jueves, 11 de junio de 2009

Bibliotecas viajeras

Hace tiempo que quería tocar el tema del préstamo de libros y la tertulia en casa de Homo Libris en la que se mencionó la liberación de libros (y alguna otra cosilla) así como un comentario de Maribel en el blog de Ale, me deciden por fin
Hay quien NUNCA PRESTA UN LIBRO (incluso quienes lo tienen a gala); pues allá ellos. En mi caso no tengo ningún problema; probablemente porque también los pido prestados. Evidentemente siempre a gente que conozco, tanto lo de dejar como pedir prestado y en ambos casos se sobreentiende que el libro será bien tratado y, por supuesto, devuelto.
Una de esas veces en que se me activa el resorte divagatorio me dio por pensar en todo el tinglado del préstamo de libros. Existe el préstamo unidireccional, en dos versiones. Soy yo quien dejo los libros, pero no suelen dejarme; "Lamiprí" se marcha cada verano pertrechada de una selección con la que sobrellevar el frío invierno salmantino. En otras ocasiones, me dejan pero no suelo dejar; M. también “suministradora oficial” de Ángeles o “la vecina del primero”, que me surte de libros en francés e inglés.
Está el préstamo por poderes: una amiga de mi madre aficionada a la novela policiaca le deja (a mi madre) libros que sabe que luego leeré yo. También en alguna ocasión le he dejado libros a Victoria para que los leyese su hijo (precisamente dentro de unos días, To Kill a Mockingbird)
Hay otro circuito en que nos prestamos mutuamente. En él están incluidos Lescaut, Ismael, y últimamente Victoria (hasta hace poco, solo me dejaba). No se trata de un intercambio estricto; unas veces me dejan ellos y otras, les dejo yo. ¡Depende!
Sigo pensando en esto del préstamo y veo que también puedo establecer una clasificación por la forma de llevarlo a cabo. FORMAL: durante una conversación sale a relucir un libro y cuando uno señala que está interesado en leerlo, otro contesta: Lo tengo yo; si quieres, te lo dejo. También está el GENÉRICO: “ Déjame libros” así, sin más. Ése lo practica mi prima; ahí me veis a mí, haciendo una selección –en la que procuro no poner demasiados policiacos. El primer año le dejé TODOS los libros de Wallander. A mi vez, lo practico con M.a quién le digo que me elija los que quiera.
Por último, está el ATRACO. Ese lo utilizamos mucho en mi familia y Victoria consiente que lo practique en su casa (tengo la sospecha de que su familia también cojea de ese pie). El método es más o menos el siguiente: estás en casa de la “víctima” y le dices ¡ A ver que libros tienes! o no dices nada y te pones directamente a escudriñar en las estanterías - mirando títulos, cogiéndolos, ojeándolos,… todo ese proceso que estoy segura conoceis.- ¿Resultado? Qué te marchas de allí con uno o varios libros.
Además he observado que hay libros más "viajeros" que otros. Viajes con Herodoto, La Elegancia del Erizo; Pinker, Damasio. Intuyo que El señor Pip también viajará. Y que hay casos en que la coincidencia de títulos que presto es recurrente: el citado Viajes con Herodoto, que reseñó Teresa, La experiencia de leer de C.S. Lewis, El Instinto del Lenguaje, de Pinker o El error de Descartes se lo presté tanto a Lescaut como a Ismael. (Y algún libro que este último me dejó se lo recomendé luego a ella)
A modo de curiosidad acabo de comprobar cuantos libros tengo en estos momentos “por el mundo” -12 y tres “apalabrados”(voy a prestarlos dentro de unos días); por su parte, tengo “acogidos” en mi casa siete (Para evitar confusiones suelo apuntar a quién y cuándo dejo los libros; tras su devolución, los doy de baja. Resulta muy práctico cuando “viajan” mucho)

No tenía ni idea de a quién podría enviar a ocupar el rincón musical de hoy pero de repente me he acordado de una canción que me parece que encaja perfectamente. Voyage, Voyage

29 comentarios:

Alba dijo...

