jueves, 16 de julio de 2009

Bien está lo que bien acaba

Una serie de casualidades, o causalidades -la mención a Delibes, un comentario en el blog de Homo Libris y una entrada de Esto de Vivir dedicada a los finales- hicieron que me pusiera a divagar sobre ellos y los distintos tipos que nos encontramos.
Los tenemos de cuento, en donde el amor y el bien triunfan y los malos reciben su castigo. (¡Como la vida misma!) Son finales rotundos, en los que no cabe duda, ni apelación; el asunto se resuelve con un Colorín, colorado; este cuento se ha acabado. Aunque también tenemos otra posibilidad: Fueron Felices y comieron perdices.
Los de película suelen terminar con el beso de la pareja protagonista o con la muerte o derrota del “malo” a manos del “bueno". Pero también ha habido finales míticos; es el caso de Casablanca con esa escena en el aeropuerto o el de Rebeca , con Manderley ardiendo y esos planos de la señora Danvers - (Del principio de esta película y del libro homónimo hablé en De cine). En esta categoría entra también el de Lo que el Viento se llevó (No es necesario recordar que las dos últimas están basadas en sendas novelas)
En la literatura tenemos finales que son una metáfora, como en La hoja roja - Al protagonista le ha salido ya la “hoja roja” en el librillo de su vida. Hay finales interruptus porque la obra quedó inacabada - Suite Francesa, de Nemirovski-. Los hay redondos, y no me refiero a que sean perfectos sino a que con el final se completa un círculo (figura geométrica cargada de simbolismo mágico y ¿filosófico?) –pienso por ejemplo en La Ofensa o Los arrebatados, ambos de Menéndez Salmón. Hay finales explicativos –como los que nos encontramos en las novelas protagonizadas por Sherlock o Poirot. Los tenemos sorprendentes como en El Club de los negocios raros, de Chesterton
Algunos finales son tardíos, deberían haber llegado antes: El Señor Pip, tendría que haber acabado cuando Matilda abandona la isla. ¡Aún así recomiendo leerlo! Hay otros que quedan abiertos -como en El cerebro de Kennedy, de Mankell-. También tenemos finales que son un comienzo -como en El Palacio de la luna, de Auster. Otros son promesa de una nueva historia que deberá ser contada en otro lugar (así acaban los capítulos de la Historia interminable )
Los hay que son un desvarío, y te hacen preguntarte si el autor se habría tomado alguna “substancia” pues no puedes comprender tamaño desatino. Me sucedió con El Último Catón, de Matilde Asensi.
Hay finales que llegan antes que el principio. Leyendo Una historia de amor y oscuridad, encontré una cita con la que inmediatamente supe que iba a terminar el especial dedicado a mi padre. Los hay bruscos: Felgueroso, un compañero y amigo que fue además quien me empujó a escribir los primeros artículos, decía que no los finalizaba; tan solo dejaba de escribir (espero haber mejorado desde entonces). Los hay que llegan demasiado pronto ¿Nunca os ha invadido la melancolía cuando llegáis a la última página de un libro y sentís que no queréis que se termine?
También hay finales musicales, como el de esta entrada que termina con un rincón musical "de época". Así se despedían en El festival de Porky (serie de dibujos animados de Looney Tunes, de los años 50)

18 comentarios:

estodevivir dijo...

Cuanta razón tienes, especialmente en los finales que acaban demasiado pronto y se queda una con unas ganas inmensas de seguir...me alegra haber formado parte de tu inspiración ... muy buen post, seguro que genera montón de comentarios sobre otros posibles tipos de final..

Elwen dijo...

Me ha encantado la entrada :)

Muchos apuntan a que es importantísimo el comienzo, como diría Firmin, ese que va a enganchar al lector hasta la última página. Y en ese afán por cautivar el autor olvida buscar el final perfecto.

Un que me viene a la mente ahora es El Señor de los Anillos y ese pobre Sam regresando a casa. Sabes que es el final pero da tanta nostalgia...

Isi dijo...

Mis favoritos son esos que llegan demasiado pronto, pues es señal de que el libro te ha gustado y quieres más (si no te gusta, es que el final está llegando demasiado tarde jejeje)

Homo libris dijo...

A mí me encantan los finales abiertos, no aquellos que dejen barruntar posibles continuaciones poco meritorias, sino los que permiten que sigamos soñando, elucubrando qué les ocurrirá a estos personajes que se han convertido, por arte de magia (o de literatura) en nuestros amigos.

Me ha encantado la entrada :)

lammermoor dijo...

