viernes, 13 de marzo de 2009

La imagen en el espejo (adjunto)

No pensaba recuperar el adjunto del que desgajé el fragmento publicado en la entrada anterior; me parecía demasiado personal. Después, me di cuenta de que el blog es PERSONAL, en cada entrada voy dejando un rastro de mi misma. Así que .... helo aquí
Hay ocasiones que al ver una película o serie nos sentimos identificados con un personaje o nos reconocemos en una determinada situación. Lo mismo nos sucede cuando algún amigo o conocido nos está contando algo y decimos: “Como te entiendo” porque hemos pasado por algo similar. Pero ¿alguna vez habéis tenido esa sensación de reconocimiento con un libro? Aquí van algunas identificaciones librescas propias.
En el primer caso el espejo en que me vi reflejada era en realidad una columna
periodística que leo habitualmente. El 23 de abril, con motivo del día del libro, Pedro de Silva dedicaba su columna diaria en La Nueva España a la lectura. Describía ese paseo por delante de las estanterías; buscando ESE libro; dejando vagar la mirada por los títulos conocidos, esperando que de repente uno de ellos nos llame y lo elijamos. Puede incluso que tengamos varios libros esperando para ser leídos, pero en ese momento, te apetece leer otra cosa. ¿No os ha pasado nunca?
Cuando leí La Elegancia del Erizo me gustó mucho la definición que de Renée hace su amigo Kakuro. Dice de ella que tiene la elegancia del erizo, quien se protege bajo su caparazón de pinchos. Me sentí identificada porque posiblemente yo también me escondo bajo mi carácter frío y a veces distante. También comprendí el porqué del título, que me tenía intrigada.
En Brooklyn Follies el protagonista vuelve a Brooklyn a dejarse morir y hasta que llegue ese momento, decide recopilar anécdotas de su vida. Al principio le cuesta, pero a medida que va escribiendo le resulta cada vez más fácil porque unas anécdotas le van llevando a otras. Algo similar es lo que pretendo con mis “memorias profesionales”; con el blog, igualmente se produce este efecto de arrastre, que hace que unas ideas vayan tirando de otras.

(...)
También me han visto reflejada; en cierta ocasión una amiga me llamó la atención sobre un párrafo de un libro de P.G. Wodehouse, que estaba leyendo. En él, Bertie menciona como unos botines (creo que amarillos) le sonríen desde un escaparate. A mí hasta ahora nunca me han sonreído unos botines pero sí que en más de una ocasión me han llamado, incluso a gritos, unos zapatos. Creo que por eso me leyó el párrafo en cuestión.
¿Alguna vez os habéis visto reflejado en algún libro? ¿Quizás a otra persona? ¿O una situación que hayais vivido o de la que hayais tenido noticia os hizo pensar en un libro?


¿Debería ser la canción del rincón otra imagen en el espejo? Se me ocurren varias pero me decido por ésta ¿Qué esperabais?

6 comentarios:

maribel dijo...

Me he visto refejada en este blog!, claro que hay libros que nos llaman, y se cuelan en nuestra lista de lectura, "La elegancia del Erizo" ha sido uno de ellos.
Brooklyn follies me hizo pensar seriemente en la necesidad que tenemos de saber más cosas de las personas que hemos perdido, y sé que ahora hay una empresa que ha puesto en práctica la idea del libro.
Durante mi estancia en Brooklyn, Park Slope reflejaba a los distintos Auster que configuran mi mapa mental de New York desde que le leo..

http://guisanteverde.blogspot.com/2008/06/brooklyn-follies-paul-auster.html

En resumen, otros piensan antes lo que nosotros creemos único, o tal vez, como dicen, nosotros vemos en el espejo sólo aquello que queremos, como en el de Harry Potter, volveré a mirarme en este espejo!

lammermoor dijo...

Hola, Maribel. Me he asomado a tu proyecto verde y he visto que efectivamente otros piensan antes que nosotros, no se sí lo que creemos únicos. También yo he pensado en la relación entre libros y viajes (y quién no, supongo)
¡Espero que vuelvas a mirarte en este espejo!
Yo seguiré viajando por vuestro blog.

bibliobulimica dijo...

¡Hola Lammermoor!

Me ha ocurrido como a Maribel que me he visto reflejada en tu blog tanto que en la reseña que hice de la elegancia del erizo, ¡puse la cita que mencionas!

Cuando leí "El cuento número 13" me ví en la pasión con la que lee el personaje, y como se retira del mundo cuando lo hace.

En el libro "La Loca de la Casa" de Rosa Montero, me vi reflejada en el hecho de que Montero dice que cuando está pensando escribir algo, las palabras le revolotéan en la cabeza en todo momento, hila frases mientras camina, hace mandados y comienza a escribir mucho antes de sentarse a hacerlo en físico.

Estos son algunos ejemplos...

¡Un abrazo para ti!

Ale.

lammermoor dijo...

Acabo de verme nuevamente reflejada. Esta vez en el libro de Rosa Montero; a mí me pasa lo mismo. No escribo hasta que lo tengo "escrito" mentalmente, aunque luego lo que resulte no tenga nada que ver con lo que tenía pensado.
No leí nada de ella, pero tengo que leer ese libro.
No vi tu reseña de La Elegancia del Erizo. EStoy paseando por el blog de Teresa y por el(Los) de Homo Libris (también en el de informática). Cuando me haya puesto al día, quiero pasear con calma por el tuyo. De momento me conformo con seguir tus entradas.
Te conocí por la que escribiste sobre Mil soles espléndidos, que me pareció preciosa.
¡Ciao!

bibliobulimica dijo...

;) Pues entonces, creo que te gustará el libro de Montero. En ese libro me vi reflejada en muchas cosas...como dices tú, a mi también me ha pasado que tengo pensado escribir algo y luego resulta que es completamente diferente a lo que queda en el papel.

Muchas gracias por lo de los soles espléndidos...

lammermoor dijo...

No me des las gracias, es cierto que me encantan tus entradas. Además, en todo caso, debería dartelas yo a tí por traer más estrellas a mi plan infinito (me lo imagino como una constelación en que cada estrella es uno de esos libros que quiero leer).