viernes, 15 de octubre de 2010

El culto a la originalidad

Un comentario de xGaztelu a una entrada de los Guisantes me trajo a la memoria algo que había leído en el manual de arquitectura de Benévolo. En ese momento, no pude transcribir la cita porque no la localizaba


Loos (…) contrapone la modestia y la discreción al culto a la originalidad (“Guárdate de ser original; a esto te lleva fácilmente el diseño. Hay que hacer a menudo un gran esfuerzo, cuando se dibuja, para alejar todas las ideas originales. Para alejar esta tentación con buen remedio es el siguiente razonamiento: ¿Cómo vivirán dentro de cincuenta años, en esta casa, o en este ambiente, las gentes para quienes trabajo?”), contrapone también al valor de lo nuevo, la valoración desapasionada de la conveniencia (“Se puede hacer algo nuevo, sólo si se puede hacer mejor. Sólo los nuevos inventos –luz eléctrica, cubiertas de madera y cemento, etc- pueden transformar la tradición”) y llega a contraponer claramente arte y utilidad, colocando a la arquitectura en el ámbito de la mera utilidad (“La arquitectura no es un arte… cualquier cosa que tenga una finalidad concreta está excluida de la esfera del arte”)
(Benévolo, Leonardo: Historia de la arquitectura moderna) .


Una vez encontrada, la releo y medito sobre ello. En ocasiones los arquitectos, llevados por su afán de crear, diseñar y sorprender se olvidan de que esos edificios que proyectan tienen una función que cumplir. Pero, pienso también en cuantos escritores (cineastas, pintores, incluso diseñadores de ropa o calzado) se dejan llevar por su afan de originalidad y se olvidan de lo más importante: el destinatario de su obra.
El texto me sugiere otra reflexión: se necesita verdadera maestría y calidad para ser capaz de ofrecer el texto, el edificio o la película sin artificios, al desnudo. Y pienso en la otra parte; el público que se pasma y extasía ante obras que no entiende –luego deben ser muy buenas- y desprecia ese trabajo limpio, sencillo sin darse cuenta de que a veces lo más sencillo es precisamente lo más difícil.
Además se me ocurre que aquí se esconde otro debate interesante: diseño (belleza, arte) frente a funcionalidad. ¿Conceptos antagónicos? ¿O como decía W. Morris (simplificando su pensamiento), lo util puede ser bello?
(La imagen -Casa Moller en Viena, de Adolf Loos- la he tomado de aquí)

19 comentarios:

El Guisante Verde Project dijo...

Buenas noches, Lammermoor . No he podido resistir entrar a comentar así en caliente, y con toda seguridad xGaztelu me lo hará pagar, pero en fin, hay que arriesgarse.
Al leer este alegato tuyo en favor de la belleza de la sencillez, del no artificio, y en el caso de la arquitectura, de la funcionalidad por encima del diseño, no puedo evitar pensar en Le Corbusier. El definía la vivienda como la máquina para habitar, enfatizando el concepto de funcionalidad, pero con un componente que iba más allá, y es que la funcionalidad de la vivienda debía estar destinada al vivir en ella. Lo que no estaba reñido con su defensa del sentido de la arquitectura: crear belleza.

Un aplauso por las entradas que nos hacen reflexionar.
Roberto

Amando Carabias María dijo...

Dado el enorme número de erratas del comentario anterior, lo he suprimido y vuelvo a subir éste.
Lo siento.

Estaba leyendo "La noche de los tiempos" de Muñoz Molina. Justo acabo de leer esto:
"El profesor Rosman era como un buhonero de las cosas más vulgares y de las más improbables. Disertaba igual sobre las virtudes prácticas de la curvatura de una cuchara o sobre los exquisitos ritmos visuales de los radios de una rueda de bicicleta en movimiento. Otros profesores de la Escuela ejercían con entusiamo el proselitismo de lo nuevo; el prfoesor Rossman revelaba la novedad y la sofisticación que permanecen ocultas y sin embargo actúan en lo que ha existido desde siempre. Despejaba el centro de la mesa, ponía sobre ella una peonza, comprada en su camino hacia la escuela a unos niños que jugaban con ella en la calle, la impulsaba con un gesto súbito de destreza, la miraba girar, tan deslumbrado como si asisitiera a la rotación de un cuerpo celeste. "Inventen ustedes algo así", desafiaba risueñamente a los alumnos, "inventen la peonza o la cuchara, o el lápiz, inventen el libro, que puede llevarse en un bolsillo y contiene la Ilíada o el Fausto de Goethe; inventen ustedes la cerilla, el asa de la jarra, la balanza, el metro plegable de los carpinteros, la aguja de coser, las tijeras, perfeccionen la rueda o la pluma estilográfica. Piensen en el tiempo en el que algunas de estas cosas no existían"." (...)
[Antonio Muñoz Molina, "La noche de los tiempos". Ed. Seix Barral. pags. 90-91].