Estodevivir, esos finales que llegan demasiado pronto nos producen un sentimiento agridulce: por una parte sentimos melancolía porque nos gustaría poder seguir leyendo y por otra parte, alegría por haber disfrutado tanto de la lectura.
Tus post me inspiran, me hacen pensar, reir e incluso alguno me sacó alguna lagrimilla.
Respecto a los posibles tipos de final, alguno se me quedó en el tintero.

Elwen, es cierto que el comienzo es importantísimo pero el final tiene también gran importancia. ¿Qué sería una buena comida sin un buen postre?
Precisamente El Señor de los Anillos fue uno de esos libros en que me provocó nostalgia. Pobre Sam, el auténtico heroe.

Isi, no eres tu lista ni nada. Efectivamente, cuando el libro no nos gusta, lo abandonamos. Otro tipo de final, al fin y al cabo.

Homo Libris, a mí tambien me gustan los finales que me permiten soñar. Y lo de fueron felices y comieron perdices, también me lo cuestionaba; más de una vez, me pregunté que pasaría después después de que se hubieran comido las perdices ¿Discutirían por quién tenía que fregar los platos?

Isi dijo...

Pufff, si hay que fregar los platos, entonces el final ya no es feliz ;)

Pero es que si el libro te ha gustado y el final no es feliz, ¿no os sentís tristes durante un tiempo? ¿abatidos, sin fuerzas?? es que los finales menos felices de los libros que te entusiasman... es como si en la peli se muere el bueno (tipo Titanic, por ejemplo jajajaja)

Y los finales abiertos también me gustan, pero a veces me pone un poco nerviosa el no saber a ciencia cierta lo que puede haber pasado. Ejemplo: KAFKA EN LA ORILLA!!!!!

J.J. Vieira dijo...

Je, justo acababa de mencionar a Sam en otra respuesta...
El señor de los anillos es de eso finales que te dejan pidiendo mas, y aunque lo cierto es que Tolkien intento seguir escribiendo, la verdad es que el final resulta mas cerrado de lo que en un principio se supone.
Personalmente me gustan los finales de Christie y de Rowling, ¿por que? porque te revelan la verdad a medida que transcurre el libro y en ocasiones regresas las paginas o ya de plano relees el libro con una sonrisa sardonica en el rostro... a ver ¿cuantos soltaron de pronto El Prisionero de Azkaban para rebuscar en La Piedra Filosofal? o aun ¿cuantos regresaron las paginas del Asesinato de Roger Acroyd para ver la verdad bailando desnuda ante sus atonitos ojos?
Me gustan los finales honestos, sin juego sucio y aunque son buenos los "abiertos", hay casos en los que es mejor cerrar todos los cabos, no muchos autores saben diferenciar entre ambos casos por desgracia.
Me extiendo de nuevo, se hace costumbre... ¡¡¡Y solo llevo dos dias por aqui!!!

Leox dijo...

A mi me gustan más lo que la catedra llama ”finales abierto” , como en los cuentos de Bolaño de Carver. Me gusta esa sensación, de que uno entra y conoce parte de la vida de un personaje , esa imagen de la fotografía de pequeños instantes o momentos.

R. dijo...

Receta básica: un buen comienzo y un mejor final; si el final es abierto, mucho mejor.

Los "epílogos" en los libros me generan todo tipo de reparos. Cuando el autor incluye un epílogo, me da la sensación de que se cansó de escribir, y quiere resolver todo de un plumazo, o se siente insatisfecho con su obra y tiene la necesidad de hacerse entender con un sinfín de explicaciones. Pero, si el epílogo es abierto...

Saludos,
R.

loquemeahorro dijo...

Yo, los finales que más recuerdo son esos de "no sé me ocurría nada y mi editor me llamó para que terminara el libro".

En serio, me decepcionan un montón de finales, y me dan la impresión de que realmente escribir un final es de lo más difícil.

Como el final de... las vacaciones!!! (llanto profundo)

Carmina dijo...

Bonito e interesante post, me gusta ha gustado muchisimo y es que con el tiempo me he dado cuenta de que muchos autores descuidan el final del libro y te dejan con la sensacion de que te han tangado algo, es algo asi como despues de desarrollar la historia se han quedado sin ideas y empiezan a divagar dejando el final cojo, o cerrandolo con prisas porque el editor apremia... yo me siento un poco estafada. Los finales que mas me gustan, los abiertos esos que te permiten divagar, soñar, poner tu un punto y final a la obra... esos me apasionan y suelen ser objeto de debates puesto que terminan habiendo tantos finales como personas, tambien me gustas aquellos que te engachan a la lectura de una posible próxima entrega, porque ni no sucede así al final se impone el segundas partes nunca fueron buena y ni se me ocurre acercarme a ella.
Para que un libro sea de mi agrado me pasa como a R. tiene que tener un principio rotundo y final a la altura...

lammermoor dijo...

