viernes, 20 de febrero de 2009

Clásicos Populares

Normalmente cuando se mencionan a los clásicos de la literatura (o a los clásicos en general), se piensa en algo aburrido, polvoriento, lejano, inaccesible, pasado de moda, sin interés... (podría seguir poniendo adjetivos). Existe miedo y un respeto exacerbado hacia ellos.
Quizá hubiera que comenzar por plantearnos una pregunta ¿que entendemos por “clásicos”? Para mí, un escritor representante de una época o de un estilo determinado no es necesariamente un clásico. Una de las características que define a los clásicos es que su obra sigue siendo actual, independientemente de cuando haya sido escrita; al lector (presente, pasado o futuro) le transmiten algo, le hacen pensar y disfrutar.
Los autores de los que hablo son como los pantalones vaqueros: adecuados para todas las edades. Los puedes poner de día o de noche, en verano o en invierno; nunca pasan de moda. Queda pues refutada la idea de que los clásicos están pasados de moda.
Sigamos con otro adjetivo: inaccesible. De acuerdo, para leer a algunos autores se necesita cierto vocabulario o cierta preparación pero lo mismo sucede con algunos manuales de instrucciones. Eso por no hablar por algunos escritos de la administración –ésos sí que pueden resultar difíciles de entender. ¡Ahora en serio! No creo que El retrato de Dorian Gray o Un mundo feliz planteen grandes dificultades de comprensión ni un vocabulario especialmente complejo...
En cuanto a lo de lejano y polvoriento. Ahora que cualquier serie que se precie incluye un personaje o pareja homosexual, resulta que este tema ya se había tratado de forma magistral en el citado libro de Oscar Wilde -también en “La Soga”, película de Alfred Hitchcock, o El Banquete de Boda, de Ang Lee otro excelente director, al igual que la película. Volviendo al Retrato de Dorian Gray también se trata sobre el hedonismo, la cultura del placer y el culto a la belleza ¿no os suena? ¡Me parece que lo de lejano y polvoriento tampoco va a ser cierto!
¡Aburrido! ¿Es aburrido el Quijote? ¿De verdad? ¿Cuántos de quienes así lo consideran lo han leído? Es un libro lleno de aventuras y divertido, ¡sí, divertido! y que además está cargado de sentido común. ¿Qué decir de El lazarillo de Tormes, otro clásico de nuestra literatura? Son las peripecias de un pobre pillo que se tiene “que buscar la vida” Eso por no hablar de Shakespeare y sus Otelo o Romeo y Julieta –que no dejan de ser historias de amor o Macbeth, que es la historia de una ambición.
Pennac en Mal de escuela cuenta que cuando le preguntó a su hermano sobre que trataba Guerra y Paz, éste le contestó que era la historia de una mujer enamorada de un hombre y que se casa con otro. Magnífica simplificación de la historia pero que tuvo la capacidad de atraerle. Porque recordemos que los libros, también los de los autores denominados “clásicos” siempre cuentan una historia. Algo que a veces se nos olvida.
Si pensasemos que esos libros que miramos con tanto terror y ante los que nos sentimos intimidados fueron en su día un best-seller -el Juego del Angel, de aquella época-nos darían algo menos de miedo. Las obras de teatro de Lope de Vega o de Calderón de la Barca que ahora son “piezas clásicas” fueron en su día comedias de enredo, escritas para entretener al “vulgo” –expresión del propio Lope, al que podríamos considerara el Dan Brown de aquellos tiempos.
¿Por qué no elegir otro clásico popular para nuestro rincón musical?http://www.youtube.com/watch?v=4Qcp5VhPiN8

4 comentarios:

bibliobulimica dijo...

Me ha gustado mucho esta entrada. Coincido contigo: los clásicos lo son porque si los lees hoy, no parecen haber sido escritos hace muchos años...siguen actuales. Otro ejemplo de esto: el Guardián entre el Centeno. No parece un adolescente de hace 50 años.

Y me encanta como los pusiste ¡bestsellers en su tiempo! y si han permanecido en la lista es porque ¡son buenos!

Leyéndote ¿quien no se animaría a leer más de estos libros? ¡gracias!

lammermoor dijo...

¡Qué bien que has dejado un comentario aquí! Esta es una de las entradas que más mimé y no había tenido ningún exito.
Tienes razón El guardían entre el Centeno podríaser un adolescente de hoy en día.
Los llamé bestsellers de su tiempo porque en realidad así nacieron, para ser leídos ENTONCES. También para que aquellos que sienten rechazo hacia ellos, lo pierdan.
¡Ojalá que consiguiea que alguien se anime a leer alguno de esos libros gracias a esta entrada!
P.D: ¡Me encantaría ver la fotografía de tu mesilla!

R. dijo...

Es un hecho cada día más frecuente: los libros de los escritores contemporáneos encuentran más compradores que los grandes clásicos. Por ello, el lector de nuestro tiempo posee cada vez una cultura más pequeña y temerosa, que lo hace pensar que se sentirá más cerca de un autor educado en su misma sociedad, que ha pasado por sus mismos condicionamientos, y que ha vivido sus mismas experiencias. Por el contrario, el gran amante de la literatura busca alejarse hacia el tiempo y el espacio de los libros antiguos y extranjeros, porque sabe que los problemas fundamentales de la condición humana son siempre los mismos a través de la historia, y que por ellos resultará apasionante conocer las soluciones reales o imaginarias que se les haya podido dar. El hombre cambia, ha cambiado y cambiará, puesto que su naturaleza es profundamente maleable. Resulta por tanto muy lógica la curiosidad de aquel lector que intenta conocer la medida de todas las posibles transformaciones del ser humano.
Un libro es un objeto mágico, y un lector atento puede lograr que de él surja todo un mundo. Y las obras todas, en su conjunto, son la literatura.


Alfredo Bryce Echenique, A trancas y barrancas

lammermoor dijo...

Muchas gracias por la cita. Este libro de Bryce ¿habla sobre la literatura?
Gracias también por dejar un comentario en esta entrada tan injustamente olvidada.