Y sin embargo, la humanidad ha ido creciendo y avanzando a través de aportaciones 'originales'.
No creo en la originalidad rompedora, sino en aquella que es un paso apoyado en lo anterior.
Hace poco escribí que me sentía eslabón de una cadena. Tan sólo un eslabón. Ni más ni menos que un eslabón.
Como acaba de decir Roberto: un aplauso a las entradas que nos hacen reflexionar.

lammermoor dijo...

Hola, Roberto. Creo que funcionalidad y belleza deben ir de la mano. También que la belleza es importante en nuestras vidas (pienso en el final del último libro de Menéndez Salmóno en el que leyó hace poco Maribel: El palacio azul de los ingenieros belgas)
Pero esa belleza se encuentra a veces en la proporción de las formas, en los propios materiales empleados, en la armonía.


Amando,Muñoz Molina es uno de mis escritores preferidos. Precisamente pensaba en él y en un artículo que escribió en El País tras la muerte de Delibes en que decía algo así.
Por supuesto que sin invención, originalidad y rompimiento no hay evolución sino estancamiento y regresión. Eso está claro.
Tampoco se trata de que lo sencillo y tradicional sea bueno solo por eso. Y sí, coincido contigo en que precisamente la originalidad que nos hace avanzar es la que se sustenta en la experiencia, en lo anterior, la que aporta algo.

Ah, y tan criticables como los que aplauden extasiados cualquier novedad por el simple hecho de serlo, son quienes lo desprecian y descalifican por ese mismo motivo.

Otro aplauso para los comentarios que enriquecen y también hacen reflexionar.

Isi dijo...

Oh, con tus palabras me siento identificada. Por ejemplo, cuando fui al Musac y no entendía nada de nada (ni me gustó nada de lo que vi)...
Es que si buscas ser taaaaan original y rompedor, al final las cosas no gustan o no valen para nada...
O lo que es peor: están tan de moda que dentro de 10 años es una cosa súper hortera (con esto me imagino algunos edificios y, sobre todo, prendas de ropa o peinados).

A mí también me suelen gustar las cosas más sencillas y sobre todo útiles.

lammermoor dijo...

Espero que a Mork no le importe que copie aquí parte de un comentario que dejó en Fiesta en la cocina. Aunque él ser refería al hojaldre con manzana, sirve también para el caso que nos ocupa:(...) no los más complicado siempre es lo más sabroso (...)

Isi estuve una vez en el MUSAC y de las tres exposiciones que había tan solo me gustó una que precisamente tenía que ver con unos arquitectos japoneses. Las otras dos ni las entendí ni (quizás por eso) me gustaron.
Resumes bastante bien lo que quería decir.

Alice Silver dijo...

Leyendo tu entrada me acuerdo de un reportaje que vi hace poco en la tele. Los habitantes de un edificio que había ganado varios premios, estaba forrado de bambú, tenían muchísimos problemas para conservarlo, tenían humedades...
Por otra parte algunos diseños son tan planos, tan tristes...
Supongo que como siempre la virtud está en la justa combinación, pero si hay que elegir, me quedo con lo cómodo, lo sencillo, lo comprensible.

maribel dijo...

Interesante reflexión Lammermoor, no se situarme en uno sólo de los lados.
Por una parte, nuestro querido metro que ha obtenido muchos galardones por su diseño, tiene que verselas a menudo con dificultades para incorporar pequeñas mejoras "funcionales" que no están en el diseño de Foster y su equipo.
El puente de Calatrava, el 2ª motivo más fotografiado después del Guggenheim, tiene unas baldosas que se llevan a matar con la lluvia...

