie quiere reconocer que está enganchado a la telenovela de turno o al GH de la temporada correspondiente? Exacto, por una cuestión de orgullo y de imagen. –Estoy salíendome del tema nada más empezar pero se me ocurre la siguiente pregunta ¿es inversamente proporcional la “supuesta” calidad de un programa, libro o similar con el grado de diversión que produce?-


Hay muchas personas que consideran que cuanto más oscuro sea un texto, más incomprensible nos resulte o más palabras altisonantes contenga (lo que llamo escritores esdrújulos) mayor es su calidad. (Me centro en la literatura pero serviría también en el cine, teatro o la pintura) Suelen ser las mismas personas que piensan que un libro, por el hecho de ser un best-seller, no puede tener la más mínima calidad literaria.

Señores míos, algunos de los más insignes y valorados clásicos fueron en su día “escritores de best-sellers” Lope de Vega reconocía sin pudor que el escribía para el Vulgo (sic); más o menos lo mismo que hacían Calderón o Shakespeare. Victor Hugo, Alejandro Dumas o Charles Dickens, ya que estamos en el año de este último, escribían folletines

Eso por no mencionar a los que  consideran que la literatura policiaca es un género “menor” y quienes la cultivan no merecen el calificativo de autores “serios” Me gustaría que leyeran alguno de los magníficos relatos de William Irish o Cosecha Roja, de Hammet, por no citar autores actuales como Camilleri

Cuando discuto (a veces incluso disputo) sobre ello pongo siempre el mismo ejemplo. Es como quien considera que tan solo la alta cocina es digna de ser llamada tal y no valora una tortilla de patata –salvo que esté deconstruida-. Quien no sabe apreciar y disfrutar de unas parrochas con jamón y unos fritos de pixin acompañados de unos culinos de sidra y tan solo quiere un Magret de pato al grill sobre un carpaccio de pera confitada y chips de yuca a las mil esencias es, desde mi punto de vista, simple y llanamente un snob;  para cada plato, como para cada libro, hay un momento.

El proceso inverso también se da. Cuando participaba en el taller de lectura de la Biblioteca de Asturias, alguien comentó, refiriendose al libro que nos correspondía comentar, que no estaba capacitada (no recuerdo el término exacto) para leerlo. Otras veces, te comentan Tengo un problema porque –póngase aquí el título de cualquier obra de autor reconocido- no me ha gustado.

A los que dicen que no están capacitados o piden que les enseñemos como leer, les diría que lo único que tienen que hacer es precisamente eso, leer; el gusto (literario) se va educando y sin darse cuenta ellos mismos irán buscando la calidad. Por volver al ejemplo gastronómico: una vez que te has acostumbrado a la lechuga hoja de roble no podrás soportar la iceberg.

Les diría además que el hecho de que una obra sea un clásico de la literatura o un autor goce de prestigio no significa necesariamente que nos tenga que gustar. ¿Por qué, si tenemos claro que no todo el mundo cae bien a todo el mundo, debemos esperar que no suceda lo mismo en la literatura? –

Luego están quienes, como argumento para no leer a los “autores serios”, comentan que lo que ellos buscan en su lectura es pasar un rato agradable y que les cuenten una historia. ¡Por supuesto que sí!  Es que en eso consiste la literatura, en contar historias y el autor que se olvide de ello estará fallando como escritor.

Pennac dice en Mal de Escuela que cuando le preguntó a su hermano, quien estaba leyendo Ana Karenina, de que trataba, le respondió: de una mujer que está enamorada de un hombre y se casa con otro. ¿Qué nos cuenta Madame Bobary? La historia de una mujer que no es feliz en su matrimonio lo que la lleva a buscar, sin éxito, la felicidad en brazos de sus amantes. Otelo es una historia de celos; Macbeth, de codicia.

A los que consideran que solo es buena la literatura “seria” y los “clásicos” y a quienes piensan lo contrario, que los clásicos son sinónimo de viejo y pasado de moda o que la literatura “seria” es aburrida les diría que dejen de lado sus prejuicios porque todos ellos se están perdiendo buenas historias.

Recuerden que ¡Los prejuicios causan muchos perjuicios! Y que LA LECTURA ES Y DEBE SER ANTE TODO UN PLACER.

Hoy es uno de esos días en que buscar inquilino para el Rincón musical es complicado; ¿Qué os parece Bob Marley y su Could yo be loved?
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NOTA: En Asturias llamamos parrocha a la sardina pequeña y pixín al rape.