¡Hola! Al contrario, me ha encantado que dijeras todo lo que piensas sobre tu opinión en la reseña que he hecho de Matar a un ruiseñor.
Me gusta tu blog es muy personal y original. Un saludo

R. dijo...

Hola Lammermoor!

Me gustó cómo suena esa última modalidad: ATRACO! Yo le llamo redada de libros y generalmente se da entre personas de suma confianza.

Yo le dediqué un post a este tema, que gentilmente comentaste, juntándolo con el de los libros de segunda mano, y el efecto que produce leer los subrayados hechos por los dueños de los libros que nos prestaron.

Olvidé decir que cuando me ha gustado mucho el libro que me prestaron, siempre en la medida de mis posibilidades, corro a comprar mi propio ejemplar, así sea en una edición económica.

Saludos,
R.

P.D. Se me están yendo de viaje varios de Muñoz Molina ;) Aún no retornan un par de Roberto Bolaño... Los más prestados: Tantas veces Pedro, de Bryce Echenique (este libro parece un veterano de mil guerras) y Elogio de la madrastra, de Vargas Llosa.

Isi dijo...

Yo suelo practicar todas las modalidades, pero es porque tengo pocos libros propios (el día que los ordené e hice la base de datos en el ordenador, conté 60, nada más).
Además, suelo utilizar todas las modalidades en un mismo lugar: la casa de mis padres. Voy para allá, me dan libros que decían que me iban a gustar y, además, les atraco vilmente (risa maligna).

También mi novio ejerce sus poderes en casa de su hermana y cuñado y me trae libros para que lea (algunos también para él); lo mismo que yo hago en casa de mis padres.

Luego está la biblioteca: tan ordenaditos, tan sugerentes... Siempre que voy (aunque sea para devolver un préstamo), tengo que sacar alguno, no puedo evitarlo.

Y lo de comprar libros, he de decir que apenas he comprado nunca para mí; suelo comprar para hacer regalos solamente (y yo poco me regalo, la verdad).

lammermoor dijo...

Alba bienvenida, espero que también des tu opinión aquí. Ah, y gracias por tus palabras sobre mi blog

R, efectivamente leí y comenté en ese post. Comprobé que hay coincidencia en algunos temas (préstamo de libros, regalo, autores) Y tienes razón, condición indispensable para llevar a cabo el atraco o la redada es la MUCHA CONFIANZA.

También yo cuando me gusta mucho un libro que leí sin ser mío, termino comprándolo. ¿Ejemplos? "Mal de Escuela" de Pennac" o "El cuento de nunca acabar" de Carmen Martín Gaite (hubo más pero ahora no los recuerdo)

Isi, ¿Tu no tenías un examen? Nos tienes a todos con el alma en vilo. Pero bueno, sobre las bibliotecas -de donde tambien me cuesta mucho salir sin algún libro-y las compras también divagaré. Estos días estaba anotando la "lista de la compra" que había hecho en lo que va de año. La próxima semana os hablo de ella. Y
sobre los regalos, tengo un adjunto, que por cierto es el que menos me gusta, pero aún así vera la luz.

Isi dijo...

Bueno, creo que Elwen tenía hoy un examen; el mío es el viernes que viene ;)

Así que yo os tendré en vilo la semana que viene jijijiji

loquemeahorro dijo...

Yo tengo en casa unos sopotocientos libros de mi hermana, que donde hay confianza... ya se sabe.

Yo a ella también le dejo (o directamente le digo que se lo quede, si quiere) los libros que me voy leyendo.

Por falta de espacio, excepto algunos muy contados, me gusta leerlos y darlos, que sean libres y sigan su camino.

Me duele alguno que dejé a alguién que no era muy amigo y que no volvió jamás, y al que tenía cariño (al libro), pero por lo demás, hay que prestar/ceder/hacer circular los libros.

También he dado a la biblioteca unos cuantos, y espero que sean felices ahora haciendo amiguitos por el mundo.

Carmina dijo...

