lunes, 26 de abril de 2010

A la inversa

Hace unos días prometí explicar a que me refería cuando hablaba de influencia a la inversa. Quería decir que  a veces mi profesión y formación condicionan o se traslucen en mis lecturas o el propio blog. Prueba de ello, aunque no fuí consciente hasta mucho después de haberlas escrito,  son esas entradas “clasificatorias” en que establezco tipos ya sea de préstamos, finales o detectives. (La “unidad mínima de medida” de los archivos es el Tipo documental y los cuadros de clasificación, una herramienta básica de trabajo)

También se manifiesta en la especial atención con que observo la forma en que los profesionales de los archivos aparecen retratados –las escasas ocasiones en que lo son- en la literatura. Tenemos al viejo solitario de Todos los nombres, de Saramago; a la monja que trabaja en un sótano del Vaticano en El último Catón, de Matilde Asensi ( ya puestos: ¿por qué el archivo siempre es un lugar sórdido, con estanterías atestadas a punto de desplomarse sobre uno y casi siempre en el sótano?). Tan solo en Lo raro es vivir,  de Carmen Martín Gaite, la protagonista es una persona normal AUNQUE trabaja en un archivo -un motivo más para que me guste esta escritora-.

Pero no son los únicos casos en que mi profesión y/o formación condicionan mis lecturas. Ya me referí a que el mundo que representa El palacio azul de los ingenieros belgas, me resultaba muy próximo, precisamente por mi trabajo. Fueron también motivos laborales los que me llevaron a leer  La Aldea Perdida (tenía que preparar un taller sobre historia y literatura y lo elegimos porque ya era una lectura de los alumnos)

Leyendo La mujer de Verde de Indridason mis alertas se activaron cuando vi que para el levantamiento del cadáver llamaban a un arqueólogo. Pensé “a ver que van a hacer ” (Tuve un profesor que decía que hay quien excava y quien escarba) pero mi miedo fue infundado; la excavación se hizo y se describió con bastante rigor. Javi (ex-anónimo) contertulio en el blog de Alice, refiriéndose a ese mismo libro  decía que le había resultado pesada la forma en que el detective protagonista llevaba a cabo la investigación. A mi, por el contrario, me gustó aunque es cierto que, más que una investigación policial al uso, es  una investigación histórica –algo que me resultó aún más evidente ya que justo en ese momento estaba inmersa en un trabajo similar.

No son estas las únicas influencia "inversas" -más  de una vez, comentando libros ambientados en la guerra civil, me ha venido a la mente algún caso vivido en el archivo y relacionado con la ley de memoria histórica. Supongo (ESPERO)  que  tampoco seré la única a la que se le "mezclan los mundos"´. Otra cosa es que no seamos conscientes hasta que alguien o algo nos haga percatarnos de ello.


El  Rincón Musical de hoy ejerce  una mala influencia

21 comentarios:

Amando Carabias María dijo...

Pues mi compañera encargada del Archivo de la Institución donde trabajamos, lo hace en el lugar más hermoso de toda la casa, casi seguro: orientado al mediodía, amplio, con unas estanterías de hierro colado...
En fin, rompiendo moldes.
Pero tienes razón, por algo especial, todo el mundo piensa en los archivos como lugares oscuros, escondidos, en el subsuelo...
A lo mejor es la importancia que damos a la memoria.

M. dijo...

Creo que es normal que nos veamos influidos por lo que hacemos normalmente, cada día, es casi inevitable.

Y con respecto a ser archivera, así es como lo llaman por aquí, tengo amigas que lo son y nada que ver con la imagen que dan de ellas y de los lugares en sí en muchos sitios. También es verdad que, dependiendo de donde se sea archivera más interesante será, pero eso ya es otra historia.

Besos!!

loquemeahorro dijo...

No sé si habéis visto una peli de Halle Berry y Hugh Jackman (o cómo se escriban ambos nombres), no recuerdo el nombre porque he intentado olvidarla.
Él es un súper crack informático, lo que se nota en que escribe súper deprisa en el teclado.
¡Me tronchaba! Sí, sí que debe ser bueno, o por lo menos aprendió con el Método Caballero (esto ha sido un pareado ¿NO?)

Y es que la imagen de los informáticos en las pelis es genial: O son friquis tipo el vendedor de comics de los Simpson, o son hackers súper guays, al estilo de Angelina Jolie en su peli homónima, antes de convertirse en la Madre Angelina de Calcuta.

Francamente en los libros no sé, porque no recuerdo muchos en los que salga uno (no, no he leído los de Larsson)
pd. Perdón por el rollo

Alice Silver dijo...

De los archiveros literarios que mencionas sólo conozco a la monja de Asensi... y sí, la verdad es que hasta hace poco os imaginaba a todos en un sótano lleno de telarañas, ellas con moño y ellos con manguitos :)

lammermoor dijo...

Armando ¡que suerte! Durante un montón de años estuve metida en un antro -eso sí, no era un sótano. Y discutiendo con el arquitecto municipal porque quería mandar el archivo a una nave industrial en uno de los polígonos del concejo.