Hablamos de los grandes arquitectos, los que han conseguido que esta semana estemos los terceros del mundo después de Londres y Chicago...
(Sigo esperando la opinión de XGaztelu sobre el edificio de Siza...)
Digo que no estoy en un sólo lado, puesto, ya que aunque todos los días existe motivo de queja sobre la funcionalidad, el diseño y el diseñador tiene que soñar, tiene que crear sin red, tiene que arriesgarse.

Comparto la cita recogida por Amando de Muñoz Molina, la tengo subrayada, he utilizado muchas veces con equipos este argumento...
y aún así, él (MM) me habla de Manolo Valdés en su estudio de New York (Ventanas de Manhattan), y yo empiezo a ver su obra de otra manera...

Se necesita más esfuerzo con el arte contemporáneo, se necesita más explicación, a veces nos repele, nos lleva a pensar que nos toman el pelo...
La nueva torre de Pelli esta tarde lluviosa parecía una nave espacial, cambia con la luz, destaca, entorpece la vista, aparece por todas las calles...y aún así comienza a gustarme.

Los nuevos edificios han cambiado la imagen de Bilbao, los odiamos y apreciamos a partes iguales, los arquitectos son nuevos dioses que diseñan un mundo nuevo, y yo quiero que sigan soñando, innovaciones incrementales o radicales, lo que quieran, que sean útiles como pedía el profesor Rossman en la Bahuaus...
Hay que arriesgarse!
Un abrazo a todos, veniros a Bilbao y discutimos en directo ;-)

Homo libris dijo...

¡Buenas!

Muy interesante la entrada que nos propones, Lammermoor. Desde mi punto de vista (ciertamente de lo más cegato y clásico en lo que al arte se refiere) considero que en el caso de la arquitectura se impone el uso a la estética. Si bien es cierto que considero que no está mal innovar prefiero que se haga en otros aspectos (ahora entro en ellos, aunque conociéndome seguro que ya los vais imaginando) antes que en la simple imagen de los edificios.

Por ejemplo, el año pasado estudiando las implicaciones medioambientales del sector de la construcción (y mejoras medioambientales que pueden introducirse mediante el uso de nuevas técnicas) me llamó la atención una entrevista a Frank Gehry (artífice, entre otros edificios, del Museo Guggenheim de Bilbao) en el que se declaraba en contra de supeditar los diseños de la arquitectura a ese tipo de parámetros. Eso sí me parece algo denostable, porque no solo pone al arte por encima de la utilidad sino de las necesidades de las personas y el entorno (en la "arquitectura verde" se prima también el bienestar interior que los edificios aportan a las personas que los ocupan).

Yo, de cualquier modo, me quedo con lo sencillo, con la arquitectura simple y efectiva más tradicional.

Un abrazo.

lammermoor dijo...

Alice recuerdo que en el encuentro bib algo habló xGaztelu sobre los problemas de la terraza jardin de Le Corbusier: humedades, esas cosas. A eso me refiero cuando digo que deben tener en cuenta no solo la construcción sino la conservación del edificio.

Maribel es que es dificil ponerse en uno u otro extremo. Desde luego que el artista, el arquitecto en este caso, puede -casi diría debe- soñar y dejar volar la imaginación pero recordando siempre que -al contrario que en un cuadro, una escultura o un poema- la belleza y el diseño no son el fin último de la obra.
De todas formas aquí va otra cita del Benévolo (aún tengo más :)) que también me parece interesante:

(…) La repetida experiencia del paisaje urbano, al cabo del tiempo, ejerce la misma función respecto a la sensibilidad que las exposiciones con respecto a la nueva pintura, función que Manet expresa tan enérgicamente ya en 1867:
"Exponer es la cuestión vital, la cuestión sine qua non para el artista, porque está claro que, tras algunas observaciones, nos familiarizamos con lo que en un primer momento nos sorprendía o, incluso, nos chocaba. Poco a poco se llega a comprender y admitir. El propio tiempo actúa sobre los cuadros como una pátina insensible, y lima las asperezas primitivas. Exponer significa encontrar amigos y aliados para la lucha"


Esta claro que el arte y la arquitectura contemporaneos exigen un esfuerzo de comprensión y conocimiento sin el cual probablemente no seamos capaces de apreciarlo.