14 comentarios:

Isi dijo...

Ohhh Lammermoor: el otro día Loque con Edwina y hoy tú con este post...
¡¡Y yo justamente estoy esta semana leyendo Orgullo y prejuicio!! :)

Bueno, yo sí tengo algún prejuicio con los clásicos, te cuento: es simplemente que sé que no los puedo leer cuando yo quiera, sino que tengo que tener la cabecita bien despejada (como esta semana, que estaba de medio-vacaciones), ya que si no, con esos párrafos largos y palabras, a veces, tan pomposas, puede que no me entere de nada y no me guste...
Pero si elijo una semana adecuada, la lectura me gusta mucho, como está sucediendo en este momento.

Con respecto a los bestsellers, pues ya me conoces: hace poco enseñaba que había consesguido intercambiar el último de Dan Brown, que lo leeré en breve, jejeje. A mí me gustan, me entretienen y me suelen mantener con el alma en vilo, como se suele decir ;)

En fin, que se puede disfrutar de todo!

Bookworm dijo...

Es que no sé por qué hay que decantarse sólo por un estilo, género o autor.
A mí me gusta mezclar todo. Yo creo que se puede pasar un rato muy entretenida leyendo a Dan Brown como dice Isi, con historias que enganchan y te mantienen en vilo o paladear con tranquilidad una novela como Yo confieso de Jaume Cabré.
Más dispares no pueden ser las historias y el tipo de literatura, simplemente hay que leer lo que te pide el cuerpo pero siempre con el mismo fin, disfrutar con ello. Leer siempre debe ser un placer, no una obligación.

Un abrazo!

Susana Hernández dijo...

Ya estoy por aquí otra vez! (no sé porqué pero desde el enlace del FB no me dejaba comentar)

Supongo, si sueles leer mis reseñas, que te habrás dado cuenta que yo nunca reseño un libro que no me haya gustado, y el motivo es el profundo respeto a los demás y a sus gustos. ¿Quien soy yo para hablar mal de un libro que ha gustado a un millón de personas, o tan solo a una? (Salvo que esté mal escrito, claro) de cualquier manera no creo que merezca la pena esforzarme para que alguién no lea un libro, sino para que lo lea.

Dejando de lado el Ensayo, que puede abordar temas para los que no estemos preparados o tesis que podamos rebatir y por tanto criticar, el resto de la literatura, toda, incluida la poesía, es una forma de comunicación y si al que va dirigida no lo comprende se rompe la vía, no sirve.

La lectura nos tiene que aportar cosas, conocimiento, entretenimiento, reflexión... Si una lectura no me aporta nada, la abandono.

Bueno, que seguramente me he ido del tema pero... Y los clásicos!!! Los clásicos españoles se entienden perfectamente porque tradicionalmente en este país se ha escrito para el pueblo, y hay que leerlos sí o sí para comprender la literatura española actual, pero quizá no a los 16 años.

Menudo temita has tocado jajaj, me quedaría aquí todo el día divagando jajajja.

Un besico!

Susana Hernández dijo...

Se me olvidaba:

Susanita me da mucha, mucha penita!!!

Valeria dijo...

Or eso yo me he apodado a mi misma "Lectora omnivora", porque leo gourmet y leo comida chatarra y leo vegetariano, vegano y lo que se me venga en gana. Ayer estuve muy entretenida con una revistita de clasificados y vieras que las historias que me contó esa revistita fueron de lo ms interesantes. ¡¡¡Ni hablar de la guía/mapa de Buenos Aires, que tiene la información de las líneas de omnibus!!!!! Mi favorita, jajaja. Justamente ahora estoy a pa pesca de algun best seller: Suelen salvarme cuando no tengo mucho tiempo o ganas de leer y me dejan el camino listo para la alta literatura.

Nienor dijo...

Hola, Lamermoor!
Estoy muy de acuerdo contigo; ni los clásicos son sinónimo de aburrimiento (La Importancia de Llamarse Ernesto es la obra que más entretenida me ha parecido) ni los best-sellers y libros más nuevos "mala literatura" (por ejemplo, un autor que me gusta bastante es Joe Hill, y, de aquí de España, Félix J.Palma) En mi opinión, quienes tienen esos prejuicios no aman realmente la lectura.