Pues yo tambien practico casi todas las opciones que apuntas, la del atraco suelo practicarla en casa de familiares, y si alguna amiga tiene la libreria a mano y a vistas pues me salgo con alguno, yo ahora tengo unos cuantos desaparecidos y si se a quien se los he dejado, pero ella me los devolvia a traves de una persona y ahora estan momentaneamente desubicados a ver si aparecen porque entre ellos hay algunos a los que le tengo verdadero afecto. Por el mundo ahora tengo una docena, controlados mediante una base de datos en los que doy de alta y baja los prestamos, y prestados unos cuantos ahora mismo todos de mi madre... Me gusta el prestamo de libros no podemos comprar todos, porque terminan resultando muy caros, la biblioteca tambien es una opcion para mi valida, el problema viene cuando tengo temporadas que puedo leer poco y hay plazos de devolucion.

Anónimo dijo...

que buena idea¡¡¡¡ eso lo voy a hacer yo, apuntar lo que presto, a quien y en qué fecha. Y no solo libros, tambien collares, pendientes, chales, bolsos de boda.... luego nunca me acuerdo. Angeles

lammermoor dijo...

Pues a Elwen la encontré comentando por ahí.¡En fin, estaremos una semana más pendientes de tu examen!

Loquemeahorro, ya comenté que me cuesta desprenderme de mis libros. Solo alguno que tenga en dos ediciones o los "fallidos" (véase la Entrada "Tirando de la Cadena" en enero o principios de febrero). Ultimamente estos también yo los llevo a un trueque que hacen las bibliotecas el día del libro.
Como bien dices, los libros son para ser leídos y compartidos.

Carmina, si al final no te va a gustar tanto llevar la contraria. Efectivamente, el préstamo es una buena forma de leer libros sin tener que comprarlos (el problema sería, además de económico, de espacio)
Sobre la biblio y los plazos, ya hablaré.

Ángeles, hola.Lo de andar controlando los libros que van y vienen es un poco de deformación profesional, pero te evitas romperte luego la cabeza. Por supuesto que es válido para cualquier otra cosa que prestes frecuentemente.

Bueno, guapos. Os dejo que me voy de fin de semana: soy tan optimista que pienso que quizás hasta pueda bañarme. ¡Ya os contaré!

bibliobulimica dijo...

Yo presto mis libros y tomo libros prestados sin ningún problema con mi familia. Todos leen mucho, compramos libros diferentes y así nos los vamos rolando.

Igualmente tengo amigas con las que practico la modalidad formal, y alguna que otra vez el atraco vil y desalmado (pero somos nosotras...que nos queremos tanto como dice la canción ;) )

Cuando presto, apunto en un post it que libro presté y a quíen y lo pego en la pared de mi despacho. Cuando regresa, el papelito va a la basura, y así se exactamente cuantos tengo prestados y a quien (esto fue después de perder algún ejemplar, o pedirle a quien no lo tenía un libro que yo buscaba).

Yo quisiera ser desprendida con loquemeahorro y dejarlos circular. Pero no, soy egoísta y me adhiero de manera malsana a mis libros...ya lo comenté con Homo Libris...como Gollum a su anillo, así me apego yo a mis libros. Los presto, si, pero no me deshago de ellos. Los que me han hecho vibrar, soñar, reir, sufrir...esos están en mi biblioteca para cuando quiera hacer el viaje de nuevo. Quizás sería más desprendida si tuviera la certeza de que podría encontrarlos de nuevo en la librería pero con eso de que descatalogan libros a diestra y siniestra...yo mejor los conservo aquí en casa (que ya no se en dónde voy a meter más libros...necesito o una casa más grande o que ya se case alguno de mis hijos para usar su recámara de biblioteca, pero están peques aún).

Yo tengo exámen mañana y miren donde ando en vez de estudiando...ay Dios, no tengo remedio...

bibliobulimica dijo...

ahh error de dedo...quise escribir, quisiera ser desprendida como loquemeahorro...

Anónimo dijo...

