viernes, 27 de marzo de 2009

El SEÑOR PIP

Acabo de terminar de leer El señor Pip y solo puedo decir que es una historia preciosa y os recomiendo su lectura. Estoy segura de que os encantaría.
Trata de los habitantes de la isla de Bougainvilla, que tienen que sobrevivir en medio de una guerra civil. De una niña y su madre que están solas -su padre tuvo que emigrar a Australia al quedarse sin trabajo. Es también un libro sobre el paso de la infancia a la madurez, de la protagonista y narradora, Matilda. Además es una reflexión sobre lo que la lectura nos aporta y nos ofrece. Sobre la interacción entre realidad y ficción; la capacidad de la imaginación para ofrecernos un refugio cuando no nos queda nada.
Cuando comencé el blog, surgieron algunas conversaciones sobre qué nos (me) da la lectura o la forma en que cada uno lee. Algunas de las reflexiones de Matilda podrían haber sido mis propias palabras:
Cuando el señor Watts llegó al final del primer capítulo, me sentía como si ese niño, Pip, me hubiera hablado personalmente. Un niño al que no podía ver ni tocar, pero a quién conocía de oídas. Había encontrado a un nuevo amigo. Lo sorprendente era el lugar donde lo encontré,(…) en un libro. Nadie nos había dicho que los amigos podían hallarse también allí. Ni que podíamos meternos en la piel de otro. Ni viajar a otros lugares (…)
A medida que avanzábamos en la lectura del libro me ocurrió algo. En un momento dado sentí que me introducía en la historia. No me habían asignado un papel, no se trataba de eso; no se me podía identificar, pero allí estaba, sin duda estaba en esas páginas.

Hay un fragmento de una conversación entre el señor Watts y Matilda que también me pareció muy significativo: (…) No se puede fingir que se lee un libro (…) Los ojos te delatan. También la respiración. Una persona cautivada por un libro sencillamente se olvida de respirar(…). Pennac en Mal de Escuela lo expresa de otra manera: En mi familia, yo había visto, sobre todo, leer a los demás (...) Había bienestar en aquellas actitudes. (...)
Tal vez porque el otro día aludía a la desaparición del libro , me llamó especialmente la atención la parte en que, como represalia, les queman todas sus pertenencias. Cuando vuelven al colegio , el señor Watts dice a los niños: (...) estas pérdidas (...) nos recuerdan aquello que nadie puede quitarnos: nuestra mente y nuesta imaginación. Y les encomienda la tarea de rescatar Grandes Esperanzas; cada uno irá aportando los fragmentos que recuerda. No puedo menos que pensar que mientras tengamos la capacidad de narrar historias y recordarlas, el libro, o más exactamente, la literatura, no desaparecerá.
El rincón musical hoy está vacio. No encuentro una banda sonora adecuada; puede ser que no necesite ninguna.

13 comentarios:

Victoria dijo...

Me apetece mucho ese libro. Lo he tenido varias veces en la mano para comprarlo, y después, por unas cosas u otras, lo he ido postergando. Quizá sea una opción para el día del libro.
Estoy completamente de acuerdo con muchas de las cosas que dices. Efectivamente, no se puede fingir que estás leyendo, hasta la respiración te delata cuando finges. Transmites las sensaciones que te está produciendo la lectura, a veces paz, tranquilidad, bienestar, a veces risa, e incluso a veces terror. Recuerdo en una ocasión que estaba esperando a mi hija en la consulta del ortodoncista leyendo "Mil soles esplendidos" y debía tener tal expresión de terror que una señora me preguntó si me encontraba mal. Estaba leyendo un pasaje donde literalmente el texto me dejó sin respiración, sentí como si me hubiesen dado un puñatazo en el estómago.
También creo que hay libros que te ayudan a evadirte de tu realidad cuando ésta te supera, hay veces que coger un libro y ponerse a leer es un bálsamo para tus problemas.

maribel dijo...

Me gusta muchísimo esta entrada, me alegro de que la hayas enlazado.
Es mucho lo que puede aportarnos la literatura, el arte, la cultura, como decías en otros post, es la mejor herencia que podemos recibir, y como dices aquí, algo que nadie puede quitarnos.

Creo que he soñado alguna vez con ese espacio sin libros, donde teníamos que recuperar trozo a trozo las historias, un lugar devastado como en "la carretera" de Cormac McCarthy

Incluso en pelicula me duele la quema de libros, la destrucción del arte, la pérdida del conocimiento.
Recuerdo un libro en el que la literatura se convierte en válvula de escape, en liberación..."Balzac y la joven costurera china" de Dai Sijie

¿qué trozo de Dickens aportarías?

lammermoor dijo...

Hola, Maribel.
Cuanto me alegro de que hayas venido a dar aquí; ésta es una de mis entradas preferidas y la pobrecilla no ha tenido demasiado éxito.