Ale dijo...

has estado profunda con tus dos últimas entradas ehhh ¡mucho me has hecho pensar!
yo estoy de acuerdo contigo: la lectura es para todos, y ciertamente, si vas ampliando tu horizonte lector, el "paladar" se va educando y disfrutarás más obras con mejor contenido estilístico. Igual que en la cocina (mira que ahora tengo que investigar de la lechuga iceberg y la hoja de roble).
Lo mismo se disfruta un plato casero 100% sencillo pero bien aderezado; que uno de la alta cocina. Así como hay platillos de la alta cocina que se quieren pasar de "novedosos, última moda y eclécticos" y terminan despertando asco. De todo hay en la viña del Señor ;) y creo que cada quien debe leer lo que le place y esforzarse un poco en ampliar lo que lee para hacer de esta vida, una vía más amplia por donde caminar más a gusto.
un beso,
Ale.

Natalia D. dijo...

Soy bastante omnívora en cuanto a mis lecturas y puedo disfrutar de diversos géneros, más o menos populares, con el mismo entusiasmo, porque un principio que guía siempre mis lecturas (a no ser que estén encaminadas a estudiar alguna materia, que entonces ya hablamos de otra cosa) es el que tú defiendes tan bien y con tanta contundencia: “LA LECTURA ES Y DEBE SER ANTE TODO UN PLACER”. Por ello, abandono a mitad de lectura o antes, los libros que no me “enganchan”, lo que no quiere decir que a veces no me haya dado la sensación, cuando el libro es apreciado por gente cuyo gusto respeto, de que quizás no me he esforzado lo suficiente y que por ello me puedo haber quedado sin disfrutar de un buen libro (Rayuela; Ulises, El señor de los anillos, y alguno más), pero pienso que esa hipotética pérdida es menor que el disgusto que me produce leer algo forzadamente. Y es cierto que el gusto, como si fuera un musculito bien entrenado, se va educando con el uso y por ello es tan importante conseguir inculcar en los niños el hábito de la lectura.

lammermoor dijo...

Perdonad que haya tardado en contestar pero he estado fuera.

Isi ¡a ver que te parece Orgullo y prejuicio! También a mí me sucede que hay libros que necesito leer cuando estoy tranquila. Por ejemplo, últimamente me ha costado bastante concentrarme (en esos casos,suelo leer poliicaco)

Mertxe completamente de acuerdo contigo. Se puede decir más alto pero no más claro
Un abrazo.

Susana tienes razón. Hay autores o libros con los que "no te entiendes". Y los motivos por los que te gusta un autor pueden ser los mismos por los que no le gusta a otro.
En cuanto a los clásicos,son siempre un valor seguro. Pero mejor no leerlos obligados sino porque nos apetece.

P.D: no sabía que ilustración poner pero me pareció que estas viñetas con Susanita podían venir al pelo :D

Valeria pues claro que sí. A veces necesitamos un buen best-sellers para "desengrasar" (también soy de las que leo hasta la etiqueta del champu)

lammermoor dijo...

NIenor los prejuicios son un lastre en la literatura y en cualquier otro ámbito.

A pesar de lo cual confieso mi prevención hacia Almudena Grandes o el Premio Planeta.

PUes sí, Ale lo importante en la cocina y en la literatura es en primer lugar la honestidad. Por parte del lector, debemos intentar ir abriendo horizontes .. que hay mucha literatura buena por descubrir.
Un beso

Natalia les pido (o espero) que incluso cuando son libros "de estudiar" resulten amenos (aunque si no me gustan a esos no les pueda dejar de lado)
Desde hace tiempo dejo de lado los libros que no me enganchan. A veces los retomo más adelante (también creo que los libros tienen su momento)
A mí Rayuela no me convenció, Saramago me deprime --- Sin dudar de su calidad, creo que simplementre no "hay química" entre nosotros
¡Ay! el tema de la motivación a la lectura. En breve os contaré una experiencia sobre ello.

Ricardo dijo...