Un tema interesante. Yo presto mucho, y muchos libros se quedan por ahí. No me gusta perder libros.Pero no me importa dejarlos.
Con mis hijos no lo tengo en cuenta, ellos se llevan libros y eso me gusta, aunque se queden en su casa. Mis libros son de ellos.
Creo que cuando alguisn te deja un libro, debes devolver,es importante para seguir prestando.
Teresa

Victoria dijo...

Hola. Yo soy como bibliobulímica, me engancho a mis libros como si fueran mis hijos. No tengo ningún problema en prestarlos, me encanta, creo que los libros tienen que circular, no quedarse dormidos en la estantería acumulando polvo.... pero al final tienen que volver a casa, y a ser posible en buen estado. Alguna vez me han devuelto un libro tan deteriorado que me ha dado hasta vergüenza ajena. Yo nunca lo haría, si se me estropease por alguna razón (la verdad es que los cuido mucho) compraría uno nuevo para devolverlo a su dueño. He de reconocer que después de que me pasase esto ya no miraba a esa persona con los mismos ojos.
¡Y claro que practico el atraco! Cuando voy a casa de alguien siempre me dedico casi lo primero a husmear a ver qué tienen en las estanterías (no es cotilleo, lo juro, es compulsivo, no puedo evitarlo) y me voy con varios libros. Si es en casa de mi madre o de mi hermana, entonces ya es a saco. Una vez, estando yo sola en el salón de mi hermana sacando libros y poniéndolos en una pila, mi sobrina pequeña se fue llorando a la cocina a contarle a su mamá que "la tía Mimi nos está robando a escondidas". A mi hermana, además, le duele dejarlos como si le cortaran un brazo, a pesar de que sabe que van a volver. Dice que no puede evitarlo, y eso que yo soy proveedora suya siempre que viene a mi casa. ¡En fin, que mi no tan pequeña biblioteca está abierta para todo el mundo!
Efectivamente, algún día habría que hablar de las compras compulsivas de libros (yo si algún día estaba baja de moral, solo tenía que irme a una librería y pasar allí un par de horas husmeando, es mano de santo). Ahora, con la crisis y las vacas flacas, he empezado a sacar libros de la biblioteca pública, y creo que también me estoy haciendo adicta. Soy incapaz de ir solamente a devolver libros, siempre vuelvo con alguno (a pesar de la pila inmensa en la mesita, como hemos hablado).
¡Dios, qué parrafada!. Un beso para todos.

Victoria dijo...

¡Qué susto, creí que mi comentario se había perdido en el ciberespacio! Con el novelón que me ha salido...

estodevivir dijo...

En mi casa, En Cuba siempre hubo cientos,quizás miles de libros, así que nunca pude llevar una estadística de los atracos y demás variantes, jiji. Muy bueno el post.

Leox dijo...

Regalen y presten sus libros. Que sean su libertad, no sus posesiones.
Libera y lee.
Al menos tienes la seguridad que tus libros no terminaran en una librería de viejo.
Si quieren pueden crear un blog de intercambio de libros y cada uno ofrecer lo que tiene.
saludos.

Elwen dijo...

Tengo que poner un cartel enorme con tu blog porque me suelo despistar.

A Iraya le ha ido el examen de pena y está en profunda depresión, así que Elwen la suplanta estos días para darle distracción.

Me gusta el tema de tu post y la curiosa clasificación que has hecho pero no sé en cuál de ellas colocarme. Soy MUY selectiva con a quién presto mis libros. Por ejemplo, no presto libros a mi padre porque los destroza, los ensucia y dios sabe qué más. Cuando ya no me queda más remedio, procuro que sea uno que no le tenga especial aprecio o que vaya a comprarme una edición mejor próximamente. Con mi madre soy un poco más flexible pero me dan escalofríos cuando me cuenta que ese día ha ido a la playa.

Sin embargo, sí que le dejo sin rechistar libros a mi mejor amiga porque sabe que me gusta que los cuiden y sabe cómo hacerlo (en caso contrario, sé donde vive). Creo que el prestar o no un libro a alguien mide el grado de confianza que tenemos con esa persona.

