lunes, 23 de abril de 2012

¡Como me presta! Historia de una lectora por contagio

No hay mejor forma de celebrar el Día del Libro ni mejor ocasión que esta fecha para compartir con vosotros una anécdota lectora que me llena de satisfacción-
 
  Intento no hablar sobre libros durante el trabajo, excepto cuando están relacionados con mis actividades laborales. Aún así, a veces sale el tema, como en esta ocasión. Una de mis compañeras de café  contaba  que había ido a ver la película La voz dormida y que estaba pensando en leer el libro. Le comenté que  podía dejárselo si quería –lo había leído hacía varios años y me había gustado mucho- A otra compañera que nos estaba escuchando, le pareció interesante y me preguntó si podría dejarselo después a ella. ¡Por supuesto!  Además, no tenía que preocuparse por tardar en leerlo.

   La compañera en cuestión, B, tras terminarlo me dijo que efectivamente le había gustado. Y luego me preguntó  por el título del libro que habíamos usado para el taller del I.E.S –El palacio azul de los ingenieros belgas, de Fulgencio Arguelles  (sabía que a los chavales les había gustado, a pesar de no ser un libro juvenil) y  si lo tendrían en la biblioteca. Le dije que efectivamente lo tenían pero  no tenía ningún problema en prestárselo si quería. De nuevo me volvió a decir lo de  ¡Sin prisa, porque no tengo tiempo para leer! Y de nuevo le contesté que no se preocupara porque no tenía a nadie en lista de espera para dejárselo. 

  No volví a pensar en ello; ya me daría su opinión  al terminarlo y devolvermelo. Cual  no sería mi grata sorpresa cuando me dice que  ya había empezado y que le estaba gustando mucho; las palabras textuales creo que fueron vaya guapo que es (aquí  el adjetivo guapo se usa también para las cosas).  No pude evitar exclamar ¡Como me presta! 

  Tiempo después me comentó que estaba terminando el libro; había llegado a la revolución -la parte final. También que le hubiera gustado terminarlo pero no pudo porque  su hijo quería que le ayudara con los deberes y, aunque de mala gana, tuvo que dejar el libro. - ¡Eso sí que me prestó!

  Si a B. le hubiera insistido en que tenía que leer ese libro porque era buenísimo, estoy segura de que no lo habría hecho. Sin embargo, mis comentarios sobre lo asombroso y gratificante que había sido ver que  a la mayoría de los alumnos les había gustado  -y eso que no es un título  juvenil-  o mi propio entusiasmo por él, hicieron de acicate. ¡No hay mejor forma de hacer lectores que mediante el contagio!

EPILOGO: Hace dos día, tras haber participado en otro taller literario con motivo de los actos del día del libro, comentaba a la hora del café como me había ido. Hablando sobre el libro de este año y el del anterior, B. le comenzó a hablar a L. sobre El Palacio azul... diciéndole que era un libro precioso; que aunque tardaba mucho en poder ponerse a leerlo, cuando lo hacía no quería dejarlo. A continuación le sugirió que cuando ella me lo devolviera, podía pedírmelo para leerlo. ¡¡Estaba recomendándoselo!! Definitivamente, la había contagiado. 

FELIZ DÍA DEL LIBRO

Como el rincón musical de hoy debería ser eminentemente literario, una canción basada en un poema de Rosalía de Castro

21 comentarios:

Amando Carabias María dijo...

A veces es difícil conseguir este contagio. A veces las personas están muy bien inmunizadas contra el virus lector, sin embargo en un día como hoy, es necesario darnos la enhorabuena a quienes sabemos que una de las cosas más apasionantes que se pueden hacer en esta vida es tomar un libro entre las manos y dejar que su lectura nos ensanche el mundo.
¡Me ha prestado el post!

Icíar dijo...

Pues a mí también me "presta" mucho esta entrada: Tienes razón, y encima los libros "están muy guapos", la verdad es que los tengo en la lista. Has esteado muy graciosa con ese "argot" que tan lejos me queda, jajaja.

Isi dijo...

A mí también me prestaría :)
Bueno, pues poco a poco les estás contagiando, y luego se contagian ellos mismos, así que me parece estupendo! Asistimos a la fuerza que posee un libro que ha llegado al lector.
(por cierto, que el libro en cuestión lo tengo en casa sin leer desde la anterior feria del libro, si mal no recuerdo)

InésM dijo...

