viernes, 27 de febrero de 2009

DEShaciendo lectores

Recojo la propuesta hecha en la entrada sobre Los Derechos del lector "Deberiamos abrir un debate sobre las lecturas obligatorias y los títulos/autores que deben leerse en el colegio /instituto)"
Precisamente al hablar del primero de ellos, el derecho a no leer, escribía:
Si hay una fórmula eficaz para ahuyentar a niños y adolescentes de la lectura es obligarles a leer. No soporto a Juan Ramón Jiménez, por culpa de los dictados de Platero y yo. Recuerdo con espanto las clases de literatura en el instituto; jamás he vuelto a leer nada de los autores que fueron lecturas obligatorias.
Y no soy la única que siente lo mismo: Odio "Marianela" y Galdós en general por tener que leerlo en el instituto. Parecido me pasó con "La Celestina" (Aeronautica imperialis)
Recuerdo que Sergio (un profe de inglés) alguna vez me comentó que no podía ver La Regenta “gracias” a un profesor de literatura, que les obligaba a empollarse el libro para poder responder a las preguntas más peregrinas.
Por su parte Victoria comentaba en esa misma entrada:
Mi hijo mayor tuvo una profesora en el instituto que consiguió entusiasmar a todos los alumnos con autores más modernos, distintos de los que suelen mandarles leer. Ella le descubrió a Laura Gallego, de la que terminó leyendo todo lo que tenía publicado.
Pensando en mis años de estudiante debo decir que los mejores profesores que tuve fueron: uno de latín y otro de historia, en el instituto y una profesora de Paleografía en la facultad. Respecto a los de literatura, podría decir que soy lectora A PESAR DE ELLOS (salvaría a la profesora de 3º de BUP, aunque nos estuvo “torturando” durante varios meses con el Poema del Mio Cid)
Llevaba tiempo pensando en estos temas: ¿Qué papel juega la escuela en la animación a la lectura? ¿Los padres lectores hacen hijos lectores? ¿Las campañas del ministerio sirven para atraer lectores? ¿Se lee menos que antes? Hoy me centraré en la primera pregunta.
Sinceramente creo que en estos momentos la escuela Deshace más lectores de los que hace. Y no estoy diciendo que la culpa sea de los profesores; se por experiencia lo difícil que puede ser llegar a motivar a alguien y la frustración que te puede generar no conseguirlo. Además se ven constreñidos por los programas y las lecturas obligatorias establecidas; deberíamos pararnos a pensar si son las más adecuadas. Por su parte, los alumnos se sienten completamente ajenos a dichas lecturas que encima ven como una imposición, un libro que hay que ANALIZAR, diseccionar, algo con lo que no cabe el disfrute.
¿Por qué hay esa pérdida de afición con el paso a la adolescencia? A un niño no le exigimos nada cuando le leemos un cuento o lo lee él, simplemente disfruta. Pero cuando llegas a los catorce o quince años la cosa cambia, leer ya no es sinónimo de diversión -al menos en la escuela.
En un episodio de Física y Química hay una escena en que la profesora de literatura (una actriz buenísima, por cierto) pregunta quien de sus alumnos ha leído la Celestina. Por supuesto, nadie lo había hecho, porque "pasan de eso", les interesan otras cosas, por ejemplo, el sexo. Entonces ella les lee un fragmento en el que se alude a la actividad de la Celestina como remendadora de virgos. Sorprendidos, los chicos comienzan a hacerle preguntas. y la profesora les contesta que para saber más, tendrán que leer el libro. Supo buscar un enfoque que despertara su curiosidad
Si queremos que la escuela y el instituto dejen de ser lugares que Deshacen lectores, hay que hacerle un hueco al sentido lúdico de la lectura y dar cabida a otros elementos que puedan servir de puente. Debemos buscar la forma de hacerles atractivos los clásicos y aprovechar a los escritores actuales para llegar a otras obras. ¿No puede ser Crepúsculo una forma de que los chicos lleguen hasta Drácula (otro clásico de novela gótica)? O, ya que hablamos tanto de cine y literatura, una película puede servir como preámbulo para leer la novela.
Si este tema os interesa os recomiendo el post Constelaciones y Libros en el blog Discreto Lector en donde habla del trabajo que están llevando a cabo un grupo de profesores de Málaga. También son lecturas recomendables Mal de Escuela y Como una novela, de Pennac
Y como hoy hablamos de la escuela, en el rincón nos encontramos con Armando Manzanero y Contigo Aprendí http://www.youtube.com/watch?v=7t5TBZeusvE

8 comentarios:

Anónimo dijo...

No es seguro que la escuela "deshaga lectores". Las bibliotecas escolares son visitadas por alumnos en busca no solo de lecturas obligatorias sino de otras. Si es cierto que son demasiadas "las obligatorias" y quizás no se presenten de forma divertida o actual, como ocurre con "La Celestina", "El poema del Mio Cid" (creo que Platero está pasado de moda) o tantas otras, que de no ser por al escuela NUNCA serían concocidas por la mayoría. ¿No será el problema no tanto QUÉ sino CÓMO?. Cómo nos hacen leer, para qué nos hacen leer. Creo que quizás falta coordinación entre disciplinas a la hora de deicidir las lecturas, cuántas y cuándo. ¿Quiénes de los aquí presentes sigue leyendo poesía y teatro habitualmente? ¡Menos mal que en el instituto era obligatorio!
LESCAUT

loquemeahorro dijo...