A algunas personas les he oído decir que no prestan libros porque jamás se los devuelven. Es una enfermedad común y habitual que por suerte aún no me ha tocado.

P.D. Me ha hecho gracia eso de "A Elwen la he encontrado comentando por ahí" como quien me vio en alguna cafetería xDDD

Mithdraug dijo...

Llego algo tarde, pero aquí estoy.
Bueno, he de admitir que yo he evolucionado bastante en torno a los libros viajeros. En un principio, era reacio a prestar libros. No por acto del préstamo en sí, o por miedo a que no fuesen devueltos, sino por recibirlos, como ocurrió en alguna ocasión cuando tiempo después comencé a prestarlos, como hijos maltratados, con el lomo castigado, las páginas ajadas y manchadas, las esquinas dobladas…

Mis préstamos comenzaron a producirse acompañados de numerosas indicaciones en torno al uso y disfrute de tan queridos objetos de deseo. Pero no podía resistirme, ya entonces, a llevarlos a cabo, acompañando a las recomendaciones de libros que suelo llevar a cabo.

En cuanto a recibirlos prestados, en ocasiones me dejan alguno, pero sé que terminaré por comprarlo sin ninguna duda si el libro me gusta. Algo que sí me gusta hacer, con los libros ajenos, es someter a un minucioso estudio las bibliotecas de las casas que visito, siempre que su acceso, y el correspondiente decoro, me lo permita. Ahí se descubre muchísimo sobre el propietario de los libros, y también se encuentran libros interesantes que buscar. Vamos, algo parecido a lo que hacemos, hoy día, de blog en blog, ampliando nuestra lista de pendientes de lectura ;)

Genial tu repaso a todas las formas de “préstamo interbibliotecario” ;)

Saludos.

Ismael dijo...

Yo soy un tanto "agarrado" con mis libros. Los dejo, pero a quienes sé que los van a tratar con el mismo cariño y respeto que yo. Me gusta tener los libros, soy parte de la historia personal de cada uno. Vivencias en muchos casos casi propias, y que gusta revivir, sea con una nueva lectura o sencillamente viendo el lomo del libro en la estantería.

Pero uno no puede tener todos los libros que lee, y ahí están los amigos, familiares, y, por supuesto, las bibliotecas... millones de libros esperando que los saquen a tomar un poco el aire. Que les den vida también, que la tienen cuando alguien se asoma a sus páginas. Siempre se encuentra uno nuevas sorpresas, rebuscando en las estanterías de las bibliotecas. Os recomiendo la sección de biografías, un género que me encanta, y en la que siempre se encuentra alguna joya inesperada.

Ismael

maribel dijo...

Genial este post, Lammermoor, práctico todas las modalidades, tengo recorriendo mundo a Auster, Silva, Saramago...

Espero que "El viajes con Herodoto" que he traído de la feria del libro no sea el tuyo, je, je, en cuanto ví la reseña de Teresa me enamoré;

Me gustaría hacer algún atraco a la biblioteca de R, como Ale, algunos de mis libros son "mi tesoooro", no caben así que reviso, reciclo, y tengo algunos candidatos a bookcrossing, regalo, prestamo o lo que sea: "La soledad de los números primos", "Un grito de amor en el centro del mundo", "La aventura del tocador de señoras"...

Creo que sólo te falta la opción secuestro, saben que adoras los libros y se los quedan de rehén....
Yo también espero que Isi consiga algo de tiempo para su examen, y que la fuerza de Elwen consuele a Iraya ;-)

Yo estoy consiguiendo que los míos cobren vida gracias a todos estos comentarios, y de las bibliotecas, hablaremos otro día, con "Kafka en la orilla" ¿tal vez?

Me espera una semana ajetreada, así que os visitaré en cuanto pueda, sigo en deuda contigo Lammermoor ( te debo esa cita, te dedicaría completo "La maleta de mi padre" de Pamuk, pero no he tenido tiempo para ver si está colgado (tal vez R, o Mithdraug me ayuden...)