Que buena toda esa comida, tanto la clásica como la “cool” y desde luego nada que ver la “hoja de roble” con el “plástico iceberg” .
En cuanto a los documentales de la 2 no estoy de acuerdo contigo. Los hacen después de comer y tienen un poder hipnótico ( y adictivo) digno de los mejores psicotropos (suelo dormirme mientras las leonas se comen una cebra y me despierto justo antes de que los taimados cocodrilos se abalancen sobre los ñúes que –ilusos ellos- se han acercado al río a echar un traguito). Te desafío a que encuentres algo mejor para echarte una siesta a gusto.
En cuanto a la literatura y las artes en general, recuerdo a Mompou, que decía algo así como que la mayoría de las grandes sinfonías eran vacuas y pedantes y, a menudo, la mejor música se encontraba en una sencilla melodía interpretada al piano. ¿Acaso es “mejor” una sinfonía de Beethoven o Bruckner que el Yesterday de Paul McCartney, las Paraules d’ amor de Serrat, las canciones de Cole Porter o, por no apartarnos de la llamada música culta, las Gymnopedies de Satie o la Música callada de Mompou ? ¿Tiene más valor Macbeth que Moby Dick, El Quijote que La regenta o acaso ha aportado más a la Historia de la literatura Leopold Bloom que Atticus Finch, Philip Marlowe o Azarías ? Lo que si tengo claro es que la técnica, la que sea, hay que dominarla. A un escritor hay que exigirle que sepa construir una frase, a un pintor que sepa dibujar, a un cantante que afine... ahora bien, después hay que tener algo más. Duke Ellington compuso una espléndida canción que contagia alegría y que se llama It don´t mean a thing (If it ain’ t got that swing), y yo me atrevo a traducirla muy pero que muy libremente como: por mucha técnica que poseas , como no tengas ese “algo más” mejor te dedicas a otra cosa.

Ricardo dijo...

Hola de nuevo.
Comento a propósito de algunos libros citados en comentarios anteriores y que nunca me han gustado.
Rayuela me parece indigerible y Cortázar un escritor sobrevalorado, que no malo, y un gran pedante; Ulises me aburre mucho y James Joyce también, aunque no me pone nerviosísimo, como si me pone cualquier ópera de Wagner. El señor de los anillos no lo he leído y por tanto no opino. Saramago también me deprime y también me aburre y Dan Brown creo que es malo, malísimo, más que nada porque no tiene suficiente "técnica", como tampoco la tiene Ildefonso Falcones, por ejemplo.
Bueno, me he quedado a gusto. Perdona Lammermoor.
Un saludo afectuoso a todo el mundo, que incluye a los admiradores de los escritores a los que acabo de denostar (y de Wagner).

Enzo dijo...

A mí me decepcionaron muchísimo El Guardián entre el Centeno (que leí con unos 15 años, quizá era demasiado joven) o la película "Sed de Mal" de Welles. Por otro lado, me encanta Predator (la peli de Schwarzenegger) o Rambo, y me he sorprendido con algunos volúmenes de literatura fantástica del montón.

Ahora bien, creo que los prejuicios siempre tienen algo de cierto. Y es que una obra "fácil" que le guste a todo el mundo llevará acarreada, en general, la simpleza. Un lector avezado, o un cinéfilo, encontrará en producciones sofisticadas matices que no verá en bestsellers o blockbusters.

La Metamorfosis o Ciudadano Kane no están considerados como obras maestras sin razón, vaya.

lammermoor dijo...

Ricardo la sencillez de los "ingredientes" o su humildad no está reñida con la calidad. Otra cosa es que haya gente que considere que Solo lo "serio"(o más bien lo aburrido) lo tiene.

Y sí, el oficio es necesario, pero si no tienes ese algo más (lo que por seguir con lo gastronómico, en la cocina se llama "mano") te faltará algo.

Discutiendo con mi auxiliar -que es también ávida lectora- me decía que prefería historia antes que forma. Le respondí, que siendo cierto no lo es menos que la misma historia envuelta en una buena forma es aún mejor.

Hola Enzo con El guardían entre el centeno tuve la sensación de que algo se me escapaba. En cuanto a las pelícuals, hay algunas "de culto" que me parecen un rollo y otras que se suponen menores que he disfrutado.
Hombre, los best-sellers lo que tienen es además de su simpleza, que repiten una misma fórmula hasta el aburrimiento. Y resultan previsibles (son como las telenovelas sudamericanas: puedes predecir lo que va a suceder antes de ver el primero de los 1500 capítulos que las componen)
De todas formas, best-sellers fueron A sangre fría o El nombre de la rosa y cada vez que he vuelto a ellas he encontrado cosas nuevas. Lo mismo me pasó con Full Monty, que he vuelto a ver hace poco.
Y sí, la diferencia entre las obras de calidad (libros o pelis) y las de "usar y tirar" es que en las primeras siempre encontraras nuevos matices o lecturas. Y seguirán siendo actuales.