Isi, siempre se puede solucionar instalando un lavavajillas.
Si es cierto que hay finales tristes de libros que te encantaron. (Sin embargo, no conseguí acordarme de ninguno ¡Una ayudita!) y entonces te invade la melancolía durante un tiempo.
¿Así que Kafka en la orilla tiene un final abierto? No me pondré con él hasta que haya terminado los tres libros que tengo empezados (o al menos un par)

J.J no te preocupes por la extensión. Si leiste más de una de mis entradas, verás que no me caracterizo por la brevedad. Supongo que los finales dependen en gran medida del libro: algunos piden un final abierto; otros, cerrado, con todo atado y bien atado; otros son tristes o felices; con comilona (los de Asterix). Los hay que llevan un implícito Continuará.
Al final, como en las películas de vaqueros, están los buenos y los malos.

Leox, hola. ¿De ahí vienen esas "escenas de biblioteca", pequeñas instantaneas de vidas que cruzan ante tí? Por cierto, que las echo de menos.
Aprovecho para decirte que me alegro de que te animes a participar en nuestro club de lectura.

R, vuelvo al ejemplo de la comida. Un buen cocinero cuidará todo el menú, desde los entrantes al postre, pasando por el plato principal o la decoración de la mesa, todo es importante.

Loquemeahorro que gusto volver a tenerte por aquí. Los finales de las vacaciones son finales que siempre llegan demasiado pronto y además tristes (no conozco a nadie que se alegre de que se le acaben). Por ello, desde hace algunos años, practico el final "Continuará" (parto las vacaciones; así, se me hace algo más llevadero el regreso)

Carmina, gracias por lo de "bonito e interesante". Me temía que pensaseis que la que toma algún tipo de substancia y desvaría era yo. Tengo la sensación de que escribir un buen final es casi más dificil que conseguir un buen principio.

¡Buen fin de semana a todos!

Hilario dijo...

Totalmente de acuerdo con tu diagnóstico del final de "El último Catón".
Mi mejor final: cuando muere el protagonista, por salvar a otras personas o a sus ideales. Braveheart, Matrix, Alien 3... ¡Me encanta ese tipo de final!
Saludos.

Alice Silver dijo...

¡A mi también me ha encantado la entrada!. Lo que más odio de un final es cuando el libro tiene 400 páginas, vas por la 398 y todavía no ha resuelto nada y al final o no lo resuelven: otra variante del final interruptus o lo resuelven mal y en dos segundos: ¿final precoz?

bibliobulimica dijo...

Me gustó mucho esta entrada, me hizo pensar y me ha fascinado la clasificación de los finales que has hecho.

A mi un final que me encantó fue el de la novela "Lo que el Viento se Llevó".

Estoy de acuerdo con todos ustedes en que escribir un buen final requiere de mucho talento...un buen libro puede destrozarse con un final mediocre.

Me encanta tu blog. Supongo que lo he dicho, pero tengo que repetirlo.

Saludos a todos,

Ale.

lammermoor dijo...

Hilario, veo que te van los finales épicos. Dos o tres películas (de cine clásico) que encajan ahí: "Tres Lanzeros Bengalíes", con David Niven y no recuerdo los otros dos actores y "Murieron con las botas puestas".
¡POr cierto! ¿Hiciste reseña de el libro de Matilde Asensi?

Alice, está bien esa variante del final interruptus. El otro ¿Podría ser Final "se acabó el tiempo"?

Gracias, Ale. Lo de andar haciendo clasificaciones un poco sui géneris (ya me pasó con las clases de préstamos) creo que es, como ya os dije, algo de deformación profesional (sobre mi trabajo ya os hablaré y rescataré un adjunto en que digo a que me dedico). La verdad es que el final de Lo que el viento se llevó esta muy bien ¿Conseguirá que Rex vuelva con ella o no?

Efectivamente un buen libro puede quedar destrozado por un mal final. De ahí su importancia.

Si que me lo habías dicho pero puedes repetirlo; mi ego lo agradece. A mí me encanta que te encante.
¡Un beso!

Hilario dijo...

Efectivamente, hice reseña de ese libro. Aquí la tienes:

http://meencantanloslibros.blogspot.com/2009/03/matilde-asensi-el-ultimo-caton.html

Gracias por tus recomendaciones, me las anoto.

lammermoor dijo...

Hilario, gracias por la recomendación. Ya pasé por allí (me sorprendió encontrarme con una receta de cocina)

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