Como le decía un día a Isi, que no hubiera más libros para leer o que no me apeteciera leer sería mi particular infierno.

¿Qué trozo de Dickens aportaría? No lo se, pero el señor Watts y Matilda me hicieron querer conocer a Pip. Grandes esperanzas está en mi lista de lecturas pendientes (más comunmente conocido como El Plan Infinito)

maribel dijo...

Me encantan los libros que hablan de libros, excitan mi curiosidad, y estimulan las ganas de leer los que aún no conozco. Aunque mi lista de pendientes (por no copiaros a tí a Ale) va camino de "La historia interminable", tendré que añadir este título, ya que contigo me pasa como con los buenos libros...
(tengo que buscar una cita que quiero dedicar a tu blog!)

lammermoor dijo...

No te cortes y copianos si quieres. Intenté dedicar una entrada a esas palabras y expresiones que forman parte de nuestro particular vocabulario -incluido el plan infinito -Siempre terminé desistiendo; quizás alguno de los intentos sea el definitivo

¡Qué ilusión me hace que le dediques una cita a mi blog! Aunque creo que lo miras con demasiados buenos ojos.

bibliobulimica dijo...

Me encantó esta entrada...

El libro queda apuntado en mi lista...

Como Matilda, encontré amigos en los libros. Me sentía muy cercana a Jo, de Mujercitas.

Con lo que más me delato al leer es con el periódico. Voy diciendo exactamente lo que pienso y entonces, mis hijos celebran lo que van escuchando. Y esto los ha hecho leerlo cuando lo suelto para tratar de adivinar qué fue lo que me hizo decir tal o cual comentario (hay cada noticia aquí en mi país que me llena de indignación, ira, o rtristeza con el desatinado gobierno que tenemos). Con las lecturas de los libros soy más moderada, pero si llego a gritar "¡Noooooo!", "¿será posible?" y otros lamentos, o me río si lo amerita.

Como Victoria, cuando leí "Mil Soles Espléndidos" hubo personas que creyeron que sufría algo personal. Se me notaba en la cara supongo ;)

Saludos,
Ale.

lammermoor dijo...

Ale,el libro me gustó mucho aunque el final es un poco flojo; más bien, un epílogo. Aún así, merece la pena.
También yo comento cuando leo el periódico; es que hay cosas que realmente ... Respecto a políticos impresentables por aquí vamos bien servidos.
NO se si te das cuenta, pero estás fomentando en tus hijos la capacidad de análisis y de deducción. ¡Muy bien!
Respecto a los libros, hay algunos que te hacen reir, otros sufrir; con algunos incluso lloro.

Anónimo dijo...

Acabo de terminar "El señor Pip" con un cierto retraso por lo que a la entrada se refiere (pero es que nos das mucho trabajo Lammermmoor). Me gustó mucho. Es el cuarto o quinto libro que leo este año en el que el narrador es un niño, en este caso, niña. También yo encontré amigos, amigas (Jo como Bibliobulímica era mi preferida, mi "ídola")en los libros. También yo leía hasta quedarme sin circulación en las piernas (me gusta leer sentada, con las piernas dobladas, mala postura ya lo sé).
Me encataron las descripciones tan sencillas pero tan reales y cálidas de la isla, de los objetos, de lso personajes,su aceptación de la situación, con resiganción ¿?, no, más bien diría con la ingenuidad de la infancia.
Sin embargo, creo que el libro debería acabar antes. Cuando Matilda se reúne con su padre en el aeropuerto, cuando él mira hacia el avión y se le humedecne los ojos. Aquí se acaba "El señor Pip"; el resto es otra historia que no tiene nada que ver con la anterior, hasta me atrevo a añadir que desmerece de la narrada en la isla.
Y por supuesto que intentaré leer "Grandes esperanzas " del señor Dickens.
LESCAUT

lammermoor dijo...

Es un libro precioso a la par que duro en algunos momentos, pero realmente merece la pena leerlo.
Coincido contigo en que el libro debería haber acabado en ese momento. El resto es totalmente ajeno; pero debemos tener en cuenta que es una "opera prima".
También coincido en lo de leer Grandes Esperanzas.

Thais dijo...

Me lo añado también a mi lista de pendientes :) además habiendo leído ya Grandes Esperanzas (gran libro) imagino que lo disfrutaré aún más! :D

lammermoor dijo...

Thais bienvenida. Estoy segura de que te gustará y si ya leíste Grandes Esperanzas creo que lo disfrutarás aún más.
Yo espero conocer al señor Pip no tardando demasiado.:)

Anónimo dijo...

Un libro ameno, original, lleno de sensibilidad y con personajes entrañables como el señor Pip. Merece la pena ! Arantxa

lammermoor dijo...

Arantxa Estoy de acuerdo contigo en que merece la pena y me entristece un poco que no haya tenido más éxito.