Homo LIbris sobre lo de la sostenibilidad en la arquitectura he tenido que oir más de una vez a mi hermana -tenéis mucho en común, además del amor por los insectos.
Este verano paseando por O. me fijaba en las casas de(l) pueblo y pensaba en que antes se hacía arquitectura sostenible sin pensar en ello. También en el concepto de reciclaje; te voy a dedicar una entrada sobre ello :)

xGaztelu dijo...

Que sepáis que si aún no he dicho nada es porque no he tenido tiempo de escribir, no porque no os haya leído y –mucho menos- porque no me interese el asunto: me parece interesantísimo todo, la entrada y los comentarios. A ver si saco un hueco –pequeño, y así no me alargo, que ya sabéis que es “la especialidad de la casa" ...

xG

Homo libris dijo...

La "sostenibilidad del subconsciente", por llamarla de algún modo, era algo que estaba presente siempre en la cultura popular de un modo u otro. Me ha encantado la entrada por muchos motivos pero, entre otros, se cuenta que el sábado estuve con Azote en Torremolinos haciendo una incursión a una librería de segunda mano y de saldos de la que alguna vez he dicho algo y me acordé de ti porque no ha mucho representaban allí "Lucia di Lammermoor". Entre libros, echaba de menos al resto de BIBs y demás bloggers y hoy me encuentro:

a) Con unos libros del IMM de Isi que vi en un quiosco.
b) Con una entrada sobre arquitectura y arte cuando precisamente le decía a Azote, viendo una antigua casita encalada y situada sobre un bar, rodeada de bloques de pisos (para la próxima prometo foto), que me encantaban la ventanita de madera y sus visillos y que prefería su sencillez a la complejidad de ciertas "megaconstrucciones" que nos presentan como el no va más de los avances arquitectónicos.
c) Con unos correos electrónicos en los que se proponen opciones para una futura nueva quedada a la que no quiero (tampoco quería al resto, esperemos no fallar ahora) faltar. Si no lo demoramos demasiado (cuanto más se acerque la fatídica fecha de Navidad-febrero peor irá) no creo que tenga problemas para ir... y tenemos por delante algunos "puentes" que podríamos aprovechar.

En fin, no me enrollo más... Me marcho ilusionado y con muchas ganas de leer esa prometida entrada. Ah, y a tu hermana tendrás que presentármela algún día que me da que haremos buenas migas, jajaja. Vaya personajes los que "trotamos" por ahí... ;)

Un abrazote grande.

bibliobulimica dijo...

muy interesante...yo que no soy muy visual ni se mucho de arte, prefiero la habitabilidad cómoda, y simple...sea o no un portento arquitectónico.
Te leo siempre mi querida Lammermoor...¡que lo sepas! ;)
un beso,
Ale.

t2o dijo...

xD

lammermoor dijo...

xGaztelu, esperamos tu opinión. ¿Viste la que liaste? ;)

Homo Libris a ver si la segunda convención BIB sale adelante y podéis asistir.

Ale ¿Acaso no poco portento conseguir que una casa sea habitable?
No te preocupes, sé que esta temporada estuviste primero liada y luego con jaquecas. Un besin.

Tt20 "rite, rite"

xGaztelu dijo...

Como veo que si espero mucho más voy a acabar por no decir nada –es verdad aquello de que lo mejor es enemigo de lo bueno- copio las ideas que anoté al leer esta entrada. No están desarrolladas, y se me ocurren cosas que me parecen interesantes, pero qué le vamos a hacer ...

· ARQUITECTURA (con mayúscula) vs arquitectura (con minúscula).

· La ARQUITECURA como manifiesto (Le Corbusier). La complejidad de LOOS.

· ARQUITECTURA = eficacia, necesariamente. Primum vivere: si en una vivienda no se puede vivir, o se vive mal; si en una estación no sé dónde está en anden; si en una iglesia no descubro al cura ... la ARQUITECTURA deja de serlo para ser arquitectura, o ni si quiera.

· La utilidad y la belleza son exigencias de la ARQUITECTURA.