Un saludo a todos ;-)
Maribel

Latupri dijo...

Al final has conseguido que entre en tu blog. Aunque sabes que te sigo a escondidas no he podido evitarlo para felicitarte por tu post.¡Es buenisimo¡
Latupri.

Homo libris dijo...

Maribel, ¿buscas el libro en la red, o alguna parte en concreto?

(Por cierto, como véis me cambié el nombre a Homo libris, porque en los sitios de Blogger firmaba con la cuenta, y aparecía Mithdraug, y en los que no, con Homo libris y la dirección del blog, y creo que es un poco caótico, jejeje).

Saludos.

lammermoor dijo...

Hola a todos. Aquí estoy de vuelta de mi intento fallido de fin de semana playero. El único agua que probé fue el del orbayo.

Tras este "parte" procede pedir perdón porque parece ser que había activado la moderación de comentarios. A estas alturas sé que los ordenadores no hacen nada solos -otra cosa es que no sepas como lo has hecho.

Tengo que irme enseguida pero intentaré contestaros a algunos. Comienzo con Ale a la que entiendo perfectamente porque a mí también me cuesta desprenderme de mis libros; sobre todo de aquellos con los que he establecido un vínculo emocional (no me sucede con todos). Me estoy imaginando tu mesilla a punto de caer, rebosante de libros y la pared de tu despacho cubierta de post-it amarillos llenos de letras.

Teresa, yo tengo una lista negra. Si alguien no me devuelve un libro, JAMÁS volveré a prestarle uno. Lo de tus hijos entra en otra categoría –quizás la del secuestro.

Mariví (o Victoria, que a ambos nombres responde), veo que te has soltado el “teclado”. Eso me gusta –ya vi que habías comentado en el blog de Ale (Bibliobulímica). Puedo dar fe de que cuando estás en una librería hay que sacarte a empujones. Sobre las compras compulsivas o impulsivas o ambas cosas a la vez, hablaré en breve (quizás esta semana). Y me sorprende lo que dices de tu hermana, porque se ofreció a dejarme los libros de la saga Malausènne.

Estodevivir, casi mejor no llevar las estadísticas de los atracos. Pero lo mío es una mezcla de avaricia (también yo soy como Gollum) y deformación profesional (por si acaso, vuelvo a repetir que no soy bibliotecaria)

Leox, lo siento. Me encantaría ser desprendida y hacer como dice Pepe Colubi: apilar toda su biblioteca en el medio del salón, e invitar a sus amigos a tomar una cerveza y llevarse los libros que quieren. A lo más que llego es a darles una segunda oportunidad a los “errores” llevándolos a la biblioteca. (este fin de semana estuve apilando unos cuantos)
Se acabó el tiempo. Continuará…

lammermoor dijo...

Ya de vuelta, continúo contestando a Elwen. Me alegro de que te haya gustado el tema del post y la clasificación que me saqué de la manga (también deformación profesional). Creo que ya había salido a relucir tu negativa a llevar libros a la playa en alguna conversación.
Me doy cuenta de que resulta un poco extraño decir que te había visto por ahí comentando. Lo que sucede es que había leído un poco antes un comentario tuyo en uno de los blogs que había estado visitando. Cualquier día quedamos para tomar unos vinos (a unos culinos de sidra ya os había invitado).

Mithdraug/Homo Libris, si no recuerdo mal R. compartía contigo ese sufrimiento por el estado en que le serían devueltos sus libros. Me identifico contigo plenamente en lo de mirar a hurtadillas los libros en aquellas casas en que la falta de confianza no me permite la mirada descarada. También a mí me ayuda a formarme una impresión de las personas y como dice Mariví/Victoria , es algo instintivo.
P.D: ¿Te importa que te siga llamando Mithdraug; me gusta mucho ese nombre.

Ismael, pues no sé si cumplo los requisitos o no pero te habías ofrecido a dejarme un libro. Y hasta qué punto lo mío es enfermedad quedará patente cuando diga que no recuerdo exactamente de que libro se trataba; solo que parecía que podía interesarme.

