miércoles, 2 de noviembre de 2011

¿La literatura en peligro?

Hablamos una y otra vez sobre el peligro que acecha al libro en papel. Nos preguntamos  si será capaz de resistir  al empuje arrollador de su competidor , el libro electrónico.  Rios de tinta corren en torno a este asunto.  Sin embargo, nadie parece cuestionarse cual es el futuro de la LITERATURA ¿Está  en peligro? Todorov escribió un estupendo libro al que tituló precisamente así: La literatura en peligro.y Sándor Márai  opina sobre ello con claridad y contundencia.  ¿Y vosotros?


Al pedirles consejo e información [ a los libreros] para saber por dónde retomar el contacto con los libros después de un cortocircuito espiritual que había durado demasiado tiempo, algunos me confesaban encogiéndose de hombros, que tenían libros en abundancia pero que algo malo les estaba sucediendo: “Hay demasiados libros”, me comentaban gruñendo con un deje de insatisfacción profesional.
  (…) Era obvio que no sólo se trataba de que las editoriales occidentales -liberadas de la camisa de fuerza de la guerra, del aislamiento rígido, de la censura y la falta de materias primas- lanzaban al mercado con prisa, nerviosismo y codicia todo lo que tuvieron entre manos, todo lo que clamaba ser publicado, todo lo que pedía salir a la luz desde la oscuridad, no; le había sucedió algo al libro como forma literaria. Era como si los libros no estuvieran hechos de ideas, nervios, recuerdos y ensueños, sino de sucedáneos: los sustitutos de productos espirituales se apilaban, se amontonaban y y se ofrecían en los escaparates. No se trataba de literatura de pacotilla, sino de otra cosa; la literatura de pacotilla siempre había existido, pero asumía su condición con sinceridad y no pretendía velar el verdadero rostro de la literatura. Sin embargo, esa paraliteratura que emergía como una inundación espiritual lo cubría todo, incluso las secciones de crítica de los periódicos y las revistas.
(…) las dos décadas siguientes me demostrarían que había intuido el peligro de una manera instintiva: la esencia del libro había cambiado. Los libros se propagaban con la rapidez de una epidemia (como sus lectores y sus autores) y el libro masificado ya no era más que un instrumento auxiliar par el eser humano masificado, como las vitaminas, la radio o el automóvil. Todo el mundo tenía libros, pero muy pocos esperaban una respuesta de ellos: esperaban conocimientos, diversión o sorpresas, escándalos,. experiencias emocionantes, pero ya quedaban muy pocos que esperaran una respuesta.

(…) Había cada vez más publicaciones que salían de las fábricas de libros, los escritores escribían a marchas forzadas, producían cada vez más, y también nacían nuevos géneros: florecieron la industria epistolar y la de biografías póstumas. Sin embargo, cada vez menos gente tenía fe en el libro… Y sin fe no puede haber literatura

(Márai, Sandor: Tierra, Tierra)


(Podeis ver el  cuadro que ilustra esta entrada - Triunfo de la muerte, de Bruegel el Viejo- en el Museo del Prado,  compartiendo sala con El Bosco)

6 comentarios:

Carol dijo...

Pues si es por mí, el que tiene los días contados es el libro electrónico, me regalaron uno y ahí estaá en la estantería cogiendo polvo, sin embargo, con el papel no me privo. Siempre dicen que somos los mismos los que consumimos libros, el problema será si no inculcamos a las nuevas generaciones el gusto por leer. Bsos

Natalia D. dijo...

No creo (o no quiero creer) que la literatura esté en peligro. Es cierto que en los últimos años se han producido cambios sustanciales con la aparición de nuevos soportes y con el desarrollo de una oferta y una demanda masificada; pero algunos todavía esperan con fe respuestas en los libros, al igual que todavía hay autores que escriben con fe (que preciosas palabras las de Márai). En realidad, la literatura a lo largo de su historia siempre ha sido minoritaria y supongo que siempre seguirá siéndolo. Enfrentarte a un buen libro, conmoverte con él, ya sea aprendiendo, sufriendo o gozando con él, es más “costoso” (en tiempo, en esfuerzo, en sentimientos…) que dejarte llevar por esa paraliteratura instrumental de usar o tirar o por las posibilidades de gratificación inmediata que ofrecen las nuevas tecnologías.

loquemeahorro dijo...

Para nada.

Otra cosa es que no te guste lo que lee la gente, pero son modas, y libros malos (y malísimos) han existido siempre, y muchas veces han tenido más éxito que auténticas obras maestras.

Y no veo que eso haya acabado con la literatura, por mucho que la lista de los más vendidos sea (a menudo) lamentable y quizá tenga más de un ejemplo de esta "paraliteratura" de la que habla Marai (si es que he entenido bien el concepto)

Pero no significa que ni se escriban libros magníficos ("literatura-literatura"), ni que se dejen de publicar o leer.

Véase si no, el éxito de editoriales como Acantilado, Funambulista o Asteroide, que claramente apuestan por una cierta calidad y no les va nada mal, aunque nadie espera que vendan lo mismo que auténticos subproductos que inundan las estanterías.

lammermoor dijo...

Perdonad la tardanza en contestar pero mi ordenador ¡HA MUERTO! y tengo que mendigar una conexión a internet. :(

Vaya Carol me estaba planteando comprar un e-book pero viendo tu experienca, creo que voy a seguir pasando.
En parte el libro de Todorov trata sobre todo de eso; la forma en que se enseña la literatura que hace que las nuevas generaciones no adquieran el gusto por la lectura.

Natalia a lo mejor la literatura corre el mismo peligro que el teatro; se habla de la muerte de este último continuamente y sin embargo... ahí está con una estupenda "mala" salud.

Me ha gustado lo de paraliteratura. (Yo los llamo libros kleenex)

Loque me has leído el pensamiento porque precisamente pensaba en todas esas "pequeñas" editoriales

Subproductos, obras malas y literatura sin pretensiones ha habido siempre. Quizás el peligro que veo es que ahora nos quieran vender algunos de ellos como verdaderas obras maestras. Alguno se dejó llevar por un paroxismo de emoción y comparó el Código Da Vinci con el nuevo Quijote.
O que piensen que se puede ser escritor (ya no digo bueno) sin haber leído a los clásicos, incluidos los contemporaneos -y anteriores a 1970 ;)

Susana Hernández dijo...

La verdad es que tengo claro que algo está cambiando, pero me parece que es pronto para saber en que sentido irán las cosas. Parece que cada vez más tenderemos a lo electrónico y si es así, algo morirá de la literatura morirá con el papel.

lammermoor dijo...

Susana que lo electrónico tiene incidencia en la escritura (los géneroso o la forma de escribir) es incuestionable. ¿Desaparecerá la literatura? Antes de existir el libro tal como lo conocemos, existía la literatura.Cuando desaparezca, si lo hace, creo que la literatura seguirá existiendo. La necesitamos.