Creo que planteas un tema interesantísimo, que de hecho ya salió a colación (vale, lo saqué yo), en FromIsi.
Yo he pensado mucho sobre esto, basándome como suele pasar, en mi propia experiencia.

Yo leí de todo en el colegio/instituto, muchas cosas con asco, y ahora en general prefiero los autores clásicos a los modernos ¿Eso qué demuestra? Pues no lo sé, la verdad, pero sí sé que cuando llegué al instituto y a la Celestina (qué rollo, por Dios) ya era lectora consolidada.

También he visto toda la tele del mundo (sobre todo de pequeña) y por otra parte mis padres de lectores... tenían poco. Entonces ¿cómo se crea un lector?

Además una cosa es tener que leer en castellano antiguo y otra algo del S.XIX más seleccionado.

Muy interesante también el comentario. No sé, yo sigo interrogándome sobre este tema (no siempre estoy pensando en la chaquetilla del pato Donald)

Ah! ya te he "enlazado"

bibliobulimica dijo...

Loquemeahorro:

¡siempre me haces reir, sin importar donde te encuentre!

Creo que para animar a otro a leer se necesita ¡un lector apasionado! que te cuente de tal manera de qué trata el libro (como lo hizo esa profesora con La Celestina) que te saque el interés de saber qué más sigue...

Estoy de acuerdo contigo Lammermoor que a través de Crepúsculo (que mira que tiene varias páginas) se puede aprovechar para que conozcan otros autores. Ese libro ya logró engancharlos, y eso es maravilloso. Cuando uno descubre el poder embriagador de la lectura, es difícil sustraerse. Ahí está la semilla de un lector ya sembrada.

A veces, ni al profesor le entusiasma la obra. En mi opinión, el entusiasmo del que desea incitar a la lectura es primordial.

Los niños disfrutan que les lean porque esto significa que mamá/papá pasan tiempo con ellos. Lectura=chiqueo. En la adolescencia ¿por qué no hacer un club de lectura padres e hijos? una vez uno elije,la siguiente vez el otro. Y se van conociendo no sólo gustos, sino opiniones del adolescente y se pasa tiempo de calidad con ellos.

lammermoor dijo...

Ale, no te sigo el ritmo. Casi no me da tiempo a responderte. Tienes toda la razón; en la enseñanza -da lo mismo que sea literatura, que cualquier otra materia-el entusiasmo del profesor es fundamental. Y muchas veces falta.

¡Date un respiro, muchacha!

Isi dijo...

Pues he leído la entrada y los comentarios. Es que tu blog lo conocí después.
Y es cierto que los adolescentes adoran la saga de crepúsculo, y muchas más que hay de este tipo de literatura fantástica. Es estupendo que lean, sea lo que sea, porque continuarán leyendo, cambiando de gustos con el tiempo.
Recuerdo que cuando empezó Harry Potter, mi hermana pequeña (tenía la edad justa para esos libros) los iba leyendo todos, y tanto ella como sus amigos se sabían la historia de memoria, porque lo habían leído, claro!
En fin, yo no sé si alguna vez lograré empezar el Quijote, porque en el cole lo odiaba!

lammermoor dijo...

¡Eso es! Discuto muchísimo con Ismael por ese motivo. Los best-sellers, libros de entretenimiento y demás sirven para descubrirle a mucha gente el placer de la lectura y de ahí se puede ir pasando a otra literatura "más elevada"
Y ya que sale el tema, no leeré tu entrada sobre los best-sellers hasta que no haya escrito la mía. Supongo que la publicaré la próxima semana; la prometí hace un montón de tiempo.

Homo libris dijo...

Estoy contigo en que el actual modelo de escolarización deshace más lectores de los que hace, pero además de las lecturas en sí, que deben estar (aunque puedan coexistir con otras más ligeras, que amenicen las clases y hagan a los niños lectores con ganas de más), también es cierto que muchos profesores no llegan a motivar a sus alumnos. Pones el ejemplo de la serie de televisión Física o Química, y me parece una manera singular de acercar a los jóvenes a un libro que no tiene porqué ser árido para ellos. Otro ejemplo, éste de película (también novelada), está en El club de los poetas muertos. Yo me habría puesto en pie sobre mi pupitre por un profesor como el interpretado por Robin Williams: "¡Oh, capitán, mi capitán!". Obviamente, la ficción es más fácil de sobrellevar que la realidad, pero creo que hay profesores capaces de despertar el interés por las materias más duras, y otros que son capaces de sumir en el aburrimiento a los alumnos del tema más apasionante que podamos imaginar.

Saludos.

lammermoor dijo...

Completamente de acuerdo contigo. Los mejores profesores que tuve, lo fueron porque transmitían auténtica pasión por la materia que impartían. Por el contrario, algún otro, a pesar de su vasta formación, aborrecía de tal forma dar clase, que se contagiaba a la asignatura.
Habrá que retomar el tema.

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