Maribel, tengo pendiente un (maxi)comentario en tu blog. También practico el secuestro y en mi biblioteca hay algunos ejemplares que “ habían pertenecido ” a otros miembros de mi familia pero al dejar la casa de mis padres se fueron conmigo.
No os creais, también los “rescato”; por ejemplo, la edición de las Narraciones Extraordinarias de Poe en Alianza, con prólogo y traducción de Cortazar. O el “Thierry” y el “ Perrier” los libros con que aprendimos francés.

Por último “Lamipri” que sale de su escondrijo. ¡No me lo puedo creer! Me has alegrado un lunes que más que de mediados de junio parecía de octubre (¡Ya sé que estoy muy pesada con el tiempo pero es que llevamos con agua, lluvia y frío desde… ya perdí la cuenta). ¡Gracias!

Isi dijo...

Espero el pronóstico de Asturias para la semana que viene, pues visitaré Luanco a mediados de semana, hasta el domingo.

Tengo cruzados hasta los dedos de los pies. ¡¡sólo pido un día de playa!! ¡¡Uno nada más!!

Victoria dijo...

Hola!
Isi, ya puedes cruzar no solo los dedos, sino los brazos, las piernas y la lengua (no sé si se puede cruzar alguna otra parte del cuerpo, yo no soy muy flexible...) porque sigue lloviznando y hace bastante fresco. Hasta el fin de semana pasado que hizo relativamente "bueno" en Oviedo, en Luanco no salió el sol y hacía bastante frío. ¡No soy nadie yo dando ánimos! Y pensar que los telediarios abren las noticias con la ola de calor en "toda" España...
En fin, quería contar también que una vez (¡maldita sea!) presté un libro QUE YO NO HABÍA LEIDO TODAVIA a mi EX cuñada y me lo devolvió ¡con varias hojas arrancadas y un cerco de café en la cubierta!. Yo no lo he llegado a leer nunca, no lo miro con buenos ojos... Y por supuesto a mi ex cuñada la echamos de la familia... Je, je.

lammermoor dijo...

Isi, no es por desanimar pero el viernes marché de aquí con un día espectacular y por la autopista, a la altura de Avilés la cosa empezó a cambiar. ¡Estoy empezando a plantearme hacer una novena, llevar huevos a Santa Clara o alguna versión de la danza de la lluvia que sirva para lo contrario!

Victoria, veo que recuperas tu espíritu. ¡Me alegro!
Recuerdo que hace algún tiempo nuestra común amiga M. me dejó un libro de Gordiano. Una tarde cogimos los dos -el libro y yo una mojadura tan grande que estuve con catarro dos semanas y a M. le tuve que comprar otro libro.

Gww dijo...

Qué buena entrada lammemour¡ Muy divertida (y verídica, si lo piensas bien). Nunca había pensado en que hubiera tantas variedades de préstamo ni de prestamistas/prestatarios.

Reconozco que soy de los raritos, prefiero comprar a que me presten, así lo leo al ritmo que quiero y cuando quiero. Y en cuanto a prestar no me importa, de hecho suelo hacerlo, pero a un círculo limitado y de confianza, que luego cuando vas a buscar un libro que te apetece releer descubres que lo prestaste a alguien que no recuerdas y da mucha rabia...

Un abrazo.

lammermoor dijo...

Hola, Gww. Me alegro de verte por aquí y más cuando me dices cosas tan agradables.
Respecto a lo de verídica, te aseguro que lo es; está basada en mi propia experiencia. La clasificación es un tanto personal, elaborada por mí en uno de esos momentos en que me lanzo a divagar.
Cuando presto y pido prestado no suelo poner plazo de entrega. Tan solo obligación de entrega.
Respecto a no saber a quien prestaste, te recomiendo que hagas como yo, y apuntes que título a quién y cuando lo dejaste.
¡Espero seguir viéndote por aquí y, más importante, que sigas disfrutando cuando vengas!

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