M archivera, archivera soy Sobre los problemas de definición (hasta archivadera me llamaron) escribí esto

Loque los informáticos suelen ser hackers frikis, que no salen de la habitación en que tienen seis o siete ordenadores y además padecen de agorafobia.
Lisbeth era asocial.

Alice pues ya has visto que somos normales, o no más raros que el resto de la gente.:)

Susana dijo...

Recomendado por Amando, entro en este blog donde, ¡oh, sorpresa! se venera una profesión que me encanta, se leen obras de lectores que adoro y, sobre todo, se tiene a la Gaitera como a alguien muy especial, como lo es para mí desde hace un montón de años.
Efectivamente la unión de los archivos al concepto de lo oscuro, lo olvidado y lo polvoriento no deja de extrañarme en pleno siglo XXI y aunque creo que hemos avanzado mucho en concienciar a las administraciones públicas en lo importante de nuestro trabajo y por tanto de las instalaciones donde lo desarrollamos, todavía queda un largo camino por hacer, veremos si mediatizado o no por la entrada en nuestras vidas de la administración electrónica.
En cualquier caso, como dice Amando, soy una privilegiada: trabajo en un "despacho" que es una sala rodeada de estanterías de hierro fundido hasta el techo, con una orientación al mediodía que, ¡cuantos quisieran!

Carmina dijo...

Empezaba a rumiar que podía ir por ahi el tema de la influencia inversa, quízás porque yo he leido libros que a nadie le han gustado y a mi me han apasionado generalmente porque sus protagonistas eran periodistas, o hacian una buena investigacion periodistica, actualmente estoy con uno cuyo protagonista es un periodista radiofonico y es un monologo muy bien escrito pero sobre un tema que quizás de otro modo no hubiera elegido. En cuanto a las archiveras con moño, manguitos, y en desvanes polvorientos, actualmente la concepcion de los archivos va cambiando pero durante un tiempo estuve limpiando documentacion que iba a un nuevo archivo, y me tenías que haber visto, con los manguitos, con babero, con mi pincel y aquellos documentos antiquisimos, pero niña ni de coña en un desvan, de eso nada yo estaba en una torre del ayuntamiento y sin ventanas, con lo cual yo pensaba ay dios no se de que sirve este trabajo que estoy haciendo y con la de polvo que estoy tragando, ahora el archivo es un sitio supermoderno, limpio, aseptico y nada parecido a como lo dibujan,y su archivero un señor orondo, sin moño, manguitos, o gafas.... en fin buena reseña

AD dijo...

Ideas, ideas, ideas... como me has traído con esta entrada...
Pienso así, de pronto, en El Nombre de la rosa, de Umberto Eco y en La Nostalgia del ayer, del cubano Leonardo Padura.
Por cierto, tienes que encontrar la serie de Padura, tiene de policiaco y es super amena, así que te pongo los nombres para que los busques, que en España han sido publicados, (creo que antes de salir en Cuba):
Pasado perfecto
Vientos de cuaresma
Máscaras
Paisaje de otoño
Nostalgias del ayer

En la última, el protagónico es un librero (de uso) que investiga un caso de los años 50.
Y no digo más.
Gracias
AD.

M. dijo...

Un post memorable tu definición de archivera!!!

Isi dijo...

Lammermoor: no sabía qué escribirte de comentario en esta entrada; no se me ocurría nada... hasta esta mañana. Empecé a estudiar el tema de las quemaduras y recordé inmediatamente un libro, el de "La gárgola", en la que el hombre sufre un accidente y se quema (pero bien), así que ya tenía medio tema sabido :D

En cuanto al archivo, es verdad que yo me lo imagino así muy lúgubre. Bueno, si pienso por ejemplo en el catastro de aquí de León, me entran ganas de salir corriendo ;)

PD: me ha molado mucho la viñeta de Maitena!!! pero yo no sé si podré seguir el régimen ¡¡Inma es muyyy estricta!! jajajajaj

Thomas dijo...

Admirable la profesión de archivera. Seguro que eres de las mejores.
Me ha encantado tu entrada.

Sol dijo...

Mira si será horrible el archivo de mi trabajo que, cuando a alguien lo mandan allí destinado, decimos que está deportado en Siberia...
A cambio tengo una amiga que trabaja en el Archivo histórico del Ejército del Aire y es un castillo en medio de un parque, un sitio precioso, tranquilo, con mucha, mucha luz...
En "La sombra del viento" de Ruiz Zafón ¿no había un archivo de los libros olvidados?

Sol dijo...

Por cierto, mi chico es informático y no es friki ni hacker, ni asocial... :-D Aunque para tener un ordenador en casa no hay nada peor que tener un informático en casa...

María dijo...

Loquemeahorro, tomo nota de este libro...que parece que hará que me ría.
Y a Mister Pip, intentaré buscarle en Salamandra. Gracias!!!

Inma dijo...

Por fin nos desvelaste la influencia a la inversa, Lammemoor. Y es que el hombre es un entramado inmenso.