· Menos es más. MIES. CAMPO BAEZA.

· El coste económico de la ARQUITECTURA. Los proyectos intermedios, los proyectos grises (necesarios, inevitables).

· La belleza y el gusto. La sensibilidad. La educación de la sensibilidad.

· La formación “del gusto”, el mal gusto y el gusto deformado.

· Arte y moda. Belleza y moda.

· Originalidad vs transgresión. La originalidad, requisito del Arte: original = no-copia, original = nuevo, distinto. La trasgresión encontrada (fruto de un razonamiento artístico, de una evolución) es perfectamente aceptable. La trasgresión buscada, autónoma (trasgresión por sí misma, transgredir por transgredir, por el mero hecho de ser transgresor) es una simpleza.

xG

lammermoor dijo...

xGaztelu me gusta la distinción que haces entre ARQUITECTURA y arquitectura.
Coincido contigo en que transgredir por transgredir es simpleza (algo de eso comenté en una entrada sobre teatro)
También creo que lo útil debe ser bello.
Y soy de las que piensa que menos es más.

En lo que atañe al gusto, la moda, la belleza y el arte no siempre van de la mano (aunque supongo que tampoco tienen por que hacerlo).
Me estoy liando que este tema da para mucho, porque ¿Qué es el gusto? ¿El buen gusto? ¿La sensibilidad artística? ¿se puede educar? (en mi opinión el gusto sí, la sensibilidad ... no estoy segura) En fín, dejo aquí las preguntas por si te decides a tratar algo de esto en SeleccionArte
Lo que sí creo es que el gusto (o la sensibilidad artístic

xGaztelu dijo...

Como dices, es un tema que da para tanto que es dificilísimo tratarlo en las cuatro líneas efímeras de la entrada de un blog; o a mi, por lo menos, me lo parece. Cuántas veces he –hemos- dado vueltas a eso del gusto, de la objetividad en el arte, de la sensibilidad artística ... Pienso –es bastante obvio, y más dicho “en dos palabras”- que no todo el mundo tiene la misma capacidad para entender el arte (que eso es bastante la sensibilidad), pero todo el mundo puede aprender, tratar de entender, valorar. Muchos sencillamente no lo intentan, o van –especialmente al arte moderno/contemporáneo- llenos de prejuicios: se creen que pueden decir cualquier cosa, y no hacen más que manifestar su absoluta ignorancia. Así no hay modo de entender nada. Es verdad que también hay mucho “bluff”, y eso complica las cosas notablemente, pero igual que uno no sabe hacer integrales por ciencia infusa, tampoco sabe de arte por que sí: hay que leer, hay que ver, hay que escuchar, hay que intentar abrir un poco la cabeza ... En fin, ya ves que voy cogiendo carrerilla, así que paro.

xG

loquemeahorro dijo...

Una vez más, encuentras un tema que da para muchos comentarios y sobre todo, con mucho contenido.

Yo lo único que puedo aportar (vale, repetir) es que la arquitectura tiene un componente útil que no tiene ningún otro arte (que yo recuerde) pero que esto se "olvida" o se "sacrifica" en nombre de vete tú a saber qué.

En el ejemplo del puente de Bilbao que ha citado Maribel, es obvio que cualquier suelo al aire libre tiene que tener en cuenta la lluvia y mucho más con el clima de la zona. Es decir, que ningún diseño vale para cualquier ubicación y finalidad (supongo)

Esto que me recuerda a una famosa leyenda urbana que circula en universidades de todo el mundo, según la cual, tal o cual facultad era un proyecto de edificio para un clima tropical (por ejemplo) que al final se reutilizó en un lugar y con una finalidad inadecuadas.

Lo que me hace pensar que el voz pópuli tiene muy claro lo que algunos arquitectos, todavía parece que no.

lammermoor dijo...

Loque me lo creo. En España, por ejemplo lós proyectos de escuelas se hacían en Madrid (los arquitectos del ministerio de educación) y luego se construían por toda España.
En ASturias, puedes ver por el tipo de edificio, en que época fue construída dicha escuela.

Ayer, leí una entrevista a Siza, un arquitecto portugués, francamente interesante. Me parece que xGaztelu ya había hablado sobre él.