Me ha gustado mucho tu entrada. Es muy díficil contagiar a alguien el virus lector. No se porque será pero cuanto más recomiendas un libro parece que la otra persona pierde interés en parte proporcional a tu empeño. A veces es mejor dejar que ellos solitos lo lean cuando les apetece o no lo lean. Te todas formas, mi mas enhorabuena por ese fabuloso contagio.
Queda claro que menos es mas.

BSS

lammermoor dijo...

Amando cada vez estoy más convencida que un mundo sin lectores es un mundo empobrecido (y no me refiero solo a que nos ensanche el mundo sino a actividades más prosaicas como entender el contenido de un documento que tengan que leer)
Me alegro de que te haya prestado.
Feliz día del libro

Hola, Iciar prestar es una expresión asturiana difícil de traducir pues puede variar según como la uses. De todas formas, aquí es facilmente deducible :)
Un abrazo.

Isi ahora que lo dices, recuerdo haber leído la entrada que Mork le dedicó. A lo mejor tú te creas expectativas y te decepciona -suele pasar. :-(

Hola, Ines M eso que comentas, también me pasa a veces. Creo que el "secreto" está en la falta de intención, en no insistir.
Entiendo que se retraigan ante la insistencia porque a mí también me produce cierto rechazo cuando se empeñan en meterme un libro por los ojos. ¡Contradicciones lectoras!
¡Feliz día del libro!

Carmen dijo...

Ojalá se contagiase con más facilidad, verdad? Es un gustazo, estoy contigo, pero no suele ocurrir con frecuencia, por desgracia.
Besos y feliz Día del Libro!!

despiplume y despelote dijo...

genial la elección de anécdota para el día! Voy a probar esa "estrategia de recomendación" para ciertos no lectores a los que no logro convencer
saludos!

Anónimo dijo...

Me han encantado las dos expresiones de llamar guapo a un libro y de que me "presta". A mi también me contagiaste para leer el libro de los ingenieros belgas, y ya lo tengo pedido, apúntate otro contagio
Un abrazo y feliz día
Teresa

loquemeahorro dijo...

El título no engaña a nadie: Es una entrada llena de préstamos.

Lady Boheme dijo...

Mejor contagiar el placer por la lectura que otras cosas, jeje.

¡Besos!

lammermoor dijo...

Pues sí CArmen no suele suceder. Por eso me sorprendió tanto.

Hola Despiplume debió ser un caso de psicología inversa; prueba a ver si te funciona :-)

Teresa pienso que te gustaría pero por otro lado, como le decía a Isi, a veces te creas demasiadas expectativas y luego la lectura te decepciona.

efectivamente es una entrada que presta mucho.

Hola, Lady Boheme si que deberíamos contagiar más la afición a la lectura, la risa o la alegría y menos otras cosas ;)

¡Espero que hayáis tenido un buen día del libro!

Atenea dijo...

En Santiago el día del Libro se está convirtiendo en la semana del Libro, el lunes descuentos en las librerías (sin rosa, una pena, aunque a la florista del mercado le vino bien, porque un día del libro sin flor, para mí no existe) y en la EOI están haciendo un mercadillo solitari, así que esta semana- y eso que aún es martes- me he hecho ya con cinco libros nuevos... :S más los cinco de Dani (mi compa de piso) que suman diez adquisiciones pendientes... creo que lo de comprar libros sí que es una enfermedad contagiosa, y muuuuuy peligrosa para mi bolsillo y mi carrera!

Atenea dijo...

*mercadillo SOLIDARIO

maribel dijo...

Hola Lammermoor me presta!! a mi también.
Yo no tengo ninguna duda de tu capacidad como prescriptora de libros, ya sabes de mí amor por "Los ingenieros azules", si, si para mi ya siempre serán Ingenieros azules en palacio belga, jejeje, Y aún no he encontrado el otro de Argúelles, snif.
(Qué bien esta foto de los chalets para Ingenieros, ayer mismo llevábamos a una amiga bloguera a ver unas casas construídas para los trabajadores de una fábrica panadera que nos encantaría enseñarte si nos visitas......la asociación ha venido por los colores recién restaurados...)

