martes, 6 de abril de 2010

Mirando al mar

Como a Nakata, también a veces me entran las ganas de mar, cuando pienso que me lo he perdido durante mucho tiempo. Y como él, no me canso nunca de mirarlo, olerlo, oírlo,... Tampoco de contemplar este trozo de costa.



"Nakata no había visto el mar en años. Porque ni en la prefectura de Nagato ni en el distrito de Nakano hay mar. Y Nakata, en aquel instante se dio cuenta por primera vez de que se había perdido aquello, el mar, durante un largo periodo de tiempo. En realidad, ni siquiera se había parado a pensar alguna vez en el mar (…)
Sentado en el banco olió la brisa que soplaba desde el mar, contempló las gaviotas que volaban por el cielo, contempló un barco que estaba atracado a lo lejos. No se hubiera cansado nunca de mirarlo todo"

(Murakami, Haruki: Kafka en la orilla)

18 comentarios:

Estonetes dijo...

Enorme Murakami

xGaztelu dijo...

LAMMERMOOR, cuando vives en Madrid sí que se tienen ganas de mar, constantemente ...

xG

loquemeahorro dijo...

Ratifico el comentario de xGaztelu.

Antorelo dijo...

Hola, Lammermoor, he visitado varias veces tu blog, aunque no he dejado constancia. Hoy, que dispongo de algún tiempo, aprovecho la ocasión para felicitarte por lo acertado de su temática: los libros, esas hojas impresas que tanto nos aportan y nada nos piden (cosa rara en el mundo en que vivimos). También yo tengo un blog, pero apenas le dedico tiempo. Te mando la dirección www.tijerasdepapel.blogspot.com por si quieres echarle un vistazo.
Me gusta cómo getionas el tuyo: ¡enhorabuena!Ya te haré algún que otro comentario.
Saludos marineros.

Isi dijo...

Ayyy qué envidia me das!
Me encanta que hayas sacado a colación la lectura con la foto; además Nakata es uno de mis personajes prefes de todos los libros que he leído.

lammermoor dijo...

hola, Estonetes caleyando por tu blog, veo que te gusta Murakami. Kafka en la orilla me encantó y además parte de él lo leí precisamente a la orilla del mar.

xGaztelu, Loquemeahorro pues ya sabéis.
Una de las cosas buenas de Asturias es que por la mañana puedes subir al Pienzu (pico del cordal del Sueve) y por la tarde bañarte en la playa de La Griega (Colunga). Por ejemplo.

Antorelo bienvenido y gracias por los halagos (que siempre prestan)y por animarte a comentar.
Ya estuve visitando tu blog; es muy interesante
Parece que compartimops gusto por la lectura y el mar.

Isi tú lo tienes más cerca que xGaztelu y Loquemeahorro.
También a mí me gusta mucho Nakata. No sé por que motivo se me atascó el comentario sobre Kafka en la orilla.

Esa foto la tuve durante mucho tiempo de fondo de pantalla del ordenador. Ahora la cambié por otra, pero también de los acantilados pixuetos.

Alice Silver dijo...

Coincido con xGaztelu y Loque, nosotros sí que echamos de menos el mar. Vivir en una población cerca del mar tiene que cambiar la percepción de las cosas.

maribel dijo...

Lammermoor, es verdad que tenemos suerte de tenerlo tan cerca. Es verdad que es una necesidad acudir a él y que lo echamos enseguida de menos, y tercera, lo mejor es disfrutar de monte y mar, lo abrupto, los acantilados...

Nakata podía admirarlo, pero no tener ese sentimiento que provoca a los que lo sentimos cerca. (Ya, ya sé que por ahí abajo también apetece, jejeje)
Pienzu, Sueve, Griega...tu estás provocando...

A mi este es el libro que más me ha gustado del japonés, y recuerdo que en verano esperábamos que volvieras de leerlo.. en la orilla ;-)
Un abrazo.

lammermoor dijo...

Alice no sé si te cambia la perspectiva pero a veces ayuda. El día que la grua me llevó el coche, estaba rabiosa pero luego, un paseo por esos acantilados de la foto me reconciliaron con el mundo.