Maitena estupenda en su papel de sacrificada. ¿Seremos capaces de imitarla?

Un saludo a todos.

loquemeahorro dijo...

Muchas gracias María, no sé a qué libro te refieres, pero hoy necesitaba que alguien me dijera algo así, y me quedo tan contenta, oye!!

lammermoor dijo...

Susana, colega, bienvenida (gracias, Armando por la invitación). Lo de la administración electrónica (otro tema que me apasiona) da para alguna que otra divagación. Por de pronto el jefe de informática, está convencido de que me quedo sin trabajo; no se le mete en la cabeza que trabajo con documentos -independientemente de su soporte- ¡Mejor no me lanzo! Espero volver a verte por aquí aunque hable de otras cosas.

Carmina no te creas, que eso de pensar para que sirve el trabajo que estoy haciendo, me pasa con cierta frecuencia. Bien es verdad, que luego algo o alguien te devuelve el ánimo cuando ves que le serviste de ayuda.

Ade El nombre de la rosa, ¡que novela tan magnífica y con cuantas lecturas!
A Leonardo Padura lo conozco de oídas. Tomo nota de los títulos y los buscaré.

Gracias, M anécdotas laborales tengo como para escribir un libro (que es lo que se supone que debía hacer)

Isi así que a tí también se te mezclan los mundos. ¡Menos mal! Precisamente fueron vuestras reseñas y comentarios (de Carmina y tuyos) sobre la Guerra civil los que me hicieron pensar en "mis casos".

Thomas de las mejores no se; aunque si intento hacer mi trabajo lo mejor posible. ¡Gracias por pasar!

Sol (ahora si lo dije bien) en el archivo anterior, teníamos un depósito al que lo llamábamos La Nevera
En cuanto a lo de los informáticos frikis y asociales, me refería a como los representan en muchos libros y películas.

HOla, María búscalo, te gustará.

Inma cumplí mi promesa. ¿TEndremos tanta voluntad como Maitena? No sé, si seguís tentándonos con esas gordeces seguro que no.

Loque ¿un mal día? Como dicen en Kenia (es lo único que recuerdo junto con "pole, pole") Akuna Matata. (bueno,también lo decían en El rey león

Bibliobulimica dijo...

¡así que a esto te referías! yo también tenía el concepto de archivo en un sótano, a oscuras, con humedad y telarañas en todos los rincones (lo que sería terrible para el papel) y al archivero como el de la carta 11 del tarot: aquel que con una farola en la mano, y un cayado en la otra, muestra el camino para llegar a algún lado.
Un beso grande,
Ale.

lammermoor dijo...

Ale me has hecho reir con lo de la carta del tarot. No te creas, que un día que en unas fiestas locales, la pregonera -que había estado en el archivo para preparar el discurso- se refirió a mí como la Guardiana de la historia del concejo y me sentí como el anciano ese del cayado y la farola. :-)

maribel dijo...

Hola de nuevo, hoy que puedo...
Vengo de leer la entrada de Influencia.. y todos los comentarios. !Yo quiero ir a esas visitas que organizas!, de los personajes y libros que mencionas aquí, desde luego te pareces más al de Martin Gaite( como me gustó este personaje!)

Y como respuesta a tus reflexiones: Yo soy influencia inversa, jejeje.
Una de las personas que admiro dice la que formación no forma, deforma; nuestra forma de mirar, de poner el foco.
Yo siempre tengo la sensación de que los libros, los viajes, los nuevos amigos llegan en el momento oportuno. Hasta ese momento no habíamos reparado,mirado con atención..., y siempre lo hacemos influidos...

Es curioso, leyendote, tu trabajo me parece fascinante
Y es curioso, leo tu entrada y hay una asociación de ideas que no se explicar, pienso en Real Sitio, de Sampedro.
He ido a buscar el ejemplar y : "....vivencias y descubrimientos de una joven que trabaja en la biblioteca del Palacio durante los agitados meses previso a la proclamación de la Segunda República"
¿Influencia?, jejeje
un fuerte abrazo a todos ;-)
Los debates son cada vez más interesantes.

lammermoor dijo...

Hola de nuevo, Maribel antes que nada tengo que decirte que gracias a tus consejos conseguí que las visitas salieran bien.
La verdad espero parecerme a la protagonista de Carmen Martín Gaite y no al viejo de Saramago.
Es cierto que nuestra formación nos condiciona, hace que veamos las cosas desde una perspectiva concreta o nos fijemos especialmente en lo que atañe a ese area (algo que sale en las novelas de Agatha Christie. Los testigos, en función de sus intereses se fijaban en unos elementos y no veían otros).Por eso es bueno que algo o alguien nos ayude a ver las cosas desde otras perspectivas y nos descubran otras formas de ver.

¿Mi trabajo fascinante? Pues depende. Desde luego tiene partes que me apasionan. Y estas experiencias docentes me han resultado muy interesantes.
No conocía ese libro de Sampedro, pero ya está apuntado en mi libreta. ¿Sabes que compré y estoy leyendo La evolución del talento?