Preciosa forma de celebrar el Dia del Libro.
Como tu has empezado con la versión en peli del libro de Chacón, y aunque yo soy de las que casi siempre me quedo con el libro...quería contarte que he visto que hay versión en peli de uno de mis favoritos Los Buddenbrook, y que la voy a ve... a ver si me pasa como con Ian McEwan y Expiación....

al ver en twitter tantos libros recomendados he pensado mucho en vosotros...y en esta etapa de muchos libros en ebook y muy poco tiempo para contarlo...
Un fuerte abrazo ;-)
El Guisante Verde Project

Susana Hernández dijo...

Juegas con ventaja, querida amiga! Jejeje, los dos libros que les has prestado son de los de hacer afición a la lectura. En cualquier caso ya sabes que soy una incondicional de Fulgencio.

Creo que una de las grandes satisfacciones que tenemos los animadores a la lectura es ver que aunque te alejes has dejado allí ya tu semillita. FELICIDADES PRESTADORA!

Susana Hernández dijo...

Por cierto, creo que a todos nos "presta" esta entrada porque compartir historias personales aportan una gran carga emocional y eso mola :D

Besicos!

lammermoor dijo...

Parece que los trasgus hacen de las suyas porque te había contestado Loque decía que esta era efectivamente una entrada que presta mucho

HOla, Atenea en Asturias también han llevado a cabo actividades "muy guapas" como la recomendación de LOS (libros) OLVIDADOS por parte de la Bª de Asturias, el mercadillo solidario de la E.O.I de Oviedo o diversas actividades por otras bibliotecas municipales.
¡Uf! Si que es contagioso lo de comprar libros -y peligroso. Cada vez que piso una librería termino marchando con dos o tres libros y el lunes no fue menos.

Maribel si me envías un correo con vuestras señas te lo hago llegar. Creo que te gustaría.

Los Buddenbrook están en mi plan infinito hace tiempo. No sabía que había película, pero antes quiero leer el libro (Y primero leer algunos de mis lecturas pro-Praga)

Me encantaría volver a Bilbao -deberíamos tener un encuentro BIB allí. Disfrutaría un montón pero de momento en mi agenda están Lisboa y Praga -que tampoco están mal :D

Bueno, Susana estarás de acuerdo conmigo en que uno de los ingredientes básicos para inocular el virus lector es elegir bien el título. Sí, si que son dos libros que merecen la pena.
Y sí que es una satisfacción pensar que de alguna forma has contribuído a "hacer lectores"

A mí también me "prestó" compartir esta vivencia con vosotros. ;)

L.

bibliobulimica dijo...

¡feliz día del libro! ¡y de la prestadora! que eso está muy bien...uno sólo puede contagiar entusiasmo por lo que a uno mismo le ha gustado. Sea un platilllo, una materia, un lugar turístico, una pelicula, el libro..si alguien que ha sido "tocado" por él lo menciona, es fácil engancharse. Ahhh que destinos tan bonitos tienes por ahí agendados. Yo de momento no tengo vacaciones y ¡ya necesito unas con urgencia! (y eso que casi vengo llegando de unas...jajaja). La vida con adolescentes me está acabando ;)
Tengo el de Fulgencio mirándome aquí con malos ojos. Espero no tardar mucho en leerlo (por cierto ¡gracias de nuevo!)
un beso,
Ale.

lammermoor dijo...

Tienes toda la razón Ale, solo quien siente lo que hace o sobre lo que habla puede transmtir entusiasmo y quien le escucha lo percibe y se contagia.

Espero que cuando lo leas, lo disfrutes tanto como Susana o yo. :)

Anónimo dijo...

Yo paso por aquí volando. El día del libro comencé cada una de mis clases leyendo a mis alumnos el primer capítulo de dos libro. A los más pequeños de "El bosque animado", a los mayores nuestro admirado "Las uvas de la ira". Ni que decir tiene que la experiencia no fue como la anterior. :-((( para decir que he pasado el día del libro leyéndole a Y como libro "Grandes esperanzas".
¡Yo también estoy contagiada!
LESCAUT

lammermoor dijo...

Es difícil repetir la magia (tampoco mi taller de este año fue como el del pasado). Aún así, dos buenos títulos para leerles en este día.

Grandes Esperanzas está en mi balda de prestados. En breve conoceré al Señor Pip ¡por fin!

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