Maribel tienes razón; el mar, verlo, tenerlo cerco es casi una necesidad y cuando nos alejamos por un tiempo parece que el propio cuerpo "nos lo pide"
"Os debo" el comentario sobre Kafka en la orilla; que conste que lo intenté escribir varias veces pero no me salía.¡ Pero no desisto!

Teresa dijo...

Yo como xGaztelu, aún un poquito más, soy de tierra adentro total y también me gusta el mar, así que envidia total.
Disfrutarlo que nosotros lo disfrutamos en ratitos.
Un abrazo
Teresa

Anónimo dijo...

Hum, me gusta. Me gusta el mar, me gusta la foto, me gusta el lugar...
Mirando al mar pienso muchas veces en el infinito, en la eternidad. El mar no deja nunca de moverse, no se detiene JAMÁS. ¿Somos capaces de entender esto? Personalmente se me hace difícil llegar a imaginarlo y creo que podríamos llegar a enloquecer al intentarlo. Eso me lleva a pensar que todo lo humano es efímero mientras que la naturaleza, la Tierra permanece, es eterna.
La cantidad de libros, de autores, me producen la misma sensación: inagotable la lista, inabarcable para mi. ¿Cómo puede Lammermoor leer tanto? ¿De dónde saca el tiempo?
LESCAUT

lammermoor dijo...

Teresa no es por ser grandona pero el mar Cantábrico tiene algo especial. Estoy segura de que disfrutarías de él.

Lescaut la idea de lo infinito, eternidad, me produce....malestar o inquietud; no se describirlo.
¿No le estaremos robando su eternidad a la tierra?Con el maltrato al que la sometemos, lo parece.
En cuanto a la lista infinita de autores, lecturas... es inabarcable para todos. Simplemente, vamos dejándonos llevar.

bibliobulimica dijo...

¡pero que paisaje tan estupendo! a mi el mar me gusta así: de lejitos. De meterme a nadar en él no mucho, pero disfruto estar cerca, escuchando el oleaje romper en estas playas tan maravillosas que tiene mi país. Es energizante ver salir el sol o meterse por entre las olas, y por la noche mirar la luna que pinta de plata su superficie.
A mi me gusta mucho también el bosque, y afortunadamente, ambos están a dos horas de donde vivo en carro (claro, para diferente dirección jajaja).
Recuerdo que en un viaje lo que me impresionó de Punta del Este era que parecía mezclar ambas cosas: casas en el bosque, playas a 5 minutos. Para mí, eso es el paraíso.

lammermoor dijo...

De nuevo hola, Ale también a mí me gusta disfrutar del mar y verlo y del agua.
Como a tí también me gusta mucho el monte. Por suerte, aquí en ASturias podemos disfrutar tanto del uno como del otro. ¡Están muy cerca!
¡A ver cuando puedo visitar Méjico! Tenía planeado ir este año pero parece que se tuerce. :(

Carmina dijo...

No se si podria vivir lejos del mar, siempre he dicho que por mi sangre corre a porciones iguales, tinta y sal el mar, bonita entrada

lammermoor dijo...

Carmina te entiendo perfectamente.También a mí me costaría vivir sin tener el mar cerca. Al mismo tiempo, también necesito la montaña.
Ayer fui de monte -hacía mucho tiempo que no salía- y sentí como Nakata, que me había perdido aquello, EL MONTE, durante un largo periodo de tiempo
un beso.

Carmina dijo...

Por suerte lammmemoor yo tengo tan cerca el mar como la montaña, a cuatro kilometros ambas cosas, a diez minutos en coche. En verano tengo el mar a solo diez metros de mi casa y la montaña a 20 minutos, disfruto de ambas cosas por igual, aunque necesito el mar, no desprecio la montaña en absoluto son inmensamente feliz rodeado de naturaleza

lammermoor dijo...

¡Qué suerte, Carmina! En verano tengo monte y mar, al ladito. Pero durante el resto del año los tengo un poco más lejos que tú

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